Desnudo y atado comía del suelo

Klára Mauerová (Foto: CTK)
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El caso de Klára Mauerová, madre de dos hijos y una hija adoptiva, acusada de maltrato, se va complicando. La mujer de treinta años de edad está en prisión preventiva y los niños fueron ubicados en un centro de protección. Mientras que el hijo menor sufrió un shock psíquico, la hija adoptiva desapareció.

 Klára Mauerová (Foto: CTK)
El caso de maltrato fue descubierto casualmente por un vecino que utilizaba un sistema para controlar a sus hijos, que consta de una cámara con sensores para ver el estado del niño. Un día apareció en la pantalla un niño desnudo y atado que comía del suelo.

El hombre se dio cuenta de que había sintonizado una frecuencia de una cámara de los alrededores y avisó a la policía. Los agentes encontraron al niño atado en un trastero sin ventanas de la casa de Klára Mauerová. Se trataba del hijo menor de la mujer, Ondra, de ocho años de edad, indicó el portavoz de la comisaría de la ciudad de Brno, Ales Mergental.

"Tenía las manos atadas con una cinta adhesiva y el hijo se acostaba desnudo en un cartón o simplemente en el suelo de hormigón, mientras que un cubo le servía como baño. La madre le alimentaba poco y de manera irregular y no le soltaba las manos ni siquiera para comer y beber. Parece que castigaba de esta forma a su hijo desde el pasado diciembre", dijo el portavoz.

Klára Mauerová con Ana (Foto: CTK)
Tras la detención de la madre, los niños fueron localizados en un centro de protección en la ciudad de Kurim, en Moravia del Sur, no obstante, el caso aún no ha llegado a un desenlace positivo.

Ondra sufrió un choque psíquico y tuvo que ser hospitalizado en una clínica psiquiátrica; y su hermanastra Ana, de 13 años de edad, desapareció poco después de haber sido internada en el centro de protección de menores. De momento no se sabe si la hija huyó o si fue secuestrada. Según los expertos, la chica sufre fobia social con rasgos de autismo y su vida corre un serio riesgo.

Klára Mauerová, que se divorció el año pasado de su esposo, indicó que utilizaba castigos duros, ya que el hijo menor no quería obedecerle. La mujer estaba bajo una enorme presión, así explican los familiares el posible detonante del maltrato al hijo. La gente que conocía a Mauerová la describe como una persona tranquila, siempre dispuesta a ayudar a los demás. El divorcio y el proceso judicial por la tutoría de la hija posiblemente hayan causado estrés en la mujer, ya que los padres de Ana siguen siendo desconocidos y la mujer tenía pánico de que pudiera perderla.

Mauerová se concentró plenamente en el proceso, incluso dejó el trabajo en la Facultad de Pedagogía, pero con ello se halló en apuros financieros. Hace una semana pidió ayuda a su psicóloga, no obstante, la experta estaba de vacaciones. La policía sigue investigando el caso.

Autor: Roman Casado
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