Blatný: “Si no se cumplen las restricciones, las escuelas podrían abrir solo para una semana”

Jan Blatný, foto: Archivo de la Oficina del Gobierno Checo

Las vacaciones de Semana Santa son un dolor de cabeza para las autoridades sanitarias checas, que temen un repunte de contagios como el de después de Navidad. Durante los festivos se realizarán controles aleatorios para que se respete el cierre perimetral de distritos. 

El tiempo casi veraniego de esta semana ha sacado a la gente a la calle en Chequia y las medidas de seguridad contra el COVID no siempre se han respetado. Especialmente en muchos parques del país, se han podido ver escenas propias de antes de la pandemia, con todo tipo de personas con y sin mascarilla sin respetar distancias de seguridad.

Foto: Mircea Iancu,  Pixabay,  CC0

La cuestión recurrente de la falta de disciplina de una parte importante de la población preocupa a los responsables sanitarios, ahora que, después de todo un mes de duras restricciones contra el coronavirus, baja lentamente la incidencia diaria y, mucho más lentamente, la presión hospitalaria, aún altísima.

El ministro de Salud, Jan Blatný, alertó este miércoles de que estos cuatro días festivos que se enlazarán en Chequia desde el Viernes Santo al Lunes de Pascua, podrían suponer un paso atrás dramático si se incumple el cierre perimetral de distritos y se producen reuniones familiares.

“Si la gente se pone a migrar por todo el país, sucederá exactamente lo que sucedió en invierno en las estaciones de esquí y sitios así. Estoy preocupado por esto y por la información con la que cuento por parte de los epidemiólogos. No es que a mí me guste ir de malo, yo le deseo a la gente lo mejor, pero lo diré abiertamente: si la gente no cumple las medidas, puede que las escuelas se abran el 12 de abril, pero solo para una semana, lo digo como es”.

Foto: Archivo de Policie ČR

La Policía vigilará con todos sus efectivos que se respeten las normas y se realizarán controles aleatorios en las carreteras. Pero, como explicó el ministro del Interior, Jan Hamáček, la Policía ya estaba empleando a todos los efectivos posibles en realizar controles desde principios de marzo, por lo que difícilmente podrán aumentar más su presencia.

Durante este martes y el miércoles, en los que en Chequia se han superado los 20 grados por primera vez en lo que va de año, las patrullas han tenido que hacer acto de presencia en varios parques del país en los que se incumplía la actual normativa de seguridad. En la ribera del río Moldava a su paso por el centro de Praga, en la famosa “Náplavka”, la Policía tuvo que dispersar varias veces a la gente incluso después del toque de queda, que sigue comenzando a las 21 horas.

Jan Hamáček,  foto: Archivo de la Oficina de Gobierno de la República Checa

Diputados de la oposición o el propio alcalde mayor de Praga, el pirata Zdeněk Hřib, justificaron las congestiones de personas de ocio por la prohibición de salir de Praga. El Ayuntamiento de la capital pidió hace días al menos permitir el movimiento entre el territorio de la ciudad de Praga con el de los distritos de Praga-Oeste y Praga-Este, pertenecientes ya a la región de Bohemia Central, para que así los praguenses pudieran llegar también a zonas de naturaleza para pasar el tiempo libre.

Pero el Gobierno descarta tal excepción, como explicó en rueda de prensa el ministro del Interior, Jan Hamáček.

“El problema en el río no es que hubiera gente, es que no llevaban mascarilla. Si se comportan así, da igual adonde vayan. La idea de unir Praga con Praga-Oeste y Praga-Este la traté con el ministro de Salud y desde el principio avisé de que las recomendaciones de los expertos y del Ministerio de Salud eran contrarias a ello”.

Foto: Annette Kraus

Para evitar nuevas aglomeraciones en la ribera del Moldava, la Policía ha decidido establecer patrullas de forma permanente cuando haga buen tiempo.
A principios de marzo, cuando empezó el cierre perimetral, entre otras restricciones más estrictas, la Policía realizaba unos 110 000 controles al día, mientras que en la actualidad no son más de 80 000. La gente suele reaccionar bien y ante las instrucciones de los guardias, explican estos, se ponen las mascarillas o aumentan la distancia de seguridad a la primera.

Según el presidente de la Policía, Jan Švejdar, la mayor parte de las personas cumplen las normas, a fin de cuentas.

“Muchos checos son de intentar saltarse las normas, pero cuando ven que no se puede, dejan de hacerlo. Esto podría explicar en parte la cantidad de controles que se hacen, pero la gente que intenta incumplir las normas no es grande. Estamos empleando realmente al máximo de agentes que podemos emplear. Esperemos también que nos ayude un poco el tiempo”.

Náplavka,  foto: Barbora Němcová

El ministro de Salud anunció este viernes un acuerdo con el Ministerio del Interior para que los centros sanitarios informen a la Policía sobre las personas que tengan que guardar cuarentena o confinamiento domiciliario y los agentes puedan realizar controles. El incumplimiento será considerado infracción o incluso delito penal.

Foto ilustrativa: Izzy Park,  Unsplash,  CC0

Si se superan estas fiestas de Pascua sin repuntes, los niños en edad preescolar y los de primer grado de educación básica, podrán volver a clase el 12 de abril, expuso este viernes Jan Blatný. Los preescolares no podrán estar en grupos de más de 15 niños y no tendrán que llevar mascarilla. En el caso de los niños de primer grado, estos tendrán que pasar dos test de antígenos a la semana y las clases estarán divididas en dos grupos que se turnarán para recibir clase de forma presencial y telemática. Una semana después podrían retornar a las aulas también los estudiantes de los últimos cursos de las universidades, entre otros pocos.

Pero todo ello tiene que ser aún aprobado por el Gobierno y ratificado por la propia pandemia, que siempre se guarda la última palabra.