Un modelo 3D para que la iglesia de San Miguel resurja de sus cenizas

Foto: Jeffrey Martin

El fotógrafo estadounidense Jeffrey Martin realizó un modelo 3D de la iglesia de San Miguel en el Jardín de los Kinský en Praga semanas antes del incendio que la destruyó. Martin ha donado su obra para ayudar en la costosa reconstrucción del monumento de madera del siglo XVII.  

Jeffrey Martin, foto: Ian Willoughby

Un incendio acabó el pasado 28 de octubre con la pequeña iglesia ortodoxa de San Miguel, hermoso monumento protegido de madera con una curiosa historia a sus espaldas. Ante semejante desgracia para el patrimonio de la ciudad, el Ayuntamiento se apresuró a convocar una colecta pública y asegurar que la iglesia de San Miguel volvería a embellecer el parque de Petřín.

Al menos, la fortuna quiso que el fotógrafo norteamericano Jeffrey Martin realizara un preciso modelo en 3D del monumento apenas unas semanas antes del incendio, que ha cedido a las autoridades para ayudar en la difícil reconstrucción.

Jeffrey Martin

Martin explicó a Radio Praga Internacional por qué se fijó precisamente en esa iglesia.

“Pasaba al lado de la iglesia en Petřín de camino al trabajo, así que la he visto un montón de veces. Y últimamente he empezado a hacer fotogrametría en 3D, o sea, un escaneo. Así que decidí escanear el lugar. Tiene un tamaño asumible y una superficie perfecta para hacer un modelo en 3D. Está hecha de madera, y la madera es agradecida para el escaneo en 3D porque no da reflejo. No brilla ni refleja y tiene muchos puntos característicos que combinan entre sí, así que era razonablemente fácil de realizar”.

Iglesia de San Miguel de Praga, foto: Prasopestilence / CC BY-SA 3.0

El modelo en 3D se basa en unas 1200 fotografías realizadas por Jeffrey Martin. Cuando se produjo el incendio, se puso a buscar la manera de contactar con las autoridades para ofrecer su trabajo, que aceptaron inmediatamente.

Como la iglesia fue traída desmontada hace más de noventa años desde la región de la Rutenia Transcarpática, que por aquel entonces pertenecía a Checoslovaquia, hay una documentación muy detallada del edificio, incluido el mobiliario en su interior. Unos planos a los que seguramente complementará a la perfección la tecnología del siglo XXI, considera Jeffrey Martin.

Jan Pohunek, foto:  archivo personal de  Jan Pohunek

“No sé en qué estado se encuentran los planos existentes y cómo eran de precisos. Supongo que la mayor parte de las piezas fueron numeradas y medidas para su traslado. No sé si serán muy precisas las medidas. Un modelo 3D puede tener un margen de error de un centímetro o incluso menos. La iglesia no está hecha solo de ángulos rectos, desde luego es una estructura bastante compleja”.

Lo que espera Martin es que el proceso sea muy lento. Las autoridades primero deberán reunir un presupuesto y después tomar decisiones importantes de cara al tipo de reconstrucción.

“No sé si quieren hacer una réplica exacta del aspecto que tenía o reconstruirla de acuerdo a un modelo más ideal. Pero si lo que quieren es hacer una réplica, supongo que el modelo en 3D será realmente muy útil”.

El largo viaje de una iglesia

La iglesia ortodoxa de San Miguel fue traída a Praga desde el otro confín de la Checoslovaquia de entreguerras, la región de la Rutenia Transcarpática, que hoy pertenece a Ucrania. Jan Pohunek, comisario de la Galería Nacional, explicó a la Televisión Checa por qué hizo tan largo viaje el monumento.

“Se pensó en hacer un museo en la naturaleza en el que hubiera representadas construcciones de toda Checoslovaquia, incluida la Rutenia Transcarpática”.

En realidad, Praga fue la segunda parada de esta iglesia, que desde su construcción en el siglo XVII en el pueblo de Veliki Luchki, ya había sido una vez trasladada a Medvedivtsi, otra localidad cercana a Mukácheve. Una vez en la capital, la ciudad de Praga finalmente no encontró un lugar apropiado para el museo al aire libre que debía conmemorar el décimo aniversario de existencia de Checoslovaquia, y la iglesia de San Miguel terminó en el Jardín de los Kinský de Petřín.