Texas, un lugar donde el kroj y el sombrero vaquero comparten escenario

Desfile de trajes en el festival Westfest edición 2025

El Ministerio de Relaciones Exteriores anunció un plan para estrechar vínculos con Texas, hogar de una de las comunidades checas más grandes fuera de Europa. Allí, Jana Riley encarna la fuerza de la tradición: gracias a su inolvidable abuela logró aprender checo, celebra cada desfile de trajes típicos kroj con orgullo y mantiene intacta la conexión con sus raíces.

Jana con su hermano Jon y su abuela | Foto: archivo personal de Jana Riley

En el marco del anuncio del Ministerio de Relaciones Exteriores sobre un inminente acuerdo para estrechar vínculos con Texas, hogar de una de las comunidades de origen checo más grandes fuera de Europa, hablamos con Jana Riley, una de las representantes más activas de la comunidad checa en esa región de Estados Unidos.

“Yo nací en Estados Unidos, en un pueblito de Texas llamado West. Mis padres inmigraron durante el régimen comunista, y también los padres de mi padre. Así que en nuestra casa se hablaba solo checo. En la escuela se hablaba inglés, pero en casa se hablaba checo”.
A pesar de la distancia y las numerosas diferencias en materia de clima, vida social y cultura, la familia de Jana no es la única que logró mantener un patrón de vida en muchos aspectos similar al que hubieran tenido en Chequia.

"Mi abuela me vistió por primera vez con un kroj cuando yo solo tenía dieciocho meses. Ella es la principal razón por la que hablo checo".
Jana Riley

“Sí, algo también similar que ocurre aquí en relación con la República Checa es que varias generaciones suelen vivir en una misma casa. Yo, por ejemplo, pude ver a mi abuela casi todos los días de mi vida hasta cumplir los veinte años. Mi padre construyó otra parte de la casa para que mis abuelos pudieran vivir ahí, separados pero con nosotros. Así vivíamos, de algún modo, juntos, y ella era una figura muy fuerte con una gran personalidad: me vistió por primera vez con un kroj cuando tenía solo dieciocho meses, siendo yo muy pequeña. Y siempre me decía: ‘habla checo, no inglés’. Ella es la principal razón por la que yo hablo checo y por la que, en casa, hablábamos checo. Horneaba pan cada semana, comíamos platos checos y hacíamos muchísimas cosas en familia”.

En la edición 2024 el festival Westfest contó con cincuenta participantes | Foto: archivo personal de Jana Riley

Mis vacaciones checas

Danzas y trajes típicos | Foto: archivo personal de Jana Riley

Agrega Jana que los lazos con el país de sus ancestros era tan fuerte que, a partir de la Revolución de Terciopelo, comenzó a visitar cada verano, en las vacaciones, a su familia checa. En ese entonces, solía dividir su estadía entre las dos zonas de procedencia de su familia: del lado de su padre, se quedaba en la ciudad de Hluk, en Moravia, cerca de Uherské Hradiště, casi en la frontera con Eslovaquia; y luego permanecía otro tiempo con los padres de su madre en Liberec, al norte del país.

“Mi abuela paterna nació en Hluk y conoció a mi abuelo, que era eslovaco, en Eslovaquia durante un baile. Se casaron justo antes de que comenzara la movilización en octubre de 1938. Sus padres estaban en Eslovaquia, así que ella los visitó, conoció a mi abuelo y se quedó allí hasta el 48”.

Desfile de trajes típicos | Foto: archivo personal de Jana Riley

Con semejante herencia familiar,  a la que ella rinde tributo en unas de las comunidades checas más grandes del mundo, nadie mejor que Jana para dar cuenta de cómo se fue conformando esa gran colectividad a partir de las distintas oleadas migratorias.

Herencia checa | Foto: archivo personal de Jana Riley

“Tenemos checos que inmigraron aquí durante el régimen comunista, luego checos que se trasladaron tras la Revolución de Terciopelo y la mayoría de la gente que está aquí son compatriotas (krajané) con raíces checas. Aquí en Texas la mayoría de esas personas con raíces checas provienen, sobre todo, de Moravia. Eso incluye el norte de Moravia, Silesia, luego varias áreas como Slovácko y también Valašsko. Son personas cuyos antepasados inmigraron durante la época del imperio austrohúngaro. Es decir que, en Texas, hubo tres grandes oleadas de inmigración: la primera alrededor de 1840‑1860; la segunda entre 1880 y 1910, antes de la Primera Guerra Mundial; y otra después de la guerra. Posteriormente, hubo también otra ola en 1948. En Texas tenemos comunidades donde hay descendientes de séptima o quinta generación; luego están personas como mis padres; y también quienes, como mis abuelos, inmigraron después de la guerra y tras 1948. Finalmente, también hay personas que llegaron después de 1989”.

Festival Westfest | Foto: archivo personal de Jana Riley

Miedo escénico

Niña con traje | Foto: archivo personal de Jana Riley

En concreto, el padre de Jana Riley llegó a West, un pequeño pueblito de Texas que tiene menos de cuatro mil habitantes, con el objetivo de colaborar en un periódico checo. En la actualidad, Jana es una de las organizadoras y más fervientes difusoras del desfile de trajes tradicionales kroj, que se realiza cada año en el marco del festival Westfest, una de las celebraciones más importantes de la cultura checa-estadounidense.

Traje  (kroj) texano | Foto: archivo personal de Jana Riley

“El festival Westfest nació en 1976 porque queríamos fundar algo checo, con polka y comida. Dura tres días y normalmente lo hacemos a finales de agosto o principios de septiembre, dependiendo de cuándo cae nuestra festividad del Día del Trabajo. Desde pequeña participé con el traje tradicional kroj tanto en el desfile como en nuestra exposición de trajes moravos, checos y eslovacos. Empecé ya a los dos años, luego a los dieciséis ayudé a organizarlo, y a los veinte empecé a hacerlo yo misma. Se hace siempre el sábado, y la gente se viste con el traje tradicional: a veces, es un traje auténtico de alguna región, otras veces un traje “americano” que hemos adaptado aquí en Texas. Y aunque el desfile no suele durar más de una hora, durante ese rato todos llevan con orgullo ese traje ya sea porque para ellos es muy importante pertenecer a la misma comunidad del pueblo del que vienen sus antepasados, porque les gusta, o incluso porque los heredaron”.

Como esos artistas que, a pesar de su experiencia, siguen sintiéndose nerviosos al salir al escenario, agrega Jana que, pese a llevar más de cuarenta años organizando el festival, no siempre se toma las cosas con mucha calma.

"Hay gente que viene desde Dallas, Austin o Houston, que están a tres o cuatro horas de camino, solo para poder participar en nuestro desfile de trajes típicos kroj”
Jana Riley

“A veces siento mucho miedo y me pongo muy nerviosa, preguntándome si la gente asistirá. Hay años en que no siento eso, y aún cuando me pasa, siempre me termino dando cuenta de que la gente sí viene y, entonces, me pregunto por qué sentía ese miedo. Es que, cuando organizas algo, nunca sabes si la gente asistirá. Hemos tenido entre 30 y 50 personas, y hay gente que viene desde Dallas, Austin o Houston, que están a tres o cuatro horas de camino, solo para poder participar en el desfile”.

El auge del idioma checo

Jana en el museo de West | Foto: archivo personal de Jana Riley

Jana cuenta que, además de aprenderlo por influencia familiar, en la Universidad de Texas en Austin se imparte checo desde hace muchos años. Incluso recuerda que, en cierto momento, se recaudaron fondos para asegurar la continuidad de la enseñanza del idioma. También se ofrece checo en la Universidad Texas A&M y hasta en algunos cursos en línea en Blinn College. Como si eso fuera poco, hay profesores en programas de intercambio provenientes de Chequia, en especial de Moravia, que colaboran con los docentes de Estados Unidos en un programa que, según cuenta Jana, ha alcanzado una gran popularidad. Incluso afirma que, en Dallas, hay una escuela checa que se llama Václav Havel y donde los niños, por supuesto, pueden también aprender checo. Por el contrario, la gastronomía, al parecer, no corre con la misma suerte.

La abuela y la prima de Jana | Foto: archivo personal de Jana Riley

“Yo sé que en algunos sitios de Chicago o en el estado de Nebraska había varios restaurantes familiares checos, pero muchos de ellos han ido cerrando. A pesar de esa tendencia, aquí en West, Texas, todavía tenemos un restaurante que lleva adelante la familia Picha, donde sus hijas preparan cosas como chucrut, salchichas y otros platos tradicionales, aunque también sirven comida estadounidense; pero la verdad es que ya no quedan muchos restaurantes así porque han ido cerrando”.

Jana Riley como Miss Texas,  reina checoslovaca de Texas en 2001 | Foto: archivo personal de Jana Riley

Y aunque parezca mentira por su gran nivel de checo y el fuerte contacto que mantiene con el país de sus ancestros, Jana revela que no viaja en absoluto a Chequia con la frecuencia que le gustaría.

“Estuve en Brno, cuando estudiaba en la Universidad Masaryk, donde hice un curso de checo para extranjeros. Eso fue hace más de 20 años. Desde entonces, aún no he podido volver, pero cuando era pequeña viajaba allí cada dos años”.

Con las ganas acumuladas a lo largo de todos esos años sin visitar el país de sus ancestros, Jana parece tener muy en claro todo lo que le gustaría visitar y ver en un eventual regreso a Chequia.

Desfile de trajes típicos | Foto: archivo personal de Jana Riley

“Por supuesto, Praga, porque hay muchas actividades culturales, bosques, museos y mucho más. También me gustaría volver a ver la exposición de la Epopeya eslava de Alfons Mucha. Pero también me interesa el norte de la República Checa, donde hay una gran tradición de fabricación de cristal y otras cosas interesantes. Sin embargo, lo que más me gusta es la región de Slovácko, en Moravia. Está alrededor de Uherské Hradiště, en la región de Zlín. Allí tienen una cultura muy especial: celebraciones como la Cabalgata de los Reyes (Jízda králů), música de bandas de viento (dechovka) o música con címbalo, además de las fiestas patronales tradicionales (hody) y muchos otros eventos. Me gustaría volver a participar en todo eso. También me gustaría ir a Valašsko, por ejemplo a Rožnov pod Radhoštěm y a Frenštát pod Radhoštěm. Todo eso me encantaría volver a verlo si regresara a visitar la República Checa”.