Temas del Mes "La vacas checas también se volvieron locas"

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El 8 de junio quedará marcado en el calendario de los granjeros checos, como uno de los días más dramáticos de sus vidas. Esa jornada el Ministerio de Agricultura anunciaba que había sido confirmado en la República Checa el primer caso del llamado mal de las "vacas locas". Simultáneamente, los checos se enterarían que los tests priónicos a los que se sometían los vacunos abatidos se realizaban al azar y no de manera sistemática, por lo que el temor se apoderó rápidamente de la ciudadanía.

Antes de ser confirmado el primer caso de esta enfermedad en el país, los especialistas habían tranquilizado a la ciudadanía diciendo que el mal de las "vacas locas" no llegaría a este país centroeuropeo. Sin embargo, la enfermedad logró traspasar las fronteras de la República Checa, "volviendo locos" a granjeros, especialistas y ciudadanos. El día que se confirmó el hallazgo, el portavoz del Ministerio de Agricultura checo, Hugo Roldán, señaló. El temor por esta enfermedad se reflejó inmediatamente en una disminución de las ventas de carne de res y sus derivados. La administración Veterinaria Estatal alegó, no obstante, que era poco probable que los consumidores contrajeran la encefalopatía espongiforme bovina sólo por el hecho de "comerse un bistec", explicando que lo peligroso era el consumo de tejido nervioso, lo que no se encuentra generalmente en los almacenes.

Estas afirmaciones se confirmarían tras someter a análisis cerca de 30 productos cárnicos checos, cuyos resultados descartaron que patés, salchichas y salames estuvieran contagiados con la variante humana del mal de las "vacas locas", es decir, la enfermedad Creutzefeld-Jacobs.

Sin embargo, el temor por consumir carne de res se comenzó a registrar ya en diciembre del año pasado cuando fueran detectados los primeros casos de esta enfermedad en Alemania. Desde entonces son cada vez más los checos que han decidido eliminar de sus menús la carne de res: los combinados cárnicos han venido anunciando descensos de hasta un 40 por ciento en sus ventas.

Según Hugo Roldán todo esto representa un gran impacto para los agricultores checos y en especial para la cooperativa ganadera Dusejov, donde fuera descubierto el contagio, ya que tras el hallazgo debieron ser abatidas a modo de prevención otras 140 cabezas de ganado. Tras conocerse la noticia de que en la República Checa se había detectado el primer caso de mal de las "vacas locas", muchos países europeos, entre ellos Eslovaquia, Austria, Lituania y Polonia, prohibieron importar carne de vacuno checa, lo que puso en peligro la estabilidad del sector agrícola de este país. En su momento, Hugo Roldán descartó que este hecho fuera a tener grandes repercusiones en la economía nacional. Los momentos más difíciles para los agricultores checos ya pasaron. Tanto veterinarios como autoridades del Ministerio de Agricultura checo aseguran que el mal de las "vacas locas" afectará en la República Checa como máximo algunas pocas decenas de bovinos.

"La probabilidad de que sean detectados más casos de la enfermedad es de uno sobre siete mil", dijo recientemente el director de la Administración Veterinaria Estatal, Josef Holejovsky, al tiempo que desmintió a los que aseguran que este primer caso de encefalopatía espongiforme bovina en la República Checa es como la punta de un iceberg y que lo peor está aún por venir.