Una parodia de invasión del Estado Islámico causó pánico en Praga

Martin Konvička, foto: ČTK

Risas, pero también pánico provocó una parodia de invasión de combatientes del Estado Islámico a Praga. La actividad fue llevada a cabo por el activista antiislamista checo, Martin Konvička, y sus seguidores en la tarde de este domingo, en la céntrica Plaza de la Ciudad Vieja (Staroměstské náměstí).

Martin Konvička, foto: ČTK
Pasadas las dos de la tarde de este domingo el activista antiislamista, Martin Konvička, llegó montando un camello a la céntrica Plaza de la Ciudad Vieja de Praga, seguido de un jeep con varios hombres disfrazados de combatientes del Estado Islámico, con largas barbas y réplicas de metralletas en sus manos.

La mayoría de los checos reaccionó a esta parodia con risas, muchos turistas sufrieron un gran susto y hasta espanto, y cuando los ‘barbudos’ comenzaron a gritar "Alá Akbar" y a disparar con sus réplicas de armas automáticas, algunos corrieron en busca de refugio a las casas y restaurantes en la plaza.

Cuando los activistas preparaban la ejecución escenificada de un supuesto enemigo del islam, la Policía intervino y por decisión de la Alcaldía de Praga puso fin a la actividad, según dijo el portavoz policial, Tomáš Hulan.

Martin Konvička, foto: ČTK
”El caso es investigado y podría ser calificado como acto criminal de falsa alarma. Pero nadie fue detenido, aunque ocho personas fueron instadas a presentarse a un cuartel de Policía para dar explicaciones. Y esas personas así lo hicieron”.

Konvička indicó que el objetivo de la actividad fue impactar a los ciudadanos para que se dieran cuenta del peligro real que representa el Estado Islámico. Querían mostrar a la ciudadanía cómo sería la vida en Chequia bajo el dominio del Estado Islámico.

En las redes sociales aparecieron numerosas críticas de la actividad y la misma fue criticada por varios políticos, entre ellos el ministro del Interior, Milan Chovanec, quien escribió en Twitter que “se trató de una expresión de cretinismo político y ciudadano”.

No obstante, la actividad fue legal, ya que sus organizadores anunciaron su celebración de acuerdo con la ley, como dijo Vít Hofman, portavoz de la Alcaldía Mayor de Praga.

”No es tan fácil prohibir una actividad en un lugar público porque, según la ley, basta con que sus organizadores anuncien su celebración. Pero cuando la parodia provocó pánico entre la ciudadanía, la Alcaldía le puso fin de inmediato”.

Foto: ČTK
Resulta curioso que el evento fue presentado con anticipación a la Alcaldía de Praga por sus organizadores como una escenificación de una invasión, y se anunció que tendría lugar el 21 de agosto. Ese día la República Checa recuerda el aniversario de la incursión al país de las tropas del Pacto de Varsovia en agosto de 1968, por lo que nadie al parecer se había imaginado que se trataría de otra ‘invasión’.