“Praga es una ciudad extremadamente fotogénica”

Panorámica de Praga, foto: Jeffrey Martin

Jeffrey Martin, experto en fotografías panorámicas, nació en Chicago pero vive hace más de veinte años en Praga. Fundador de una exitosa plataforma mundial de imágenes en 360 grados, en esta entrevista comparte algunas de sus sorprendentes fotos de la capital checa y nos explica las innovadoras técnicas que permiten distinguir detalles imposibles de detectar a simple vista.

Jeffrey Martin, foto: Juan Pablo Bertazza

El año 2000 fue fundamental en la vida del fotógrafo Jeffrey Martin. No solo porque decidió mudarse a Praga, ciudad en la que vive desde hace más de veinte años, sino también porque accedió a su primera cámara digital que aún conserva como una reliquia. Aunque desde la perspectiva actual su resolución no era muy buena, incorporaba una función para superponer fotos generando una perspectiva panorámica, algo imposible de lograr con cualquier dispositivo analógico. Luego, en sus trabajos en algunos periódicos de Praga o como fotógrafo de moda, esa misma herramienta le permitía incorporar buena parte del contexto. Pero el gran salto lo daría, en realidad, en 2005 cuando inició lo que luego se conocería con el nombre de “360 Cities”, un emprendimiento tan exitoso que lo terminó incorporando Google Earth.

“Es una comunidad global de fotógrafos panorámicos que funciona como plataforma para publicar imágenes. Cualquiera que haga este tipo de fotos puede sumarse, publicarlas de manera gratuita y luego licenciar esas fotografías para fines publicitarios, educativos o comerciales, es decir que todos los colaboradores pueden ganar dinero con esas imágenes que permanecen disponibles en la plataforma y también en Google Earth”.

Plaza Ciudad Vieja, foto: Jeffrey Martin

Jeffrey Martin es uno de los fundadores originales de este proyecto que en 2007 se transformó en una empresa. Y aclara que el único requisito de la plataforma es que las imágenes deben ser de alta calidad. Martin atribuye el éxito casi inmediato que tuvo el proyecto a la imposibilidad de viajar de mucha gente (algo que se nota especialmente ahora con la pandemia), y eso redunda en que las fotografías en 360 grados sean una forma cada vez más eficaz de mostrar innumerables sitios. Por otro lado reconoce que la atmósfera tan especial de Praga, una ciudad que él define como extremadamente fotogénica, fue una inspiración muy importante a la hora de llevar a cabo esa idea.

Google Maps

“Llegué a Praga cuando tenía 23 años, quería irme de Estados Unidos y enseñar inglés y cuando me puse a analizar algunas opciones como Praga o Barcelona decidí venir aquí porque todo el mundo hablaba maravillas sobre esta ciudad que elegí para iniciar este proyecto porque es realmente hermosa. Praga tiene mucho turismo, lugares interesantes y múltiples razones para crear un mapa con fotos en 360 grados con referencias a hoteles, bares y restaurantes”.

La idea también fue un acierto porque, por ese entonces, no existía nada similar: Google Maps apareció recién en 2005 en Estados Unidos y tardó unos dos años en llegar a República Checa mientras que Google Street View surgió recién en 2007. Es decir que la belleza y el encanto de la ciudad mantuvieron muy ocupado a este emprendedor que hoy es capaz de enumerar sus lugares favoritos dentro de Praga, algunos de los cuales pudo fotografiar durante las primeras semanas de la pandemia, cuando las calles estaban prácticamente vacías.

Praga panorámica, foto: Jeffrey Martin

“En Letná me encanta un lugar cerca del metrónomo que tiene una gran vista de la ciudad y queda cerca de donde vivo, un paisaje muy lindo dentro de una ciudad hermosa, me encanta el jardín cervecero de Letná y Stromovka. Me gusta mucho Vyšehrad que es un lugar muy tranquilo incluso cuando la ciudad se llena de turistas”.

Pero por supuesto el encanto de Praga, como sucede con cualquier otra ciudad, no depende solo de los paisajes y la arquitectura sino también de su gente. Jeffrey Martin recuerda con mucha emoción cuando en el año 2009, casi sin proponérselo, tuvo la posibilidad de fotografiar a Václav Havel, una de las grandes personalidades políticas de la historia checa.

“Eso fue genial, él estaba en una librería cerca de la Ciudad Vieja firmando ejemplares de un libro que acababa de presentar, no había ni siquiera un operativo fuerte de seguridad: bajó de un auto, entró saludando a la librería, había varios fotógrafos pero por suerte pude acercarme a su mesa, instalar el trípode y sacarle algunas fotos. Fue lindo ver al hombre de carne y hueso, aunque no llegamos a hablar”.

Jeffrey Martin trabajando en Praga, foto: Juan Pablo Bertazza

Además de dedicarse a las fotos panorámicas y fabricar cámaras adecuadas para tal propósito, Jeffrey Martin se especializa también en las llamadas imágenes gigapíxel que se destacan por su altísima resolución. Con esa técnica que le permite capturar hasta los más mínimos detalles recorrió distintas ciudades como Londres, Nueva York o Tokio, donde también tuvo la posibilidad de fotografiar al escritor Haruki Murakami.

Y aunque los resultados suelen ser muy alentadores, Jeffrey Martin aclara que es un trabajo arduo porque tomar esas fotos desde rascacielos o grandes alturas le puede llevar un día entero y la posproducción puede demorar varias semanas o incluso meses. Recuerda, por ejemplo, una experiencia en la torre BT de Londres, uno de los sitios más altos de la capital inglesa destinado a las telecomunicaciones y que, por motivos de estrategia militar, no aparece en los mapas y es bastante enigmático aun cuando se lo puede ver de todos lados.

En esa torre que cuenta con una estructura muy sólida, él y su equipo sacaron alrededor de cincuenta mil fotos con cuatro cámaras al mismo tiempo y fue entonces que tomó conciencia de que esa técnica le permitía ir mucho más allá de lo que puede verse a simple vista.

“A veces no vemos la foto completa hasta que terminamos de procesarla y aparecen cosas que te pueden sorprender”.

“A veces incluso no vemos la foto completa hasta que terminamos de procesarla porque es muy grande, es decir, nunca ves el cien por ciento de los detalles y hay cosas que te pueden sorprender, por ejemplo en una de las fotos que saqué desde una de las terrazas encontré a una persona desnuda dentro de su departamento”.

Praga reloj, foto: Jeffrey Martin

Martin explica que tuvo que blurear la imagen para proteger su privacidad, uno de los aspectos que también hay que tener en cuenta en estos días. Pero asegura que tampoco son técnicas que se utilicen con propósitos de control como sí sucede con las cámaras de seguridad que suelen instalarse en muchas ciudades del mundo. De hecho agrega que la tecnología con la que trabaja en conciertos y eventos deportivos multitudinarios vendría a ser casi lo opuesto a la idea de vigilancia, ya que sirve para ofrecer un servicio al público.

“Las imágenes deben tener la suficiente resolución como para que cada espectador pueda hacer zoom y distinguir su cara”.

“Si estuviste en el evento podés encontrarte y compartir la foto con tus amigos, incluso si estabas muy pero muy lejos, en la otra punta del estadio. Solemos trabajar en eventos deportivos y una de las primeras veces fue en el estadio de Wembley en la final del campeonato inglés de fútbol en 2011. Había noventa mil personas y las imágenes tenían que tener la suficiente resolución como para que la gente que estaba al fondo pudiera hacer zoom y aun así distinguir su cara”.

Jeffrey Martin dedica toda su energía al mundo de las fotos y asegura que su trabajo lo obliga a estar siempre al tanto de las últimas innovaciones técnicas que, a su vez, suelen ser muy dinámicas. Y si bien las fotos son planas su altísima definición contribuye a dar una idea cada vez más lograda de tridimensionalidad. A tal punto es así, confirma Martin, que hoy muchos centros urbanos están empezando a contar con mapas absolutamente detallados que se actualizan en tiempo real, algo casi inimaginable en aquel lejano año 2000 cuando este fotógrafo estadounidense pudo asomarse al futuro gracias a la ventana que le abría su primera cámara digital.