Aventuras y desventuras de Josef Kajetán Tyl, figura fundacional del teatro checo

Josef Kajetán Tyl

Estimados amigos, les ofrecemos la primera parte del relato sobre la trayectoria del dramaturgo Josef Kajetán Tyl, uno de los personajes clave del resurgimiento nacional checo y autor de la letra del himno nacional “Dónde está mi hogar”.

”!Ah, mi querido y desdichado hijo! ¡Ojalá te hubieras roto una pierna en vez de salir al tablado con los comediantes! Has escogido las tablas que serán el ataúd de tu madre. ¿Para eso te he educado, para que ahora vagabundees con unos pícaros? ¿Para eso has pasado estudiando largas noches, para hacer ahora muecas ante unos necios mirones? Sólo un joven depravado, un ignorante, un crápula se presta para la locura en la que tú te has embarcado”.

De esa manera reaccionó la madre de Josef Kajetán Tyl al enterarse de que su hijo se había incorporado a una compañía teatral itinerante. El joven de 21 años hizo oídos sordos a las réplicas de su progenitora. Estaba decidido a consagrar todas sus fuerzas al teatro.

Sería dramaturgo, director, actor, crítico teatral, traductor de piezas. Cambiaría el teatro checo.

Josef Kajetán Tyl nació en febrero de 1808, en Kutná Hora, una rica urbe histórica de Bohemia Central, antiguo yacimiento de plata durante la Edad Media. El dramaturgo situaría en la ciudad algunos de sus dramas históricos, como “Los mineros de Kutná Hora”, que narra una rebelión minera ahogada en sangre.

Suele afirmarse incluso que el ameno paisaje de los alrededores de Kutná Hora sugirió a Tyl la letra del himno nacional checo “Dónde está mi hogar“.

Mineros de Kutná Hora
El padre de Josef Kajetán Tyl llegó a Kutná Hora con los restos de un regimiento, diezmado en una de las batallas de las guerras napoleónicas. Del soldado se enamoró la hija de una comerciante acaudalada. Cuando se puso evidente que la joven estaba embarazada, la madre la echó de casa.

El veterano militar se casó con su novia embarazada. De la pareja se apiadó una tía de la joven que les brindó un modesto alojamiento. Allí nacería el futuro dramaturgo.

La familia Tyl vivía sumida en la pobreza. Apenas el padre había abierto un taller de sastrería, el imperio de los Habsburgo, del que Bohemia formaba parte, declaró la bancarrota del Estado. Las finanzas del imperio no aguantaron los gastos ocasionados por las guerras contra Napoleón a principios del siglo XIX.

Nadie encargaba un traje y el padre de Josef Kajetán Tyl ganaba el sustento para su familia tocando clarinete y oboé en iglesias y tabernas, en bailes, bodas y entierros. Además tocaba violín en la orquesta del teatro local. Desde pequeño iba con él al teatro Josef Kajetán.

Iglesia de Santa Bárbara en Kutná Hora (Foto: www.czechtourism.com)
El muchacho aprendió a tocar el violín y cantaba con tanto desparpajo que a los seis años actuaba en un elenco de zarzuela de Kutná Hora.

Josef Kajetán Tyl escribió su primera pieza teatral a los diez años. Sus protagonistas eran caballeros medievales.

Cuando tenía catorce años, los padres le buscaron el empleo de oficinista auxiliar en el ayuntamiento de Kutná Hora. Al joven, que ya había intentado escribir poesía y traducir, la carrera burocrática no le atraía en lo más mínimo. Le ayudó a salir del apuro un sacerdote amigo, director de la escuela local y predicador de la iglesia de Santa Bárbara de Kutná Hora.

El sacerdote se dirigió a la acaudalada abuela de Josef Kajetán, apelando a su conciencia cristiana, y la anciana se comprometió a sufragar sus estudios. En 1822 el muchacho empezó a estudiar en el prestigioso colegio del Klementinum, en Praga.

Capataz de Kutná Hora
En mayo de 1823, Kutná Hora fue devastada por un incendio de grandes proporciones. 130 casas fueron reducidas a cenizas. La rica abuela y los padres de Josef Kajetán perdieron todos sus bienes. El joven tuvo que valerse en lo adelante por sí solo.

Josef Kajetán Tyl empezó a ganarse la vida dando clases y copiando partituras musicales. Por uno de sus cuentos obtuvo su primer honorario:el editor le regaló un viejo gabán.

Después del bachillerato se inscribió en el curso de Filosofía, en la universidad de Praga. Frecuentó la Facultad sólo un año porque se sentía cada vez más atraído por el teatro.

Minero de Kutná Hora
En la primera mitad del siglo XIX, la sociedad despreciaba a los “comediantes”. El joven Josef Kajetán Tyl consideraba, al contrario, muy noble la profesión de actor. Al optar a los 21 años por esta carrera, no sospechaba cuál espinosa sería para él.

Durante algún tiempo actuó como actor aficionado en las funciones checas del Teatro de los Estamentos, en Praga. El elenco checo actuaba sólo los domingos, en los restantes días de la semana había funciones en alemán.

Bajo la engañosa promesa de que en su grupo de teatro itinerante les esperaría un brillante futuro, el director Karel Hilmer logró contratar a Josef Kajetán Tyl y a sus dos colegas aficionados, así como a la actriz profesional del Teatro de los Estamentos, Magdaléna Forchheimová.

Los cuatro alquilaron un carro cubierto por lona y en marzo de 1829 viajaron a la ciudad de Písek, en Bohemia del Sur, para iniciar con la compañía teatral itinerante una gira por la provincia.

Josef Kajetán Tyl iba detrás de su sueño de hacer teatro porque estaba convencido de que los espectáculos teatrales eran más eficaces para la divulgación de la cultura checa entre el pueblo que los libros.

Y, además, iba en pos de su amor: Magdaléna Forchheimová, cinco años mayor, era la primera mujer de su vida.

La realidad distaba mucho de los sueños. El director no pagaba a los actores y éstos a menudo no tenían dinero para comprar la comida. En la ciudad de Domažlice Josef Kajetán Tyl se enfermó pero no había tiempo para guardar cama. Todas las noches era imprescindible actuar en el escenario. El joven se sentía tan débil que se agarraba a los bastidores para no desplomarse al suelo. Estaba en peligro de vida.

Josef Kajetán se recuperó sólo gracias a los abnegados cuidados de Magdaléna Forchheimová. Diez años después se casaría con ella, aunque los sentimientos hacia su compañera ya se habían enfriado y Tyl amaba apasionadamente a la hermana menor de su esposa, la graciosa actriz Anna Forchheimová.

“Fidlovačka” (Foto: CTK)
La primera gira de Tyl con un grupo de teatro itinerante terminó mal porque su director actuó sin escrúpulos. Un día se llevó la caja y desapareció, dejando a su mujer e hijo a cargo de los actores.

Josef Kajetán emprendió pronto una nueva gira por el campo. Con una compañía teatral alemana recorrió el oeste y norte de Bohemia y parte de la vecina Baviera. En 1830 regresó a Praga, otra vez sin recursos.

Le prestó ayuda el padre de Magdaléna Forchheimová que buscó para Tyl un puesto de oficinista subalterno en el cuartel militar, situado en el centro de Praga. Aunque detestaba el papeleo, la necesidad obligó a Tyl a convertirse en auxiliar del contable, en la sección de aprovisionamiento del Ejército.

Tyl se mantendría muchos años al servicio del Ejército. Como empleado estatal le estaba vedado dedicarse al teatro pero él no hacía caso de la prohibición.

La primera de sus piezas fue escenificada en el Teatro de los Estamentos. Fue aplaudida pero el autor, descontento, acabó por quemarla.

Después se dedicó al periodismo por un risible honorario. Un editor le ofreció encargarse de la dirección de una revista. Tyl no consiguió encontrar suficiente número de colaboradores dispuestos a trabajar por los bajos honorarios y así se vio obligado a redactar la mayoría de los artículos publicados. En 1835 puso a la revista el nombre de Květy, o flores en español. Bajo el mismo título sigue publicándose hasta la actualidad.

Para la trayectoria de Josef Kajetán Tyl fue importantísimo el año 1834, cuando se estrenó “Fidlovačka”, su pieza teatral con canciones compuestas por František Škroup.

La canción “Dónde está mi hogar” se ganaría la inmortalidad como himno nacional checo, convirtiendo a Josef Kajetán Tyl en el letrista más exitoso de la historia checa.

En 1834 Tyl fundó con sus amigos un nuevo teatro de aficionados que montaba espectáculos en el antiguo convento de teatinos, en el barrio capitalino de Malá Strana.

El teatro funcionó hasta junio de 1837 pero después las autoridades no le renovaron la licencia, aunque Tyl defendía su existencia alegando que la mitad del dinero recaudado se donaba a los pobres. Las autoridades del impero de los Habsburgo no eran amigas del teatro que impulsara la cultura checa.

En el teatro aficionado actuaba también el poeta romántico Karel Hynek Mácha que solía venir con su novia Lori Šomková. Mácha, mórbidamente celoso, se negó al principio a que su novia actuase en el escenario porque le molestaba cualquier contacto físico de la muchacha con otra persona.

Cuando la joven quedó embarazada, Mácha llegó a sospechar que Lori esperaba su bebé con el atractivo Josef Kajetán Tyl. El poeta amenazó incluso a Tyl con pistola para que confesase la verdad. Afortunadamente no apretó el gatillo.

Cuando Lori dio a luz, Mácha se persuadió de que el hijo, llamado Karel Ludvík, se le parecía, y acabó por calmarse. Pero las relaciones con Tyl ya estaban rotas.

En la próxima entrega les contaremos cómo se alternaban en la vida de Josef Kajetán Tyl los períodos de éxitos con grandes desventuras.