Znojmo - una de las ciudades más antiguas de Moravia

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El destino de nuestro viaje es Znojmo, una de las ciudades más antiguas de Moravia, parte oriental de la República Checa. Salimos desde Praga en auto y nos dirigimos al este del país por la autopista, en dirección a la metrópoli morava, Brno, a la que llegamos en unas dos horas.

Allí doblamos al sur y avanzamos por la carretera que conduce a Viena, capital de Austria. Pasados unos tres cuartos de hora se abre ante nosotros una hermosa vista a la ciudad de Znojmo, sobre una de las colinas que caracterizan esa región levemente ondulada y muy fértil.

Situada sobre el valle que atraviesa el río Dyje, la ciudad ofrecía desde tiempos remotos una excelente vista a sus alrededores. "En la Edad Media ello posibilitaba divisar desde lejos a los enemigos y prepararse a tiempo para un eventual enfrentamiento", nos contó Pavel Ciprián, director del Museo de Moravia del Sur, con sede en Znojmo.

"La ciudad de Znojmo es realmente una de las más antiguas de Moravia, aunque definir la fecha exacta de su fundación es casi imposible. El lugar ha sido continuamente poblado desde tiempos prehistóricos, especialmente por su excelente ubicación estratégica."

Se sabe que en los años 30 del siglo XI fue construido en esos lugares un castillo, perteneciente a una de las más distinguidas familias reales en la historia del Reino Checo, los Premislitas.

"En 1226 el rey de Bohemia, Premysl Otakar I, de la dinastía Premislita, le entregó a Znojmo los fueros reales, con lo que codificó oficialmente la existencia de la ciudad. La actual metrópoli morava, Brno, obtuvo esos privilegios años más tarde, en 1243. Gracias a la ubicación de Znojmo en un cruce de importantes caminos comerciales de la época medieval, la ciudad fue desarrollándose rápidamente y en el siglo XIV, como una de las pocas del país, había en ella calles pavimentadas, un acueducto y también dos hospitales", indicó Pavel Ciprián.

A partir del siglo XIX, fueron sentadas en ella las bases de la industria, especialmente de la cerámica. No obstante, lo que más caracteriza a la zona de Znojmo es la vitivinicultura y el cultivo de frutas y verduras.

"Para conocer la ciudad de Znojmo, hay que caminarla", afirmó Pavel Ciprián, director del Museo de Moravia del Sur, y nos fue enseñando un sinnúmero de hermosos monumentos arquitectónicos en el casco histórico de la ciudad. También pudimos ver las tres cadenas de fortificaciones urbanas, conservadas de la Edad Media. Lo que más nos impresionó durante el recorrido fue la rotonda románica local, situada en una pendiente sobre el río Dyje.

"La rotonda de la Virgen María y Santa Catalina es uno de los más destacables monumentos arquitectónicos de la República Checa. Data del siglo XI, y las investigaciones arqueológicas confirmaron que se trata de la única obra que quedó del antiguo castillo románico levantado en ese lugar por los príncipes Premislitas", señaló el director Ciprián.

Además de haberse conservado en relativamente buen estado, la rotonda oculta en sus interiores pinturas murales al fresco que datan del siglo XII.

"Estos frescos son lo más valioso de la obra. En el país hay varias rotondas románicas pero los interiores de ninguna de ellas tienen decoración semejante. Durante varios años los frescos fueron investigados por los mejores especialistas del país para determinar el simbolismo de las pinturas. Los peritos descubrieron que las mismas reflejan una leyenda sobre los comienzos de la dinastía de los Premislitas, muestran a los diversos representantes de esa famosa familia real de Bohemia y Moravia y, además, la galería contiene también varios temas religiosos."

Pavel Ciprián apuntó que hasta la actualidad los especialistas no logran determinar con exactitud a todos los príncipes y reyes Premislitas cuyas figuras aparecen en la rotonda, y que el tema sigue siendo objeto de investigación. El director del Museo de Moravia del Sur nos contó también que la rotonda no siempre ha sido objeto de admiración. Con el pasar de los siglos sirvió para fines diversos, por ejemplo, como depósito de frutas y verduras, como cervecería y hasta como porqueriza.

Hoy en día esta maravillosa obra arquitectónica es sometida a un régimen especial que garantiza su máxima protección. Se puede visitar sólo en grupos pequeños y dependiendo del estado del microclima en su interior. Así se trata de asegurar que la obra se conserve para las generaciones venideras.

Continuando nuestro recorrido por la ciudad de Znojmo, llegamos a la torre del antiguo ayuntamiento de Znojmo, que se divisa desde lejos y desde diversos puntos de la ciudad. Fue construida en el siglo XV por Mikulás de Sedlesovice. Tiene casi 80 metros de altura y cuando hace buen tiempo es posible divisar desde sus alturas Viena y también los Alpes austríacos.

Nuestro guía por la ciudad, Pavel Ciprián, nos condujo luego por unas estrechas calles de Znojmo, bordeadas de hermosas casas barrocas y renacentistas, hacia otro monumento arquitectónico local.

"Merece atención también el principal templo de la ciudad de Znojmo, la iglesia de San Nicolás, patrono de esta región. Se comenzó a construir en 1338 y tardó unos cien años en ser terminada. Las decoraciones en los interiores de la iglesia provienen mayormente del gótico y del barroco. De inmenso valor es la estatua de piedra de Jesucristo, del año 1400 aproximadamente, situada por encima de la entrada a la sacristía. Aunque a los visitantes les atrae especialmente el púlpito barroco local, en forma de globo terrestre."

A pesar de que en el mismo Znojmo hay muchas más obras sacras, Pavel Ciprián insistió en que debemos conocer el cercano monasterio premonstratense de Louka, en las afueras de la ciudad.

La visita valió la pena. El monasterio es un verdadero manual de arquitectura, ya que hay en él obras de todos los estilos; una cripta románica, obras góticas, renacentistas, barrocas y hasta un palacete de estilo neogótico.

En el siglo XVIII residió en este monasterio el sacerdote checo Prokop Divis, quien posteriormente descubrió el pararrayos, simultáneamente con el estadounidense Benjamin Franklin.

En Znojmo hay también otra gran curiosidad sin igual, que nos acercó Pavel Ciprián, director del museo local. Se trata del subsuelo de la ciudad.

"El subsuelo de Znojmo es muy extenso. Se trata de una red de corredores subterráneos que en total miden unos 30 kilómetros y en algunos lugares son de cuatro pisos. La mayoría de estas galerías se halla a una profundidad de once metros bajo los fundamentos de las antiguas casas locales. Los turistas pueden visitar hoy en día una pequeña parte de esos corredores. Los comienzos de la edificación del laberinto subterráneo datan del siglo XIII, y entonces había acceso al mismo de todas las casas de la ciudad. Originalmente el subsuelo había servido como depósito de productos agrícolas y más tarde también como escondite ante los enemigos."

Pavel Ciprián señaló que el sistema de los corredores era extraordinario, tenía sus propios depósitos de agua y estaba conectado con las chimeneas de las casas, para que fuera posible prender el fuego en el subsuelo. Cuenta una leyenda popular que durante la Guerra de los Treinta Años, en el siglo XVII, se apoderaron de Znojmo las hordas suecas. Pero cuál fue su sorpresa cuando en la ciudad no encontraron a nadie, a pesar de salir humo de las chimeneas de las casas. Los suecos se asustaron pensando que la ciudad estaba habitada por duendes y la abandonaron rápidamente.

Znojmo posee una larga tradición vinícola, teniendo sus vinos renombre en toda la República Checa. En la ciudad hay un sinnúmero de restaurantes típicos que ofrecen degustación de vinos.

Ese es el lugar más apropiado para finalizar el recorrido por Znojmo. Escuchando música típica morava y degustando sabrosos vinos de la región nos despedimos de esta bella ciudad en el sur de Moravia.

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