“Creíamos que eran nuestros amigos”. Hace 25 años se abrieron los archivos de la policía comunista

Siete años después de la Revolución de Terciopelo, una ley permitió que los checos que habían sido víctimas del seguimiento de la Seguridad del Estado (StB), tuvieran acceso a los archivos de la policía secreta comunista. Muchos descubrieron que amigos o conocidos suyos habían actuado como informadores.

La Seguridad del Estado, conocida en checo bajo las siglas StB, fue uno de los instrumentos más temidos del régimen comunista en Checoslovaquia. La policía secreta sirvió como organismo de inteligencia y contrainteligencia y se encargó asimismo de toda actividad potencialmente anticomunista.

Hace 25 años se abrieron los archivos de la policía comunista | Foto: Česká televize

A mediados de 1989, solo a pocos meses de la caída del totalitarismo, la StB contaba con una red de aproximadamente 30 000 informantes. Cuando, a partir del 1 de diciembre de 1996, pudieron acceder a los archivos los que habían estado en la mirilla de la StB, muchos terminaron reconociendo a amigos o vecinos en las listas publicadas.

Le sucedió, por ejemplo, a Věra Souradová, quien describió a la Radio Checa hace algunos años el impacto que le provocó la revelación.

“Encontré en las listas a muchas personas que considerábamos nuestros amigos. Es como una traición. Uno de los soplones fue un hombre que era como mi maestro en la vida, una persona en la que confiaba, a quien consideraba un soporte moral. Por si fuera poco, venía a contarnos sus problemas maritales y nosotros lo consolábamos y él luego iba a delatar lo que habíamos dicho sobre la política, por ejemplo”.

La Seguridad del Estado fue creada en 1945 y paulatinamente pasó bajo el control de los comunistas. Después del golpe de 1948, el poder de la organización creció marcadamente. Una de sus principales tareas era monitorear a los posibles enemigos del régimen, de acuerdo con el historiador Libor Svoboda, del Instituto para el Estudio de los Regímenes Totalitarios (ÚSTR). Svoboda explica que la StB llevaba cientos de miles de archivos. Para poder seguir a los adversarios del régimen, ya sea reales o presuntos, necesitaba la ayuda de la sociedad.

“Algunos sucumbieron a las insistencias, firmaron que colaborarían y después lo refutaron o no dijeron nada, a veces sufriendo las consecuencias. En otros casos su trabajo fue anulado por falta de seriedad. Diría que unas tres cuartas partes de los informantes firmaron y colaboraron durante algún tiempo, algunos tres meses, otros un año. Pero hay quienes figuraron en la base de datos durante 20 o incluso 25 años”.

Libor Svoboda | Foto: Instituto de Estudio de los Regímenes Totalitarios

Después de la Revolución de Terciopelo y la caída del comunismo en 1989, la StB intentó destruir los archivos. En diciembre del mismo año, los oyentes de la Radio Checoslovaca podían oír noticias como esta.

“Los siguientes eventos no son, lamentablemente, nada excepcionales en los últimos días. En la frontera entre las regiones de Bohemia Central y Bohemia Occidental fue hallado, en una de las áreas militares, un vertedero de archivos secretos de la Seguridad del Estado. Se trata de una gran variedad de diferentes apuntes de investigaciones, procesos políticos y también información sobre personas que posiblemente hayan colaborado con la Seguridad del Estado”.

Mientras que la StB llegó a su fin en enero de 1990, la publicación de los archivos no sucedió hasta años más tarde, en 1996. De acuerdo con el historiador Svoboda, la demanda era enorme.

Uno de los que quisieron conocer la verdad fue también el antiguo prisionero político Luboš Hruška. En su opinión, según la expresó para la Radio Checa en la época, la publicación de los documentos pudo ser beneficiosa incluso para los informantes.

“Creo que también para ellos esto brinda cierto alivio, de esta manera pueden librarse de la tensión interna, del peso de la conciencia”.

Hace 25 años se abrieron los archivos de la policía comunista | Foto: Česká televize

No obstante hubo también quienes prefirieron no saber quiénes habían sido los que colaboraron con la policía secreta para revelar detalles de sus vidas.

El público en general pudo consultar las listas oficiales por primera en marzo de 2003 cuando el Ministerio del Interior facilitó el acceso a 75 000 nombres de informantes registrados por la StB. Hoy en día, los documentos se encuentran disponibles en el Archivo de las Fuerzas de Seguridad.

Autores: Romana Marksová , Zuzana Machálková
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