Dos lenguas, una escuela: secciones bilingües en la República Checa

Foto: Ambro, FreeDigitalPhotos.net

Estudiar en la República Checa pero con un pie firmemente puesto en España, y sobre todo una amplia perspectiva laboral y personal que abarca los dos países. Eso es lo que desde hace más de 20 años ofrecen las seis escuelas secundarias bilingües que funcionan en el país.

Foto: Ambro, FreeDigitalPhotos.net
En 1990 Checoslovaquia se encontraba con una recién estrenada democracia, abriéndose a una Europa Occidental que hasta entonces había quedado muy lejos. Es precisamente entonces cuando arranca en el país el sistema de secciones bilingües, uno de los más importantes programas de cooperación internacional con los que cuenta España. El objetivo era conseguir jóvenes checos conocedores de la realidad española, con un alto nivel de castellano, capaces de navegar en las aguas de ambas culturas y por tanto, de hacer de puente algún día entre los dos países. En la actualidad, con seis escuelas secundarias certificadas y 895 estudiantes, la red de secciones bilingües en la República Checa puede considerarse una opción consolidada dentro del panorama educativo del país.

Foto: Lucie Zemanová / Archivo de ČRo
Los estudiantes acceden al centro a los 13 años y, en primer lugar, realizan dos cursos de adaptación comparables a los de cualquier escuela checa con la diferencia de contener una fuerte carga de clases de español, 10 u 11 horas a la semana. A continuación acceden al bachillerato bilingüe, en el que cursan en español las asignaturas de Lengua y Literatura, Historia y Geografía, Matemáticas y Física y Química, mientras que el resto se imparte en checo de acuerdo con los estándares del país.

Precisamente en la edad en la que los jóvenes empiezan a tener inquietudes y a formarse una personalidad, el estudio en español con profesores nativos puede abrir sus horizontes personales y descubrirles una realidad nacional que realmente sigue siendo poco conocida en Chequia, según opina el profesor de la sección bilingüe de České Budějovice, David Castillo.

David Castillo, foto: Roman Casado
“Se acercan a una cultura que no es precisamente la cultura más cercana a ellos, porque en la República Checa quizás es más cercana por proximidad geográfica la cultura germánica. España lleva solo 25 años, un poquito más quizás, y los estudiantes van descubriendo una cultura que conocen poco. Esta famosa marca España de la que se habla todos los días en los periódicos, pues nosotros tratamos de desarrollarla: que conozcan nuestros autores principales, que se pase un poquito del tópico, que no sea simplemente la comida o las fiestas nacionales. Y en general también que se enseñen un poco los valores que tenemos en nuestro país sobre nuestra forma de ver la vida o disfrutar el tiempo libre”.

‘Maturita’, foto: Filip Jandourek / Archivo de ČRo
Al concluir, los estudiantes realizan el examen final de bachillerato checo, la llamada ‘maturita’, pero también pasan las pruebas españolas correspondientes, lo que les abre salidas en ambos países y supone un verdadero valor agregado de este tipo de estudios, como destaca Castillo.

“Los estudiantes que terminan las secciones bilingües, solo por el hecho de terminar, tienen la oportunidad de integrarse en la Universidad española, puesto que han hecho un bachillerato y una selectividad en español. Luego, los que deciden quedarse en República Checa tienen la opción de seguir estudiando con algunas becas que tiene la Agregaduría o la AECID, la Agencia Exterior de Cooperación Internacional. A nivel de trabajo personal en la República Checa pueden incorporarse en un futuro a actividades culturales con el Instituto Cervantes, con la Embajada, o a trabajar con empresas españolas”.

Sede principal de la AECID (Madrid), foto: Luis García, Wikimedia Creative Commons 3.0
Además, cada centro suele tener su sistema de intercambio con otro instituto de secundaria de España, con el que se organizan además actividades conjuntas, a lo que se suma la posibilidad de participar en otros programas internacionales de la Embajada española o la AECID, que permiten el intercambio de estudiantes y que los participantes de las secciones bilingües pueden solicitar.

Por una cuestión de calidad y de estándar, las secciones bilingües vienen coordinadas desde la Agregaduría de Educación de la Embajada de España, que además de controlar cuestiones administrativas se encarga de que haya una oferta cultural y de actividades harmonizada, prosigue Castillo.

Una obra de teatro en español, foto: Archivo del club Roxy
“La coordinación es muy simple. Tenemos un coordinador general, que es Demetrio Fernández, tenemos reuniones cada año y cada año intentamos también programar que actividades pueden ser interesantes para todos los centros, cómo ayudarnos entre nosotros, cómo mejorar el currículum que existe entre todas las secciones, y también llevamos a cabo concursos y diferentes actividades para interesar más a la gente. Es bastante sencillo, porque gracias al e-mail podemos estar conectados todos los días entre nosotros”.

De entre las actividades comunes de la red de centros bilingües destaca la escenificación de obras de teatro en español. Cada año las distintas secciones organizan un grupo de teatro con el que se prepara y ensaya una obra de 50 minutos, íntegramente interpretada en español, y que se representará en un festival a nivel nacional.

Este certamen enlaza con el concurso internacional de teatro escolar en español, que tiene lugar cada varios años, y al que acuden las mejoras obras de las secciones bilingües europeas. Se trata de una experiencia extraordinariamente enriquecedora para los jóvenes participantes, en opinión de David Castillo.

“Están encantados, además es una forma muy interesante desde nuestro punto de vista de acercar la cultura española a los estudiantes, porque por un lado permites que practiquen un español vivo, además de un cierto nivel literario, y además permites que los estudiantes se relacionen por primera vez en sus vidas (porque son jovencitos, entre 15 y 18 años) con hablantes nativos de español, que en este caso somos los docentes. Pero también luego es muy interesante el ambiente que se crea el día del festival, con muchos jóvenes que están aprendiendo como ellos, se quitan el miedo a hablar, aparecen situaciones comunicativas con otros nativos y también los estudiantes van a familias a alojarse… Entonces creo que a nivel de desarrollo humano es muy interesante para ellos. Y también viajan a otros países cuando tienen el concurso internacional”.

La escuela Biskupské gymnázium de České Budějovice, foto: Norbert Aepli, Wikimedia Creative Commons 2.5
Por otro lado, cada centro bilingüe tiene libertad para plantear su propio programa de actividades y de promoción del español. David Castillo nos habla en concreto del organizado por la escuela Biskupské de České Budějovice, donde trabaja.

“En Navidad hicimos un cuenta-cuentos que salió muy bien, en cual invitamos a una fiesta de terror a todos nuestros estudiantes y a toda la gente que quisiera pasarse por el teatro. También organizamos ciclos de cine, colaboramos con la Semana Cultural de la Embajada de España, hacemos las actividades que vienen programadas desde la Agregaduría, por ejemplo presentamos el programa de la ruta Quetzal. También tenemos concursos de fotografía, concursos iberoamericanos sobre escritura… Un poco de todo”.

El restaurante La Cabaña, foto: Google Street View
La sección bilingüe de České Budějovice, dirigida por Petr Puffer, prepara para este año un ciclo de conferencias en la Universidad de Bohemia del Sur. Otro proyecto, ya en funcionamiento, es una tertulia en el restaurante La Cabaña, con la que quieren invitar a todos los estudiantes de español de la ciudad a practicar la lengua en un ambiente relajado, explica Castillo.

“Nosotros lo entendemos de una forma un poco más abierta, porque no la quisimos hacer literaria, bueno, no la quiso hacer así el anterior lector, que era Luis Jaraquemada, que es uno de los clásicos culturales de České Budějovice, sino que él pensó, y creo que lo pensó de una forma muy acertada, que una tertulia literaria exige cierto nivel de español. Nosotros intentamos que vaya toda la gente que quiera, de cualquier nivel que sea. Entonces nuestra idea es mucho más básica y mucho más profunda también: intentar dar conversación a cualquiera que se acerca a La Cabaña, intentar pasar un rato agradable y compartir experiencias”.

También fundada y organizada por profesores de la escuela bilingüe encontramos en České Budějovice la asociación cultural Salero, destinada a gestionar y promocionar otras actividades del centro, como discotecas españolas, concursos o campeonatos de fútbol. Actualmente se encargan de Salero los profesores María Albiac, Juan López, Ondrej Janeček y Petr Puffer.