Bohuslav Matej Cernohorský, "Padre de la música checa"

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En la serie dedicada al Año de la música checa les presentaremos al compositor barroco Bohuslav Matej Cernohorský, apodado "Padre de la música checa". Sus composiciones para órgano no se quedan atrás de las de Johann Sebastian Bach. A diferencia del compositor alemán, las fugas y toccatas de Cernohorský son más melodiosas y vivaces.

Bohuslav Matej Cernohorský (1684 - 1742), foto: CTK
Bohuslav Matej Cernohorský nació en 1684 en la ciudad de Nymburk, en una familia de maestros y músicos, ligada a la música desde finales del siglo 16 cuando un antepasado del compositor fue organista en la ciudad de Pardubice. Cernohorský recibió la primera formación musical de su padre, maestro y director del coro de la iglesia de Nymburk, quien enseñó al muchacho a tocar el violín, el clarinete, la flauta y el órgano. Los hijos de los maestros de aquella época aprendían además a tocar la trompeta para actuar en fiestas populares, bodas y funerales, aportando algún dinerito al magro presupuesto familiar.

Cernohorský contaba diecinueve años cuando ingresó en la Orden de los Minoritas, en el convento adjunto a la iglesia de San Jacobo, en la Ciudad Vieja de Praga. El joven tomó la decisión de ingresar en el convento movido probablemente por el amor a la música. Las misas instrumentales del templo de San Jacobo eran famosísimas: los hermanos minoritas contaban con un magnífico coral y una orquesta y además, en la iglesia barroca había un espléndido órgano.

Una vez ingresado en la Orden de los Minoritas, Cernohorský estudió teología, filosofía y ciencias musicales. En 1708 fue ordenado sacerdote y la Orden lo envió a Italia para profundizar en sus conocimientos musicales. Cernohorský fue nombrado poco después de su llegada maestro de capilla y organista del templo minorita de San Antonio, en Padua, ejerciendo posteriormente los mismos cargos en la iglesia de Santa Ana, en Asís. En Italia era conocido como "Padre Boemo" y respetado como magistral organista, compositor y pedagogo.

Cernohorský regresó en 1728 a Praga donde como organista y maestro de capilla del templo minorita de San Jacobo, en la Ciudad Vieja de Praga, impulsó el florecimiento de la música barroca en Bohemia.

De la obra de Cernohorský se han conservado 15 composiciones: 8 para órgano y 7 corales. Los estudiosos de la música opinan que se trata apenas de una pequeña parte de su obra y que varias de sus composiciones habrían sido pasto de las llamas durante un incendio del templo de San Jacobo.