Creció con el socialismo, pero madura en la democracia

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Con este nuevo espacio, "Del Totalitarismo a la Democracia", Radio Praga trata de ofrecer un vistazo sobre lo que ha representado el proceso de transición en la República Checa. Este espacio está dedicado a todas las personas interesadas en conocer detalles sobre la transformación checa desde la dictadura comunista hasta la democracia, por lo que creemos que encontraremos muchos radioescuchas en Cuba, donde importantes sectores de la población se preparan también para un proceso de cambio pacífico en la Isla.

Andrea Fajkusová tenía catroce años cuando la Revolución de Terciopelo cambió en su país la vida de millones de personas. Terminó la dictadura comunista, pero qué hacer con la libertad y la democracia logradas. Freddy Valverde habla con Andrea Fajkusová sobre las inquietudes, las ventajas y los desafíos que enfrentan los jóvenes checos que nacieron en la dictadura, pero que maduran en la democracia.

¿La República Checa inició en 1989 su transición a la democracia tras derrotar al comunismo, qué le ha impactado más en estos últimos años, por ejemplo en la vida diaria?

"Es difícil decirlo porque al iniciarse los cambios democráticos yo acababa de cumplir 14 años. A esa edad empiezas a darte cuenta de lo que ocurre a tu alrededor, y te impactan muchas cosas. Me acuerdo que lo primero que hicimos después del 89, como estudiantes de un instituto, fue cambiar las clases de ruso por las de inglés. Porque la enseñanza de ruso era obligatoria antes. Pasamos en Checoslovaquia un poco de un extremo al otro, volvimos la espalda a la Unión Soviética y empezamos a adoptar como lo mejor todo lo que venía de EE. UU. Esta época ya ha pasado, afortunadamente.

Otra cosa que hicimos inmediatamente después del 89, empezamos a planear un viaje a Occidente, las fronteras se abrieron - en verano de 1990 visité con mi familia Austria, Viena. Los comercios empezaron a llenarse de productos que antes no había conocido. De los periódicos desparecieron los discursos de las sesiones del Partido Comunista, información sobre los logros del socialismo, aparecieron nuevos periódicos, nuevas cadenas de radio y televisión, cadenas privadas. Empezaron a transmitirse más anuncios publicitarios, me acuerdo que al principio, como era algo nuevo, la publicidad era uno de mis programas favoritos. Cambió el aspecto de las ciudades, el gris por otros colores, las casas, que los comunistas dejaron en ruinas, adquirieron nuevas fachadas. Basta con visitar Praga. Por otro lado, del centro desaparecieron muchas tabernas típicas, o cafeterías, a las que la gente solía ir para tomar una cerveza, y se convirtieron en bancos, comercios de cristal o en restaurantes con precios exagerados que un checo no puede permitirse pagar - ahora me refiero a Praga, ante todo. Esta es la cara negativa de la economía de mercado - el dinero manda. Y una cosa más quisiera mencionar. Poco después del cambio del régimen pusieron en la tele la película "Confesión" que trataba de los procesos políticos escenificados en Checoslovaquia en los años 50. Por primera vez, escuché de esos procesos, no sabía nada de ello, de las injusticias y los abusos que habían pasado. Después de ver la película como si me diera cuenta de toda la mentira con la que nos habían rodeado los comunistas".

¿Ha notado algún cambio significativo en la mentalidad de los ciudadanos?

"¿Algún cambio significativo? La mente, la manera de pensar, es el campo más amplio donde el totalitarismo, una dictadura puede ejercer más su poder e influir en una persona. Creo que va a tardar varias generaciones hasta que cambie en la mentalidad de los checos lo que le inculcó el régimen anterior. Antes estaban acostumbrados a que alguien tomaba las decisiones por ellos, estaban condenados a una vida pasiva, lo que por una parte resultaba bastante cómodo, ¿verdad? - ?por qué me esforzaría por hacer algo si me lo impiden de todas maneras, no voy a gastar inútilemente mis fuerzas. Y con la democracia, de repente, la gente tiene la responsabilidad por su vida en sus manos. Ahora tienen que tomar las decisiones ellos mismos, y eso hay que aprenderlo, y no se aprende de un día al otro".

¿Tuvo también la oportunidad de viajar a Cuba? ¿Qué impresión le dió?

"Estuve en Cuba sólo una vez, pasé allí quince días, lo que no es mucho para conocer a fondo un país, pero según lo que vi, creo que algo similar, de lo que acabamos de hablar, ocurre también allí. Lo que me parece bastante triste, por ejemplo, es que el régimen que gobierna en la Isla enseña a los cubanos a ver a un extranjero - un turista - como un bicho raro, alguien excepcional. Por un lado, el extranjero es como un dios, intocable, que se puede permitir casi todo - entras en un comercio, en un banco, hay una cola larga de cubanos esperando, pero a ti te dan la preferencia, puedes ir directamente a la ventanilla o a la caja porque eres extranjero, a mí no me gusta, no me parece justo. Por otro lado, el extranjero es el que lleva dinero y ese dinero hay que conseguirlo ... Lo que pasa después, caminas por la calles de Cuba, un cubano se pone a hablar contigo y tú no sabes si simplemente quiere conversar contigo, porque le da la gana, por simpatía, curiosidad, quiere ayudarte, o sólo piensa en cómo obtener algún beneficio de ti. Y eso crea desconfianza, y pienso que a nadie le puede gustar que el otro lo trate como a un posible engañador. Entonces, cambiar esa manera de pensar - que un extranjero no es un ser superior ni inferior, y mucho menos un enemigo, va a costar, creo".

¿Desde el punto de vista de los jóvenes que han ganado con la llegada de la democracia?

"Perspectivas, oportunidades. La oportunidad de organizarnos la vida según lo que deseamos nosotros, y no según lo que desean los dirigentes políticos. La posibilidad de estudiar, estudiar en el extranjero, viajar, descubrir mundos nuevos, gente nueva, y así poder comparar y aprender, salir libremente del país y volver. Hay quienes dicen, pero para qué me sirve esa oportunidad de viajar si no tengo dinero. Pues bien, pero tú tienes la oportunidad, puedes elegir, antes no lo podías y ésta es la diferencia. Los jóvenes somos los que más hemos ganado con la democracia. A nuestros padres, los comunistas les quitaron los mejores años de su vida".

¿Partiendo de la realidad de que nada es perfecto, que dificultades presenta para la joven generación la economía de mercado?

"Encontrar un empleo después de acabar los estudios, comprarse un piso es bastante difícil, para muchos jóvenes resulta una cosa casi imposible, especialmente en Praga, los precios superan las posibilidades, y si uno no tiene un contrato de trabajo a plazo indeterminado ni puede solicitar una hipoteca al banco. Nacen menos niños, porque la gente, en muchos casos, piensa primero en su situación financiera antes de tener hijos".

¿Por lo general suelo preguntar qué recomendaría a los ciudadanos que se preparan para la transición, qué es imporante que no olviden y por el contrario qué deberían olvidar?

"No sé si puedo atreverme a dar a alguien algunas recomendaciones. No olvidarse del pasado, pero mirar al futuro. Uno debería sacar una lección de lo que ocurrió en el pasado, aprender de la historia, para que la experiencia negativa se convirtiera en lo positivo. Como ciudadanos deberíamos observar a nuestros políticos, a los que nos representan en la vida pública, y controlarlos de cierta manera - es decir, participar en las elecciones libres aunque no sepamos por quién votar, ésta es una manera de cómo influir en lo sucede o sucederá en nuestro país".