1968: Los preparativos para la intervención militar en Checoslovaquia

Вацлавская площадь в Праге, август 1968-ого года

Las tropas del Pacto de Varsovia invadieron Checoslovaquia el 21 de agosto de 1968, pero ya meses antes había comenzado una desmesurada presión militar sobre el país, que era escenario de reformas democráticas.

Leonidas Brejnev
El líder soviético, Leonidas Brejnev, solía regirse en sus actuaciones por el principio de cambiar lo menos posible el sistema comunista implantado en la Unión Soviética y en sus países satélites.

Los comunistas reformistas checoslovacos consideraban, por el contrario, que los cambios de carácter democratizador eran urgentes.

Durante la Primavera de Praga de 1968 la democratización transcurría bajo el incesante hostigamiento por parte de la dirección soviética cuya presión fue endureciendo.

A principios de mayo del 68 el líder soviético Leonidas Brejnev presentó al politburó la propuesta de realizar en Checoslovaquia ejercicios militares del Pacto de Varsovia como forma de presión sobre los dirigentes checoslovacos para que frenasen el proceso de reformas.

Seguidamente se celebró en Moscú una reunión de los máximos representantes de cinco países del Pacto de Varsovia:Polonia, República Democrática Alemana, Hungría, Bulgaria y Unión Soviética. En la cumbre se discutió el uso de los ejércitos de los países participantes para resolver la situación en Checoslovaquia.

Todor Živkov
El dirigente búlgaro, Todor Živkov, fue el primer estadista en proponer oficialmente el uso de la fuerza militar contra la Primavera de Praga. En su discurso se refirió al encuentro que había mantenido en Praga con Drahomír Kolder, que pertenecía al ala conservadora del Partido Comunista de Checoslovaquia:

”El camarada Kolder me dijo abiertamente que ellos no podían cambiar la situación sólo con medios políticos. Me pidió que dijera a los camaradas soviéticos que sin una ayuda enérgica del exterior las fuerzas sanas no podían resolver la situación”, afirmó Živkov.

Unas semanas después los conservadores checoslovacos enviarían a la cúpula soviética sucesivamente dos cartas pidiendo una intervención militar para aplastar la supuesta “ contrarrevolución de Checoslovaquia”.

En mayo del 68 acamparon en los bosques de la Alemania Oriental las tropas soviéticas que junto con dos divisiones de ese país estaban destinadas para intervenir en Checoslovaquia.

60 mil soldados y dos mil tanques no pudieron escapar a las cámaras de los satélites espías y a la atención de los periodistas occidentales. Las informaciones sobre la concentración de las tropas en el país vecino llegaron también a los dirigentes checoslovacos, pero éstos ocultaron ante los ciudadanos las complicaciones internacionales.

Las unidades estaban preparadas para intervenir, pero en el Kremlin los “halcones” no lograron imponerse del todo a las “palomas” que proponían seguir negociando con la dirección checoslovaca. Brejnev prefería todavía la presión política.

El líder soviético se daba cuenta de que la intervención militar en Checoslovaquia perjudicaría la distensión en las relaciones con EE.UU. No sería posible reducir la febril carrera armamentista que agotaba los recursos de la economía soviética.

Brejnev necesitaba, además, consolidar la influencia soviética en el movimiento comunista internacional. La intervención militar lo echaría a perder todo porque los partidos comunistas de Europa Occidental consideraban el experimento checoslovaco como inspiración para su política. Diecinueve de ellos apoyaron a los reformistas checoslovacos.

Particularmente los comunistas franceses temían el impacto negativo de la intervención militar en Checoslovaquia. Su secretario general Waldeck Rochet viajó a Moscú para proponer a Brejnev la convocatoria de una conferencia sobre la nueva orientación del Partido Comunista de Checoslovaquia.

El Kremlin temía que la mayoría de los participantes de la conferencia respaldara a los reformistas checoslovacos. Brejnev rechazó la propuesta.

Tampoco la aceptó el líder del Partido Comunista de Checoslovaquia, Alexander Dubček, que prefería las negociaciones bilaterales. Fue un error porque los reformistas checoslovacos se privaron de la solidaridad y del apoyo que quizás habrían podido detener los preparativos militares para la invasión de Checoslovaquia.

La dirección checoslovaca cometió otro grave error: consintió que se realizaran en territorio checoslovaco las maniobras de las tropas del Pacto de Varsovia, denominadas “Šumava”. Comenzaron el 20 de junio de 1968.

En las maniobras “Šumava” participaron en territorio checoslovaco 24 mil soldados soviéticos, húngaros y polacos, con su artillería y tanques, y apoyados por la aviación. 16 mil efectivos estaban desplegados en la vecina Polonia.

Fue un ensayo general para la futura invasión. Al mismo tiempo, unidades soviéticas y de Alemania Oriental entrenaron en la RDA “ el aplastamiento de la contrarrevolución en Praga”.

Las maniobras del Pacto de Varsovia terminaron en Checoslovaquia el 30 de junio, pero del país salieron sólo los miembros de un coro militar. Las demás unidades retrasaban su salida.

La prensa europea empezó a prestar atención al asunto. También los ciudadanos checoslovacos querían saber cuándo se marcharían las tropas extranjeras.

Para tranquilizar a la ciudadanía, los órganos militares checoslovacos anunciaron que la última unidad se marcharía del país el 21 de julio.

Sin embargo, ciertas unidades soviéticas recorrieron Checoslovaquia de punta a punta y no salieron de su territorio hasta el 3 de agosto.

Pero pronto volverían para ocupar Checoslovaquia durante 23 años.

La cúpula soviética tomó la decisión definitiva de intervenir militarmente en Checoslovaquia en la reunión del politburó del 22 de julio de 1968. Según el guión elaborado en Moscú, “camaradas leales” formarían en Praga un gobierno obrero-campesino que tomaría el poder con ayuda de los tanques soviéticos.

Utilizando como pretexto las maniobras Niemen en las regiones occidentales de la URSS, los mandos militares trasladaron hacia las fronteras checoslovacas nuevas unidades soviéticas. Fueron los ejercicios militares de mayor envergadura desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. A pesar de que estaba en marcha la cosecha de cereales, tuvieron que incorporarse a las filas miles de reservistas y los militares requisaron autos de particulares.

El ejercicio “Escudo del cielo” sirvió para dar cobertura al traslado de aviones soviéticos a Polonia, vecina septentrional de Checoslovaquia.

Todo estaba listo para que la superpotencia soviética y sus satélites invadieran Checoslovaquia.

Según los historiadores, lo que acabó por convencer a la cúpula soviética de que la intervención militar era inevitable, fueron los resultados de las elecciones de los delegados al XIV congreso del Partido Comunista de Checoslovaquia. Pusieron en evidencia que los conservadores de corte estalinista perdían posiciones.

El 75 por ciento de los delegados elegidos por las bases eran partidarios de las reformas democráticas. Todo indicaba que el XIV congreso del Partido Comunista checoslovaco confirmaría el rumbo reformista. Antes de que ello sucediera, el 21 de agosto de 1968 llegaron los tanques soviéticos.

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