Václav Malý: "La Iglesia siempre mantuvo vivas las esperanzas del cambio" - II parte

Václav Malý, foto: CTK

Con este nuevo espacio, "Del Totalitarismo a la Democracia", Radio Praga trata de ofrecer un vistazo sobre lo que ha representado el proceso de transición en la República Checa. Este espacio está dedicado a todas las personas interesadas en conocer detalles sobre la transformación checa desde la dictadura comunista hasta la democracia, por lo que creemos que encontraremos muchos radioescuchas en Cuba, donde importantes sectores de la población se preparan también para un proceso de cambio pacífico en la Isla.

Václav Malý, foto: CTK
l obispo auxiliar de Praga y ex disidente checoslovaco, Václav Malý, conversó con Radio Praga acerca de la posición de la Iglesia en este país antes del derrumbe del régimen totalitario, en 1989. Václav Malý, que el año pasado viajó a Cuba para llevar un mensaje de aliento a los familiares de varios presos políticos, comparó la situación que vivían los cristianos checos bajo el totalitarismo con lo que ocurre hoy día en la isla. En el programa de hoy escucharán la segunda parte de esta entrevista.

Desde su punto de vista, ¿qué pretendía el régimen comunista reprimiendo a la Iglesia y sus seguidores?

"Hay que decir que los objetivos del régimen, hasta el fin de su existencia, fueron destruir a la Iglesia, a la institución, y de esa manera extraer la consciencia cristiana de las mentes de las personas. Pienso que esa finalidad se mantiene en Cuba, aunque quizá hayan cambiado las tácticas. En la Checoslovaquia de entonces el régimen tuvo que ceder en algunos momentos a las presiones de la comunidad internacional, por ejemplo, suscribió los Acuerdos de Helsinki, lo que a la larga significó asumir una serie de compromisos muy difíciles de aceptar. Pero volviendo atrás en el tiempo yo diría que la Iglesia en mi país fue perseguida intensamente, sistemáticamente hasta el año 1989".

¿Cómo asumía Ud., así como los líderes eclesiásticos y los feligreses checos aquella represión?

"Sobre la represión debo decir que era sumamente desagradable, aunque por otro lado, debo decir que nos unía más y nos concentrábamos en lo importante. No había tiempo para detenerse a discutir. Tuvimos que darnos cuenta de cuál es el pan que alimenta a los cristianos; qué es lo realmente fundamental para nosotros y para la existencia de la Iglesia, pensando en el momento en que fuera reinstaurada la democracia. Yo diría que se trató de un período de purificación. Es verdad que había represión, momentos muy duros, limitaciones en todo orden de cosas, estábamos aislados de la Iglesia a nivel internacional, pero vivíamos un período muy particular que ofrecía nuevas oportunidades: aquellos para quienes la fe era una mera tradición, se fueron quedando en el camino... permanecieron unidos aquellos qué realmente sabían en lo que creían".

¿De qué manera ha aplicado la Iglesia checa las experiencias del pasado, en la construcción de una sociedad mejor?

"Aunque estoy convencido de que hemos traído nuestras convicciones a esta nueva era, diría que aún no hemos aprendido a utilizar las experiencias acumuladas durante los años previos a la caída del régimen comunista. Por eso yo desearía a todos los cristianos en Cuba que asumieran este período, como un período de purificación de la fe y que busquen realmente los fundamentos de su creencia. Sé muy bien lo difícil que es, pero también sé su importancia".

Ahora que menciona Cuba, ¿qué papel podría desempeñar la Iglesia en un futuro proceso de transición en la isla?

"La Iglesia católica es, en primer lugar, una institución universal. Por lo tanto, cualquier cambio que se produzca en una sociedad atañe a la comunidad internacional. El camino de la Iglesia es la reconciliación y el perdón, y yo veo que existe el peligro de que al producirse los cambios se desaten brotes de violencia, ajustes de cuentas, etc. En este período de transición es importante que sea pronunciado un discurso sobre la búsqueda de la reconciliación y el perdón. Todo aquello representa una ardua labor. Es un fenómeno natural también que la libertad traiga consigo diversidad y surjan grupos sociales que después dejen de interactuar entre sí. Y es precisamente en este aspecto en el que veo que la Iglesia tiene posibilidades.. además, la Iglesia pretende siempre abarcar todas las capas que comprenden una sociedad".

La propaganda del régimen comunista
¿Cuál será el gran desafío de los líderes eclesiásticos llegado el día del cambio en Cuba?

"Aunque la Iglesia católica en Cuba no es mayoría... de acuerdo al número de habitantes, el mensaje de paz y este tipo de llamamientos son el gran desafío que nos planteamos. Y yo estoy firmemente convencido de que cumpliremos bien ese papel. Además, la Iglesia protege la dignidad y lo irrepetible de cada una de las personas que habitan este planeta. Hay que tomar en cuenta también que toda sociedad que atraviesa un proceso de transición puede ser vulnerable a las manipulaciones y al abuso de las libertades. Por eso hay que decir permanentemente que una sociedad sana se sostiene en el respeto de las personas".

¿Qué mensaje le enviaría a través de estas ondas radiales a los cubanos?

"En primer lugar quiero transmitir a todos los familiares de los presos políticos cubanos, algunos de los cuales visité durante mi visita a la isla, que pueden estar convencidos de que en la República Checa hay muchas personas que se solidarizan con ustedes. Resistan, su valentía es digna de todo mi respeto. Al mismo tiempo quisiera desearles a todos los cristianos de Cuba, con algunos de ustedes también tuve la oportunidad de encontrarme, que consigan ser un buen ejemplo para su sociedad. Con la fuerza de la fe es posible superar incluso el dolor y la represión. Estoy firmemente convencido de que en Cuba, en un futuro muy cercano, con seguridad, llegará la libertad".