Vladimír Mišík: la voz de inmortales éxitos celebra 70 años

Vladimír Mišík, foto: ČTK

¡Dejen cantar a Mišík! Esos rótulos aparecían en algunos muros en las ciudades checoslovacas en la primera mitad de los años 80, después de que el régimen comunista prohibiera la actuación de Vladimír Mišík. Así se llama el documental, de Jitka Němcová, sobre uno de los rockeros checos más famosos estrenado este miércoles con motivo de su 70 cumpleaños. Con motivo de este aniversario les ofrecemos algunos de los temas trascendentales grabados por este cantante y guitarrista.

El amor como un Venus y la tumba solar

El amor es como un Venus
Navegando por el firmamento negro
Cerrad las puertas con contracandados
Apaguen en las casas todas las velas
Y fortifiquen sus cuerpos
Los que tengáis almas petrificadas

Vladimír Mišík, foto: ČTK

Estos versos del poema ‘Variación a un tema renacentista’ (Variace na renesanční téma), de Václav Hrabě, se volvieron inmortales gracias a la música de Vladimír Mišík.

El cantante y guitarrista popularizó con su música numerosos poemas como veremos más adelante.

El póster ¡Dejen cantar a Mišík!, foto: Loreta Vašková
Recordemos sucesivamente su actuación en los renombrados grupos con los que Mišík cantó. Su trayectoria profesional comenzó en la banda The Matadors, con la que interpretó, entre otros, el tema ‘La Campana Pequeña que Tengo’ (Malej zvon co mám).

En 1968, Vladimír Mišík, junto al guitarrista Radim Hladík, fundaron una de las bandas esenciales de la historia del rock checo, Blue Effect.

La voz de Mišík se puede escuchar así en uno de los grandes éxitos de la música moderna checa titulado ‘La Tumba Solar’ (Sluneční hrob).

La música y la poesía

El cantante abandonó Blue Effect en 1970 para integrar Flamengo y con esta banda grabó uno de los discos trascendentales del rock checo titulado ‘Un Pollo en el Reloj’ (Kuře v hodinkách). El disco que une la música de Flamengo con las letras del poeta Josef Kainar fue editado hace 45 años.

‘Raparon la cabeza a un niño pequeño’ (Stříhali dohola malého chlapečka), así se llama otro texto de Josef Kainar popularizado gracias a la música de Vladimír Mišík.

Raparon la cabeza a un niño pequeño
Los mechones caían al suelo muriendo
Los mechones caían como rosas en la tumba
La silla de hierro daba vueltas

Además de los poetas checos Václav Hrabě y Josef Kainar, el cantante Vladimír Mišík puso música también a la obra del estadounidense Langston Hughes, uno de los impulsores del Renacimiento de Harlem en los años 20 y 30 del siglo XX.

‘La Vida es Dulce’ (Sladké je žít), traducida al checo por Jiří Valja, habla del incesante deseo del hombre de vivir, pese a todos los obstáculos.

Seguiré viviendo
Tal vez, no me queda otra
Por el amor estoy dispuesto a morir
Pero nací para vivir

Autor: Roman Casado
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