Vladímir Kará-Murzá: “Las cartas pueden ayudar a sobrevivir a los presos políticos rusos. Por favor, escríbanles”
Vladímir Kará-Murzá es uno de los referentes principales de la oposición rusa al régimen de Putin. Tras dos intentos de asesinato y más de dos años en prisión, fue liberado el año pasado como parte de un intercambio de presos entre Moscú y Washington y ahora vive en el exilio. Durante la conferencia Globsec en Praga, conversó con RPI.
A finales de agosto de 2024, Vladímir Kará-Murzá, nacido en Moscú hace 43 años, ya estuvo en Praga para la anterior edición del foro Globsec. Había transcurrido apenas un mes desde su liberación como parte del mayor intercambio de presos entre Rusia y Estados Unidos desde el final de la Guerra Fría.
En entrevista para Radio Praga Internacional, el destacado disidente afirmó que en estos meses que han pasado desde que recuperó la libertad, las cosas no han hecho sino empeorar en su país.
“En Rusia, la situación es cada vez peor. Por ejemplo, si nos fijamos en los presos políticos, hay más en Rusia hoy que a mediados de la década de los 80 en toda la Unión Soviética —es decir, en lo que hoy son 15 países diferentes—. Según cifras de organizaciones de derechos humanos, ahora hay más de 3000 presos políticos en Rusia. Cada vez más personas son encarceladas por denunciar la guerra de anexión de Ucrania de Vladímir Putin. Esta es la principal causa de encarcelamiento político en Rusia. Estamos haciendo todo lo posible para hablar de ello, porque es fundamental que los presos políticos no caigan en el olvido. Conozco muy bien el tema, pues estuve en esa situación”.
El periodista y político ruso enumeró cuáles son todos los grupos de personas privadas de libertad en Rusia como consecuencia de la invasión de Ucrania. Las negociaciones de paz con el Kremlin no deberían olvidar a ninguno de ellos, insiste.
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“Creo que es fundamental hacer todo lo posible para garantizar que cualquier alto el fuego o acuerdo en Ucrania incluya una cláusula sobre la liberación de todos los rehenes de esta guerra. Me refiero, por supuesto, a los prisioneros de guerra, lo cual debería ser lo natural, ya que así lo prevé el Tercer Convenio de Ginebra. Pero también me refiero a los rehenes civiles ucranianos: decenas de miles de personas detenidas de forma completamente ilegal por las fuerzas rusas. Me refiero, por supuesto, a los niños ucranianos secuestrados, y también a los presos políticos rusos encarcelados por denunciar esta guerra. Es esencial que cualquier tregua incluya una cláusula para su liberación”.
El gulag digital
Como expreso político, este antiguo protegido del añorado líder de la oposición a Putin, Borís Nemtsov, asesinado a tiros a plena luz del día a metros de la Plaza Roja y el Kremlin, destaca el poder sanador de la correspondencia para quienes están privados de libertad por su activismo.
“Existe un sistema electrónico en Rusia para escribir a los presos políticos. Recuerdo a una joven que me escribió una carta en prisión y lo llamó "gulag digital". Eso es cierto, pero también es un sistema muy importante porque permite a las personas en libertad escribir a los presos políticos. Hay ONGs rusas de derechos humanos como Memorial u OVD-Info que ayudan a traducir estas cartas, porque, por supuesto, deben estar escritas en ruso. Sus sitios web son fáciles de encontrar y es realmente uno de los gestos más importantes. Puede parecer pequeño, incluso insignificante, pero las cartas pueden marcar la diferencia para alguien en prisión, especialmente en régimen de aislamiento, como lo estuve yo. Estas cartas pueden significar la diferencia entre sobrevivir o no”.
Kará-Murzá sabe bien de lo que habla porque estuvo en prisión dos años y tres meses, de los que 11 meses los pasó en régimen de aislamiento en la cárcel de Omsk, en Siberia.
“Es fundamental para alguien en esa situación recibir cartas del mundo libre, para sentir que los presos políticos rusos no están olvidados. Es algo que todos pueden hacer. Solo toma unos minutos, pero es de suma importancia, y les pido a todos sus oyentes que, por favor, escriban a los presos políticos en Rusia”.
Dos intentos de envenenamiento, una condena de 25 años
Se puede decir sin exagerar que es un milagro que Kará-Murzá, que en 2022 recibió el Premio Václav Havel de Derechos Humanos, siga con vida. En 2015 y 2017, sufrió dos intentos de asesinato por envenenamiento. Una investigación conjunta de la organización Bellingcat junto a los medios The Insider y Der Spiegel concluyó que el disidente había sido seguido en los días previos a los envenenamientos por la misma unidad del Servicio Federal de Seguridad ruso (FSB), que supuestamente envenenó al líder de la oposición rusa Alekséi Navalny. Tras ambos envenenamientos, Kará-Murzá estuvo en coma y fue mantenido con soporte vital.
“Los políticos de la oposición en regímenes autocráticos no tienen derecho a tener miedo”.
A pesar de la persecución y los intentos de asesinato, al igual que hizo Navalny, Kará-Murzá volvió a Rusia y vivía allí cuando en abril de 2022, semanas después del inicio de la guerra en Ucrania, fue detenido y llevado ante la justicia. Un tribunal de Moscú lo condenó finalmente a 25 años de prisión, acusado de “alta traición, cooperación con los países de la OTAN y difusión de información falsa sobre el ejército ruso” en la invasión de Ucrania.
Con gran valentía, Kará-Murzá, en su último turno de palabra comparó la represión del régimen de Putin con la de Stalin. ¿Acaso no conoce el miedo?
“Creo que los políticos de la oposición en regímenes autocráticos no tienen derecho a tener miedo. Intento no pensar en ello, porque si lo haces constantemente, te vuelves paranoico. Y hay demasiado trabajo como para permitirte eso. Sé que lo que hago es correcto. Sé que Rusia estará mejor como un país europeo normal, pacífico y democrático. Ese es el objetivo de todo mi trabajo, de toda mi vida. Y seguiré adelante, contra viento y marea”.
A Kará-Murzá le quedaban más de 22 años de condena cuando llegó el intercambio de presos que lo devolvió a la libertad, un hecho que calificó de “milagro”. El político estaba convencido, según ha reconocido, que no creía que saldría vivo de su cautiverio, que correría la misma suerte que Navalny.
En el mismo avión en el que partió de Moscú en el intercambio, viajaba la periodista de Radio Free Europe/Radio Liberty Alsú Kurmasheva, que también había sido condenada en Rusia por la consabida “difamación” del Ejército ruso en la invasión a Ucrania.
“Trump es muy similar a Putin. Comparten la misma mentalidad, el mismo perfil psicológico”
Radio Free Europe, la histórica emisora financiada por Estados Unidos que lleva 30 años haciéndolo desde Praga para los países bajo regímenes autoritarios del Este de Europa y Asia en decenas de lenguas, vive ahora en la cuerda floja desde que Donald Trump les negara incluso los fondos que ya había aprobado el Congreso de Estados Unidos el año pasado. Nada de lo que extrañarse, según Kará-Murzá.
“Cuando Trump desmanteló La Voz de América, Radio Europa Libre, etc., la directora de Russia Today, calificó la decisión como maravillosa. Afirmó que durante décadas no pudieron hacer nada contra estos medios, pero que ahora los estadounidenses los habían destruido ellos mismos”.
“No me sorprende. En mi opinión, Trump es muy similar a Putin. Creo que comparten la misma mentalidad, el mismo perfil psicológico. Creo que a Trump le gustaría ser un dictador, sin parlamento, sin elecciones, sin medios independientes, como en Rusia. Y todo lo que Donald Trump ha estado haciendo desde que regresó a la Casa Blanca, de hecho, ayuda a Vladímir Putin. Cuando Trump desmanteló los medios estatales estadounidenses La Voz de América, Radio Europa Libre, etc., Margarita Simonyan, directora de Russia Today, el canal de propaganda del Kremlin, apareció en la televisión rusa y calificó la decisión de Donald Trump como maravillosa. Afirmó que durante décadas no pudieron hacer nada contra estos medios, pero que ahora los estadounidenses los habían destruido ellos mismos. Todo lo que la actual administración estadounidense está haciendo con Rusia, con el régimen de Putin, me parece verdaderamente vergonzoso. Es la única palabra que encuentro”.
Orban, Fico, Francia Insumisa: los distribuidores de la propaganda del Kremlin
Los medios de comunicación independientes son también objetivo de líderes que están devolviendo el autoritarismo a países de la Unión Europea. El húngaro Viktor Orbán o el eslovaco Robert Fico critican las sanciones de Bruselas a Rusia o directamente las vetan, mientras en sus propios países van contra los medios de comunicación o derechos fundamentales de grupos de población, como es el caso de Hungría con la comunidad LGBTI.
Kará-Murzá alerta sobre los “aliados” de Putin.
“Es bien sabido que Orbán y Fico son los mejores amigos de Vladímir Putin en la Unión Europea. También hay un amigo muy cercano a Putin en la Casa Blanca. Donald Trump flexibilizó las sanciones, invitó a Putin a unirse al G8, votó en contra de Ucrania en la ONU cuando se aprobó una resolución… Desafortunadamente, la dictadura de Putin tiene aliados en Occidente”.
“Pero no se trata solo de los gobiernos de Estados Unidos, Eslovaquia o Hungría, sino también de muchos partidos políticos en las democracias occidentales: por ejemplo, la Agrupación Nacional y Francia Insumisa en Francia, tanto extrema derecha como extrema izquierda. O un candidato a la presidencia en Rumanía en las elecciones que casi ganó. Afortunadamente, fracasó, pero obtuvo un número considerable de votos. La extrema derecha y la extrema izquierda en Alemania también. Así pues, hay muchos partidos en las democracias que, en la práctica, son aliados y transmisores del mensaje de Putin, es decir, de la propaganda del Kremlin. Y es crucial prestar atención a estas fuerzas políticas porque, como hemos visto, pueden llegar al poder”.
“Es fundamental que Europa asuma el papel de líder del mundo libre”
Y, sin embargo, en la misma región centroeuropea en la que se expande la influencia de Putin, Chequia se mantiene hasta la fecha firme en su apoyo a Ucrania y las críticas al Kremlin, lo que valora Kará-Murzá.
“Es excelente. Escuché aquí, en Globsec, al presidente checo, Petr Pavel, y al primer ministro, Petr Fiala. Ambos adoptaron una postura firme: un claro apoyo a Ucrania y una oposición de base a la dictadura de Vladímir Putin. Y para mí, esto es crucial. Hoy, dado que Estados Unidos ya no puede considerarse el líder del mundo libre —esto, obviamente, ya no es posible con Trump—, es fundamental que Europa asuma ese papel y adopte una postura firme y unida contra el régimen autocrático y agresivo de Putin”.
“Después de Putin, rusos y ucranianos tendrán que reconciliarse, como hicieron alemanes y franceses”
Kará-Murzá piensa también en el futuro. Recientemente habló de los contactos que existen entre disidentes rusos y el Gobierno ucraniano. Según el activista, rusos y ucranianos tendrán que volver a entenderse.
“Debemos recordar que Rusia no es solo el régimen de Vladímir Putin. Hay muchos rusos que se oponen a esta guerra y a este régimen. Es fundamental mantener el diálogo entre los rusos que se oponen a la guerra y los ucranianos, porque siempre seremos vecinos; es un hecho geográfico. Y tras esta atroz guerra, tras el fin del régimen de Putin, tendremos que reconstruir nuestras relaciones como hicieron los franceses y los alemanes tras la Segunda Guerra Mundial. Es difícil, llevará mucho tiempo, pero es posible. Por lo tanto, es crucial mantener este diálogo entre los ucranianos y los demócratas rusos para mantener estos puentes, estos lazos. Esto podría facilitar, o al menos hacer un poco menos difícil, la reconciliación después de Putin”.
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Pero, entre tanto, no olviden escribir a los presos políticos rusos. Aunque no les llegue su carta.
“En realidad, muchas cartas no se entregan, como entendí tras mi liberación. La censura penitenciaria bloquea mucha correspondencia. Pero incluso si las cartas no se entregan a los presos, la administración penitenciaria, el director de la prisión, sabrá que esta persona está siendo vigilada desde el mundo libre. Y esto a veces puede mejorar, aunque sea un poco, sus condiciones de detención. Así que, en cualquier caso, es esencial escribir”.
La conferencia Globsec tuvo lugar en Praga por segunda vez. El encuentro, celebrado siempre en Eslovaquia desde sus inicios, se trasladó a la capital checa tras el regreso de Robert Fico al poder en Bratislava.












