Economía y clima, pero no derechos humanos, en la cumbre UE-China

José Barroso, Wen Jiabao, Václav Klaus, foto: CTK

La cumbre entre la Unión Europea y China concluyó en Praga con acuerdos de cooperación económica y medioambiental. Una buena atmósfera diplomática que relegó a un segundo plano el tema de la violación de los derechos humanos en la potencia asiática.

José Barroso, Wen Jiabao, Václav Klaus, foto: CTK
La cumbre entre los representantes europeos y el primer ministro chino, Wen Jiabao, sirvió para templar las enfriadas relaciones entre los Veintisiete y el gigante asiático el año pasado, cuando Sarkozy anunció que se reuniría con el Dalái Lama. Precisamente, el nuevo contexto internacional ha dejado fuera de discusión temas como el Tíbet y la constante violación de los derechos humanos en China. La Unión Europea necesita estar a buenas con China para trabajar conjuntamente contra la crisis económica, por un lado, y allanar el terreno para la cumbre sobre cambio climático de Copenhague por el otro.

Uno de los resultados de la aproximación de este miércoles es un acuerdo de asociación entre China y la Unión sobre ciencia y tecnología (CESTY), en el que se ha llegado a un compromiso para evitar que China siga copiando tecnología europea y falsificando productos.

También se acordó la creación de un centro chino-europeo para las energías renovables (EC2), en el que cooperarán empresas chinas y comunitarias. El objetivo es desarrollar una energía que permita la combustión del carbón sin emisiones contaminantes. El presidente de la Comisión Europea, José Barroso, destacó la importancia de la colaboración medioambiental.

“Tanto el cambio climático como el desarrollo han sido tema de discusión. Seguimos desarrollando nuestra asociación contra el cambio climático de 2005. Creemos que podemos llegar a un acuerdo en Copenhague, ya estamos trabajando para encontrar soluciones a este reto, y esto se ha reflejado en el acuerdo sobre cooperación en energías renovables que acabamos de firmar”, señaló Barroso. El acto vino acompañado de protestas de Amnistía Internacional y otras organizaciones contra la ocupación china del Tíbet, la persecución religiosa y en general la violación de los derechos humanos en China.

Wen Jiabao y Václav Klaus, foto: CTK
Aunque previamente tanto el primer ministro, Jan Fischer, como el presidente de la República Checa, Václav Klaus, se habían comprometido a sacar el tema ante el primer ministro chino, las posteriores declaraciones de Wen Jiabao subrayaron la autonomía de China para manejar sus asuntos internos.

“A la hora de llevar a cabo la cooperación estratégica entre China y la Unión Europea, lo más importante es seguir los principios de respeto mutuo y de no interferir en los asuntos internos del otro. No dejemos que las relaciones se vean afectadas por incidentes individuales. Esperamos con la Unión reconozca los principios de economía de mercado de China y no intervenga, por el bien de nuestras relaciones mutuas”, advirtió Jiabao.

La segunda parte de la cumbre tendrá lugar en China el próximo semestre.

El evento también causó expectación al haber sido dirigido por el presidente checo, Václav Klaus, un corrosivo euroescéptico. Finalmente reinó la paz. Barroso alabó el buen hacer del mandatario checo durante la cumbre y el presidente permitió que la bandera europea ondeara en el Castillo de Praga, al menos por un día.