Soldados checoslovacos en la II Guerra Mundial

Refuiados checoslovacos en Bronowice

Cuando Hitler ocupó el 15 de marzo de 1939 las tierras checas, las autoridades nazis disolvieron el Ejército checoslovaco. Los ex militares y otros patriotas salían clandestinamente del Protectorado de Bohemia y Moravia, buscando una manera para incorporarse en el extranjero a la lucha contra los nazis. Les contaremos las dramáticas peripecias de un grupo que había huido del Protectorado a Polonia.

Refuiados checoslovacos en Bronowice
Desde el inicio de la ocupación alemana hasta el 1 de septiembre de 1939, día del estallido de la Segunda Guerra Mundial, el principal flujo de refugiados checos se dirigía a la vecina Polonia. En las cercanías de Cracovia empezó a organizarse una unidad militar checoslovaca.

En el campo de Bronowice estaban concentrados varios centenares de ex militares y pilotos. Su situación era muy difícil. Las autoridades polacas alegaban que sus leyes no permitían fundar en su territorio unidades militares extranjeras.

El verdadero motivo de la negativa fue, sin embargo, que no querían deteriorar sus relaciones con la Alemania nazi.

Los diplomáticos checoslovacos en el extranjero buscaban una solución. Sus interlocutores eran las potencias occidentales Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos, así como la Unión Soviética que habían rechazado la ocupación del territorio checo por Hitler.

Tanto en las capitales de las democracias occidentales como en Moscú seguían funcionando las embajadas checoslovacas, que iniciaron en el extranjero la acción por el restablecimiento de Checoslovaquia.

Wehrmacht en Checoslovaquia
Los diplomáticos y políticos checoslovacos en el extranjero consideraban que la guerra entre Occidente y Hitler era inminente. Esperaban que la Alemania nazi saldría derrotada y el triunfo de los países democráticos haría posible la restauración de su país.

La diplomacia checoslovaca en el extranjero estaba interesada en la formación de unidades militares capaces de contribuir en un futuro próximo al esfuerzo bélico de los aliados antinazis.

Los representantes checoslovacos lograron que el Gobierno galo ofreciera 4.000 puestos en la Legión Extranjera francesa. Prometió al mismo tiempo que en caso de que estallara la guerra los soldados serían licenciados para incorporarse a las unidades checoslovacas independientes que se formarían en Francia.

Así se resolvió el destino de una parte de los hombres que se habían refugiado en Polonia. Fueron transportados desde el puerto polaco de Gdynia a la fortaleza de Fort S.Jean, en Marsella, y seguidamente al Norte de África.

Después del asalto de Hitler a Polonia el 1 de septiembre de 1939 y el estallido de la II Guerra Mundial fueron trasladados de vuelta a Francia. En enero de 1940 se constituyó oficialmente la Primera División de Infantería checoslovaca.

Sus integrantes tomarían parte en la defensa de Francia. Después de la derrota de las tropas francesas por la Alemania nazi en el verano de 1940 se retirarían a Gran Bretaña.

Josef Křístek
?Qué pasó con el resto de los checoslovacos del campo de Bronowice cerca de Cracovia?

El tercer día de la invasión nazi al territorio polaco fue reconocida por un decreto del Presidente de la República de Polonia la llamada Legión Checoslovaca.

Pero ya era demasiado tarde. El avance del Ejército alemán era incontenible.

En traje civil y sin armamento alguno, los 630 hombres del campo de Bronowice tuvieron que iniciar la retirada hacia el este bajo una intensa lluvia de bombas alemanas.

Uno de ellos, Josef Křístek, subió con sus colegas en Cracovia al tren. En sus memorias recordaría posteriormente:

”En el tren, abarrotado por civiles, entre los cuales había muchos niños, partimos rumbo a Tarnów. Durante el viaje el tren fue varias veces bombardeado y ametrallado por aviones alemanes. Llegamos a Tarnów, pero allí el puente ferroviario estaba dañado por los bombardeos, de modo que tuvimos que continuar a pie. Éramos fugitivos sin hogar, sin esperanza de poder volver algún día a nuestro país. Fue muy penoso, la penuria que padecimos durante las largas marchas no se puede describir. En el caos bélico no había abastecimiento, teníamos que contentarnos con aquello que nos daba la gente”.

Josef Křístek
El grupo de Josef Křístek tampoco tuvo suerte cuando llegó a una vía férrea donde pudo subir a un tren militar. En el momento en que éste se estaba acercando a Lublin, la Luftwaffe empezó a bombardear la ciudad. Las bombas caían sobre la estación.

Mientras el tren daba marcha hacia atrás, los pasajeros saltaron de los vagones buscando dónde esconderse ante el bombardeo y el fuego de ametralladoras de los aviones alemanes.

Por la tarde los checoslovacos se marcharon de Lublin a pie. Durante su caminata hacia el este dormían al relente. Josef Křístek recuerda:

”Después del 15 de septiembre ya hacía bastante frío y nosotros teníamos sólo ligeros trajes veraniegos y una manta militar polaca”.

Poseían un mapa que les ayudó a no caer en manos de los alemanes. Así cruzaron las nuevas fronteras de la Unión Soviética.

Es que el 17 de septiembre de 1939 el Ejército Rojo soviético invadió a Polonia y ocupó su parte oriental, tal como lo estipulaba el anexo secreto del pacto de no agresión germano-soviético, firmado en Moscú el 23 de agosto del mismo año.

Los soldados checoslovacos que por caminos muy complicados llegaron a esa zona de la antigua Ucrania polaca, se concentraron en la aldea de Kvasilov que habían fundado hacía décadas campesinos checos.

Monasterio de Suzdal
La principal preocupación de los mandos militares checoslovacos era asegurar que sus hombres pasasen bajo techo el crudo invierno que se avecinaba.

Los miembros de la unidad checoslovaca acabaron por ser alojados en los pueblos vecinos de Kvasilov.

Josef Křístek ayudaba en el asentamiento checo de Zavidov a un campesino que le encargaba trabajos muy pesados. Lo peor de todo era que tenía que trabajar en el mismo traje en que había huido del Protectorado.

Josef dormía en un banco en la cocina sobre el cual estaba colgada una imagen de la Virgen. El campesino rogaba todas las mañanas a la Madre de Dios que llegasen lo más pronto posible los alemanes.

El hombre temía menos a las tropas germanas que a los soviéticos. Le preocupaba que una vez implantado en la región el poder soviético, los bolcheviques obligarían a los campesinos a formar kolkoses.

En marzo de 1940 Josef Křístek y sus compañeros continuaron el viaje al interior de la Unión Soviética para reunirse con el grupo del teniente coronel Ludvík Svoboda. Unos 800 checoslovacos fueron alojados en el antiguo monasterio ruso de Oranky, custodiado por soldados soviéticos.

Los primeros grupos de checoslovacos salieron de la Unión Soviética rumbo a Francia para reforzar la unidad checoslovaca que allí empezó a formarse a principios de 1940.

A mediados de junio de ese año Josef Křístek fue trasladado con sus compañeros a otro antiguo monasterio ruso, el de Suzdal. Una vez allí, llegó a los checoslovacos una desagradable noticia:Francia había capitulado ante la Alemania nazi.

Entre los soldados cundió el desaliento. Tuvieron que pasar otro crudo invierno ruso, con temperaturas que bajaban hasta los 40 grados centígrados bajo cero. Se lavaban en el patio del monasterio con nieve porque el agua se había congelado.

Tras la caída de Francia los políticos checoslovacos exiliados en Londres buscaban vías para sacar a los soldados checoslovacos del territorio ruso.

Acabaron por llegar a un acuerdo con las autoridades soviéticas y del puerto ruso de Odessa empezaron a salir militares checoslovacos rumbo a Oriente Próximo.

Josef Křístek partió en marzo de 1941. En Palestina vistió el uniforme británico. Le esperaba una dura campaña en el Norte de África y la legendaria batalla de Tobruk.

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