Ciencia

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En esta edición les contaremos que también en la República Checa las actuales tecnologías permiten aprovechar la luz solar para la producción de electricidad. Conocerán, además, un proyecto checo, encaminado a ayudar a los vietnamitas, afectados por la contaminación con el Agente Naranja.

Luz verde para las plantas solares

En el pasado mes de julio se inició en la localidad de Jaroslavice, en Moravia del Sur, la construcción de la mayor central solar de la República Checa.

Una central solar está constituida de los llamados páneles fotovoltaicos, capaces de transformar la luz en energía eléctrica.

¿Necesitan las centrales solares altas temperaturas para su funcionamiento?

La temperatura óptima para una planta solar es de 25 grados centígrados. Con tempertaturas más elevadas baja su rendimiento.

La situación geográfica de la República Checa no es nada ideal para el aprovechamiento de la energía solar. Hay muchos días de cielo totalmente cubierto. ¿No disuaden estas condiciones a los empresarios que quieran invertir en este sector?

Sería ideal que los páneles solares recibieran sol durante diez horas diarias durante unos 200 días al año, como acontece en algunos países del Mediterráneo. Sin embargo, la actual tecnología permite instalar plantas solares también en la República Checa. Es un sector con buen futuro porque el Estado garantiza a sus operadores precios estables de la electricidad producida durante los próximos 15 años.

¿Cuántas centrales solares funcionan ya en este país?

En la actualidad son 18 las plantas fotovoltaicas. Además, dos se están construyendo en Moravia del Sur y una en la ciudad de Ústek, en la comarca de Litomerice, situada al norte de Praga.


Los checos contra el Agente Naranja

Durante la guerra de Vietnam, entre 1964 y 1975, las tropas estadounidenses lanzaron desde el aire el poderoso herbicida Agente Naranja. Su propósito era destruir grandes zonas de selva para evitar que los combatientes del Vientcong se ocultaran.

Foto: Comisión Europea
El Agente Naranja envenenó el medioambiente porque contenía dioxina, una sustancia mucho más tóxica que el cianuro.

La contaminación por dioxina afecta aproximadamente un diez por ciento del territorio vietnamita. Descontaminar todas las áreas intoxicadas es prácticamente imposible. El Ministerio de Medioambiente checo financia un proyecto de tres años, encaminado a ayudar a las poblaciones de las zonas contaminadas en Vietnam con el Agente Naranja.

Los especialistas en geoquímica checos analizan la concentración de dioxinas en una región vietnamita cercana a la frontera con Laos. Las casas de sus pobladores están diseminadas en la selva.

Los expertos checos han realizado entre la población local una encuesta sobre su alimentación, y a raíz de los datos obtenidos han recogido, entre otras, muestras de la carne de pollo, pato y cerdo, y de algunos cultivos agrícolas. También se ha procedido a hacer análisis de la tierra y del agua.

Los químicos han verificado que la concentración de dioxinas en la carne de aves y en el pescado supera siete veces el límite permitido.

El hecho de que la población se alimente de productos contaminados con dioxinas resulta muy perjuidicial para su salud. La tercera generación sucesiva de vietnamitas padece tumores malignos y enfermedades provocadas por una inmunidad debilitada. Muy frecuentes son también los abortos y las malformaciones congénitas.

A raíz de los análisis, los expertos checos están elaborando una serie de recomendaciones a los habitantes de la zona contaminada. Recomiendan a los campesinos, entre otras cosas, criar peces en estanques con bordes elevados para que en sus aguas no penetre con las lluvias la tierra contaminada.