Tomio Okamura, el nuevo presidente de la Cámara de Diputados
El líder del partido SPD, Tomio Okamura, fue elegido presidente de la Cámara de Diputados. Los políticos ahora en la oposición, incluido su hermano Hayato en un emotivo discurso, advirtieron de sus posturas poco dialogantes.
Tomio Okamura, el principal líder de la extrema derecha checa durante algo más de la última década, fue elegido presidente de la Cámara de Diputados este miércoles tras una larga sesión parlamentaria. Era el candidato negociado dentro de la nueva coalición de Gobierno que formarán el movimiento ANO de Andrej Babiš, el propio SPD, y los Automovilistas, por lo que el resultado era más que previsible, logrando 107 votos a favor de una Cámara con 200 escaños.
Tras su elección, habló el Okamura más moderado y abierto al diálogo.
“Por supuesto, como prometí en mi discurso, me gustaría que la Cámara de Diputados funcionara bien, tanto para los representantes de la oposición como de la coalición gubernamental, y que el ambiente sea simplemente mejor que durante la última legislatura”.
Pero, ciertamente, en las pasadas legislaturas, Okamura fue uno de los parlamentarios que más revuelo levantó de forma habitual tanto por su retórica como por la estrategia de realizar discursos interminables de horas que no permitían que se llegara a las votaciones. Obstrucciones que fueron repetidamente criticadas y que hicieron plantear cambios profundos en el reglamento de la propia Cámara.
El primer ministro saliente, Petr Fiala, rechazó de pleno al candidato del próximo Gobierno, precisamente, por su comportamiento en el Parlamento.
“En la pasada legislatura, no dudó en atacar a sus oponentes políticos desde este mismo estrado de una manera completamente inapropiada, repugnante y puramente personal”.
Y Fiala habló también del pacto de Gobierno del partido de Okamura con Babiš, por el que aceptaron sin rechistar que no pondrían a ninguno de sus diputados al frente de los ministerios que negociaron dirigir, sino expertos nombrados por ellos.
Fiala dejó caer que la situación actual de imputado de Okamura por incitación al odio tiene que ver con ello.
“Hace cuatro años, Tomio Okamura afirmó, y cito: «No me puedo imaginar a Andrej Babiš como primer ministro de nuevo porque está siendo investigado penalmente». Y miremos dónde estamos hoy: lo que está en juego es que ahora son dos las personas procesadas penalmente que no se va a poder entregar a la justicia por su inmunidad parlamentaria. Pero este acuerdo tiene consecuencias mucho más allá de las prioridades programáticas vacías del SPD. Se supone que Tomio Okamura, como presidente de la Cámara, tendrá a sus diputados para hablar, pero él tendrá que guardar silencio y no enfadarse. Resulta extraño, sin embargo, y esto solo ilustra la naturaleza de este raro acuerdo de coalición, que los miembros del grupo parlamentario del SPD ni siquiera sepan quiénes son los expertos que ocuparán los ministerios nombrados por su partido, como queda claro en sus apariciones en los medios, pero aun así no duden en aceptar el papel indigno que les queda a ellos”.
Desde las elecciones, mucho se ha hablado de los supuestos tuits borrados de Filip Turek, el presidente honorario de Automovilistas, numerosos mensajes racistas, homófobos y machistas que ponen en entredicho su candidatura a encabezar la diplomacia checa, como pretende su partido.
Eso tuvo el efecto que nadie, hasta ahora, recordara las antiguas y no tan antiguas intervenciones de Okamura contra los refugiados, los homosexuales o los gitanos, por citar algunos ejemplos.
Okamura, que al inicio de su vida más pública, como empresario, allá por el 2008 se convirtió en el afable portavoz de la Asociación de Agencias de Viaje Checas, sorprendió con su paso a la política a principios de la pasada década por sus posturas sobre los gitanos, para los que llegó a proponer que se creara un Estado gitano segregado.
En el año 2014, de hecho, negó la propia existencia del campo de concentración para gitanos de Lety durante la Segunda Guerra Mundial. Se trataba, dijo en declaraciones a Parlamentní listy, de un campo de trabajo para quien no quería trabajar adecuadamente, y no solo había gitanos, los reclusos no estaban allí por su etnia, sino por el “modo de vida de los gitanos”.
En 2018, también declaró que Lety, en el que según cifras oficiales murieron al menos 326 de las 1309 personas que pasaron por él, no era un campo vallado, sino que los reclusos tenían libertad de movimiento. Estas declaraciones le valieron una investigación de la Policía que finalmente archivó.
Okamura también ha dirigido su discurso contra los refugiados ucranianos, de los que dijo que revisaría el permiso de residencia de todos y las ayudas que reciben, pero sobre todo, contra el islam y los musulmanes, especialmente desde 2015, con la crisis de refugiados en Europa. Por unas declaraciones de un compañero de partido que compartió en redes sociales animando a pasear perros y cerdos delante de las mezquitas, The Washington Post lo denominó “la cara de la demagogia xenófoba en Chequia”, y no dejó de señalar el autor del artículo la particularidad de que el propio Okamura sea medio japonés y nacido en Tokio.
“Está profundamente marcado por su infancia”
El padre de Tomio Okamura era japonés y su madre checa, cuando estos se separaron, su madre se volvió a Checoslovaquia con sus tres hijos, que incluso tuvieron que pasar por un centro de acogida de menores.
Uno de sus hermanos, Hayato Okamura, curiosamente, es diputado del Democristiano Partido Popular (KDU-ČSL), y desde hace años advierte, según dice, de que su hermano es un peligro para la sociedad. Este miércoles, en la Cámara de Diputados, volvió a hacerlo.
“Recuerdo el día que mis padres trajeron a Tomio del hospital donde nació. Yo, con seis años, miraba a aquel bebé en la cuna. Nuestra madre ya falleció; el 8 de diciembre se cumplirán 14 años de su muerte. Ella lo observaba con gran preocupación y temor por la dirección que iba tomando y, como madre, no dudaba en decírselo con honestidad y franqueza. Nadie en nuestra extensa familia checa votó ni vota por su partido. Considero una grave amenaza elegir para el cargo de presidente de la Cámara de Diputados a una persona que ha sido, durante muchísimos años, seguramente la figura más importante de nuestra sociedad política y con influencia sobre nuestra sociedad, que cuestiona nuestra pertenencia a la Unión Europea y la OTAN. Está profundamente marcado por su infancia, y esto se refleja a sus 53 años, en toda su vida y en su actividad política. Como hermano, le deseo personalmente lo mejor. Pero desaconsejo encarecidamente su elección para este cargo. Me opongo rotundamente por su inestabilidad y su flaqueza moral”.
“Sé de lo que hablo, yo crecí en un centro de acogida”
También los derechos de los homosexuales han sido objetivo de Okamura. Famosas fueron sus declaraciones en 2021 en la misma Cámara que ahora ya preside para rechazar los matrimonios igualitarios y, especialmente, que las parejas homosexuales pudieran adoptar.
“Que los niños de orfanatos estarían mejor con padres homosexuales que quedándose en un centro de acogida es la mentira más grande y vulgar que he oído jamás. ¿Acaso lo han vivido en carne propia? Yo crecí en un orfanato y puedo decirles que si una pareja del mismo sexo me hubiera adoptado de pequeño, a un menor que no puede defenderse y al que nadie escucha, preferiría tirarme por la ventana. Preferiría esa habitación de 15 niños en aquellos orfanatos de entonces, que eran completamente diferentes a los de hoy, porque siempre quise tener una mamá y un papá”.
Sin embargo, en su Facebook, en 2013, se podía leer casi la misma frase, pero diciendo todo lo contrario: “Reconozco que tener dos papás que te quieran, es para un niño mejor que estar “solo” en una manada de 15, sin una persona que te abrace y acaricie. Es terrible. Sé de lo que hablo porque crecí en un centro de acogida de menores”, se podía leer.
Cuando los periodistas lo confrontaron con ese texto tras sus declaraciones en el Hemiciclo, que ese post no era suyo, que lo tuvo que escribir un antiguo asesor.








