¡Váyase!, dice la Socialdemocracia a su líder

Ministerpräsident Tschechiens Vladimír Spidla (Foto: CTK)

La derrota aplastante de la gubernamental Socialdemocracia checa en las euroelecciones sacudió las posiciones de su líder, Vladimír Spidla. La mayoría de los socialdemócratas exhorta a Spidla a que renuncie a la presidencia del partido. Debería permanecer, no obstante, en el cargo de Primer Ministro.

Vladimír Spidla, foto: CTK
Cada vez más socialdemócratas desean que Vladimír Spidla abandone la jefatura del partido. Debería hacerlo por su propia iniciativa, ya este sábado, cuando sesione la presidencia de la Socialdemocracia.

"Será mejor que se retire y no pida el voto de confianza", expresó la líder de la Sociademocracia de Moravia del Sur, Zuzana Domesová.

Por su parte, el socialdemócrata ministro de Sanidad, Jozef Kubinyi, no está de acuerdo con esta solución.

"Creo que no es oportuno expresar deslealtad al presidente del partido cuando aparezca un problema como es el fracaso en las euroelecciones. Estos asuntos deben debatirse en el congreso del partido y no solucionarse con exhortar a la dimisión", dijo Kubinyi.

De todos modos, Spidla debería seguir siendo Primer Ministro. En el cargo de presidente del Partido Socialdemócrata podría ser sustituido por el ministro del Interior, Stanislav Gross. Por lo menos hasta que se celebre, en marzo de 2005, el congreso ordinario del partido, opinan varios diputados socialdemócratas. Gross, a diferencia de Spidla, no se aferra a la actual coalición gubernamental formada junto a populares y unionistas, no descartando la posibilidad de constituir un gabinete minoritario.

El propio Vladimír Spidla piensa pedir el voto de confianza al Comité Central Ejecutivo de la Socialdemocracia a mediados de julio. Hasta ese momento está decidido a resistir para mantener el actual Gabinete y continuar con las reformas iniciadas. Su salida del Gobierno significaría dejar las riendas del escenario político interno en manos del presidente de la República, Václav Klaus. Éste, según la Consitución, decide quien va a formar un nuevo Gobierno. También podría convocar elecciones parlamentarias anticipadas, lo cual los socialdemócratas no desean, puesto que sería, muy probable, un fracaso más.