COP26: “Chequia no tiene un plan para alcanzar la neutralidad de carbono”

La Cumbre del Clima de Glasgow

En la Cumbre del Clima de Glasgow, la COP26, el primer ministro checo, Andrej Babiš, tildó de “suicidio verde” los planes de la Unión Europea para reducir emisiones y pasó la responsabilidad a las grandes potencias. La directora de la ONG Hnutí Duha, Anna Kárníková, sin embargo, considera que se trata de una tarea también checa. 

Andrej Babiš | Foto:  Oficina de Gobierno de la República Checa

A la Cumbre del Clima de Glasgow, el primer ministro checo, Andrej Babiš, llegó declarando su intención de salvaguardar, antes que el clima, la economía y los puestos de empleo. Sobre el Green Deal, el Pacto Verde de la Unión Europea, se preguntó si no se había puesto unos objetivos demasiado ambiciosos y si la economía de los Veintisiete está en condiciones de permitírselos. Especialmente, si otras potencias mundiales no piensan reducir emisiones al mismo ritmo, explicó a la Radio Checa.

“Europa hace unos esfuerzos tremendos con el Green Deal, pero nuestras emisiones solo suponen el 9% de las de todo el planeta. Y, por desgracia, los mayores contaminadores, como son China o Estados Unidos, no avanzan a nuestro mismo ritmo”.

Foto ilustrativa: Fabrice Florin,  Flickr,  CC BY-SA 2.0

China, con un 20% de las emisiones globales, o Estados Unidos, con un 13%, deberían, por tanto, ser quienes encabecen la lucha contra el cambio climático y no la Unión Europea, defendió Babiš, que podría estar avanzando hasta un “suicidio verde”, dijo.

Anna Kárníková, directora de la ONG ecologista Hnutí Duha (Movimiento Arcoiris), no considera sólida dicha argumentación.

“Lo veo un poco como una excusa porque estamos hablando de una responsabilización colectiva sobre este problema. Que China e India tengan en este momento más emisiones, no quiere decir que nosotros no hayamos soltado también muchas en el pasado. Creo que en este momento pedirle a estos países que hagan más de lo que hacen tampoco es justo”.

Mojmír Hampl | Foto: Marián Vojtek,  Český rozhlas

La República Checa tan solo es responsable por el 0,3% de las emisiones de efecto invernadero a nivel mundial. También en la Radio Checa, el exvicegobernador del Banco Nacional Checo, Mojmír Hampl, se cuestionó si en Europa se ha producido un debate acerca de los costes de conseguir ser neutrales en emisiones para el año 2050, como se ha comprometido.

Anna Kárníková cree que Chequia debería tener un papel más activo al respecto.

Anna Kárníková | Foto: Kateřina Cibulka,  Český rozhlas

“A nivel europeo el debate sí se está produciendo, pero es algo que echo mucho de menos en Chequia. Hemos aceptado los objetivos en parte a cambio de una importante entrada de dinero que nos ayude en la transformación de la economía. Pero en este momento la República Checa no tiene ninguna visión de cómo cumplir con los objetivos europeos. Duha y Greenpeace hemos presentado de manera conjunta un plan para lograrlo. Reconocemos que es un camino difícil, pero este es un debate que a nivel ministerial no se ha producido”.

Para Kárníková, que China haya establecido su neutralidad de carbono para el año 2060 e India para el 2070, no es motivo para cambiar los planes más ambiciosos de la Unión Europea. Además, es moderadamente optimista en cuanto a que estos países terminen retocando también sus objetivos.

Foto ilustrativa: veeterzy,  Unsplash,  CC0

“Sabemos que China es capaz de ir más allá y debería hacerlo. El compromiso chino quiere decir que alcanzará su límite máximo de emisiones en el año 2030, pero sabemos que para lograr los objetivos del Acuerdo de París, necesitamos que eso suceda cinco años antes. Además, los expertos en economía china saben que eso es factible. Creo que en los próximos años veremos presiones para que China reduzca sus emisiones. En el caso de India, los expertos coinciden en que el compromiso que han traído es relativamente ambicioso”.

La Cumbre del Clima de Glasgow se ha presentado como la última oportunidad para salvar el planeta. Esta concluirá el próximo 12 de noviembre, con el temor generalizado de que, una vez más, sirva básicamente para escuchar promesas que pronto se verán incumplidas.

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