Un tren checo previene contra el uso de drogas en Europa Central

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Viajando de estación en estación, el Revolution Train trata de prevenir de los peligros del uso de drogas a través de animaciones destinadas a los adolescentes. Más de 160 000 adolescentes ya lo han visitado en la República Checa, Alemania o Eslovaquia.

Revolution Train, foto: Revolution Train/Nadační fond Nové Česko a Pavel Tůma

Compuesto de seis vagones, cuatro salas de cine y de ocho salas interactivas, el tren introduce una verdadera “prevención 2.0”. Pensado por Pavel Tůma, autor del proyecto en 2005, el objetivo de este “tren antidrogas” es sensibilizar a los adolescentes del peligro del consumo de drogas, frecuente por entonces y, por supuesto, en la actualidad. De hecho, en 2017, la tasa de consumo de cannabis, la droga más consumida en Chequia, era de un 19,3% entre los checos de 15 a 24 años, según el Czechia Country Drug Report 2019 (EMCDDA).

Revolution train, foto: Filip Jandourek, ČRo

Durante 90 minutos, adolescentes ven en el tren una proyección de cuatro partes entrecortada por experiencias interactivas. También pueden andar por un pasillo donde se reproducen los efectos alucinógenos de la droga. Pueden ver varios escenarios como la celda de una prisión, una comisaría o un coche accidentado. Los efectos sonoros de las paredes representando el interior de un cuerpo humano asolado por las drogas, completan este ambiente apocalíptico. Las animaciones son enmarcadas por profesionales de la prevención. Entre ellos, Martina Matuštíková, también coordinadora del proyecto.

Revolution train, foto: Filip Jandourek, ČRo

“Cuando paramos en una ciudad, tenemos por objetivo sensibilizar a los jóvenes entre los 12 y los 17 años. Invitamos a escuelas y los alumnos rellenan un cuestionario sobre su consumo de droga. Les preguntamos, por ejemplo, si alguna vez fumaron tabaco o cannabis, si tomaron alcohol, la edad a la que probaron estas drogas por primera vez y sus razones. Después del cuestionario, les enseñamos una película basada en una historia real. En ciertos momentos, se pone en pausa, lo que nos permite preguntarles su reacción si fueran uno de los personajes, si, por ejemplo, hubieran aceptado ese cigarrillo que un amigo les ofrece”.

Martina Matuštíková hace hincapié en que este proyecto no busca dar una lección moral a los participantes. En cambio, quiere hacerles reflexionar respecto al consumo de drogas para que saquen sus propias conclusiones. El equipo del Revolution Train también valora el carácter interactivo del programa, más fácil de recordar para los jóvenes que en una clase magistral.

Revolution train, foto: Filip Jandourek, ČRo

“La película está dividida en cuatro partes. Al final de la primera, se ven los personajes tomando alcohol en un bar y fumando cigarrillos. Cuando la película se pausa, invitamos a los jóvenes a ir detrás de la pantalla donde se encuentra el verdadero bar, idéntico al de la película. Ahí hablamos con ellos de lo que opinan del cigarrillo, del dinero gastado cada año por los fumadores para comprar sus cigarrillos, con el fin de que reflexionen”.

El hecho de que estas infraestructuras se encuentren en un tren permite que el programa de prevención viaje en Europa Central.

Revolution train en el barrio Dejvice en Praga, foto: Filip Jandourek, ČRo

“Empezamos en República Checa pero recibimos llamadas pidiendo este tipo de prevención de Eslovaquia y, sobretodo, de Alemania. De hecho, en la frontera checo-alemana hay mucho tráfico y consumo de metanfetaminas, lo cual explica este alto interés por el Revolution Train por parte de los alemanes. Hasta el ministro del Interior alemán nos invitó al Parlamento, el Bundestag, a nosotros y a los profesores y alumnos que participaron en el proyecto”.

Revolution Train, foto: Revolution Train/Nadační fond Nové Česko a Pavel Tůma

Además, al Revolution Train se han subido varios políticos, como Tomáš Petříček, ministro de Asuntos Exteriores, el pasado 8 de septiembre. En octubre de 2019, la fundacíon Nueva Chequia (Nové Česko), madre del proyecto, recibió el Premio Europeo de Prevención contra la Criminalidad entregado por el ministro del Interior en recompensa por otro programa. Este, llamado “¡Es la ley, tío!”, llevaba a agentes de la Policía a las escuelas y mostraban la película proyectada en el tren.

Por tanto, la fundación organiza varias actividades además del Revolution Train, según detalla Martina Matuštíková.

“Por la tarde también acogemos familias. Además, cuando estamos en una ciudad, organizamos presentaciones de asociaciones locales luchando contra la droga, como la Policía o la Cruz Roja. Presentando estas personas a los alumnos, el objetivo es que puedan dirigirse a ellas en caso necesario”.

La semana pasada, el Revolution Train emprendió una nueva gira por la República Checa, volverá a Praga a mediados de noviembre. Entrar es gratis y permitido a partir de los diez aňos para los niňos acompaňados de un adulto.

Autores: Marion Galard , Carla Galas Alonso
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