Chequia y Hungría consideran injusto el reparto de fondos de la UE relativo al coronavirus

Photo: Gerd Altmann, Pixabay / CC0

En un encuentro del Grupo de Visegrado que tuvo lugar este jueves, los cuatro países intentaron alcanzar una posición común frente a los fondos de la Unión Europea.

Foto: Gerd Altmann, Pixabay / CC0

Una videoconferencia entre los líderes de la Unión Europea, foto: Archivo de la Oficina de Gobierno de la República Checa
La próxima semana habrá una videoconferencia entre los líderes de la Unión Europea para llegar a un acuerdo relativo a los próximos presupuestos generales y al fondo de reestructuración tras la pandemia del coronavirus.

Con la intención de unificar su posición, los países del Grupo de Visegrado (Chequia, Eslovaquia, Hungría y Polonia), se reunieron este jueves en la República Checa, que ocupa la presidencia temporal del grupo.

La postura frente a los fondos de recuperación de la UE parece ser el principal factor de división entre sus miembros. De los 750 000 millones de euros que se dedicarán a esta cuestión, el país más beneficiado del V4 es Polonia, con 64 000 millones. A Chequia le corresponderían 20 000, 15 000 a Hungría y Eslovaquia se quedaría con 8000 millones de euros. A nivel europeo, el mayor porcentaje irá dirigido a España e Italia, los dos países más afectados por el coronavirus.

Encuentro del Grupo de Visegrado en Lednice, foto: Archivo de la Oficina de Gobierno de la República Checa
Mientras que Eslovaquia y Polonia consideran adecuado el reparto, Chequia y Hungría se oponen. En opinión del primer ministro checo, Andrej Babiš, es injusto que países más ricos y con mayor porcentaje de deuda reciban más beneficios.

“Este dinero tiene que repartirse de una forma justa. No se debería ser injusto con algunos países solo porque se han enfrentado mejor a la pandemia de coronavirus. Y también creo que los países con menos recursos no deberían tener que dar dinero a países más ricos”.

Babiš cree que una manera más justa de repartirlo sería analizar el porcentaje de caída del PIB de cada país a principios del próximo año. Además considera que la UE debe aclarar las condiciones con las que conseguirá dicho dinero.

Viktor Orbán, foto: Archivo de la Oficina de Gobierno de la República Checa
En el mismo sentido se expresó el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, quien considera que las instituciones europeas no son justas con los países de su región.

“Los países del sur han conseguido un acuerdo que les conviene con Francia y Alemania. Están contentos y lo entiendo. Nosotros en Europa Central no negociamos bien cuando queremos algo”.

El tono de Polonia y Eslovaquia difiere bastante. Sin embargo, muestran su apoyo a Chequia y Hungría y desean acercar posturas. Igor Matovič, primer ministro de Eslovaquia, declaró que su objetivo es que el acuerdo guste a todo el Grupo de Visegrado.

“Eslovaquia está contenta con la propuesta europea, pero tenemos que mantenernos unidos para llegar a algo que contente a los cuatros miembros del Grupo de Visegrado”.

Mateusz Morawiecki, foto: Archivo de la Oficina de Gobierno de la República Checa
Polonia, el país más beneficiado de los cuatro, acepta el plan de la UE. Según Mateusz Morawiecki, primer ministro de Polonia, lo extraordinario de esta crisis justifica que se tomen medidas excepcionales.

“Es necesaria una respuesta así, porque estamos ante una crisis sin precedentes. Ha afectado a todos los países de la Unión Europea y la inversión privada ha descendido”.

Para Babiš, el problema no está en el apoyo económico para salir de la crisis del coronavirus, con lo que está de acuerdo. El mandatario insistió en que lo que no acepta son las condiciones que se han tenido en cuenta para el reparto de dicho dinero. Según declaró, uno de los factores para recibir más dinero era el porcentaje de paro, que considera no tiene una relación directa con la enfermedad COVID-19. Esto, dijo, es injusto con los países que tenían una baja tasa de paro antes de la pandemia.

Al mismo tiempo, el primer ministro checo elogió a Eslovaquia y Polonia por haber apoyado a sus socios de Chequia y Hungría en esta cuestión, a pesar de que ellos aceptaron desde el principio el reparto europeo.