Siempre tendremos Praga: una guía emocional de la capital checa escrita desde el exilio
Medio siglo después de haber sido escrita, se publicó La última guía de Praga, firmada por dos autores checos durante su exilio. Sin embargo, más que una guía convencional, se trata de un mapa íntimo: conecta paisajes con recuerdos, aromas con lugares emblemáticos de la ciudad y postula que en cada tranvía viaja la memoria de su trayecto.
La última guía de Praga es una obra especial al menos por dos razones: se trata de un libro escrito por dos autores, Josef Jedlička e Ivan Diviš y, además, desde el exilio. Josef Jedlička es conocido, sobre todo, como prosista y ensayista, aunque durante su vida en Checoslovaquia, apenas pudo publicar sus textos debido a la censura. En 1968, tras la invasión de las tropas del Pacto de Varsovia, emigró a Múnich, donde vivió hasta su muerte, al igual que Ivan Diviš, un destacado poeta con fuertes metáforas sensoriales, cierto carácter religioso y un estilo casi torrencial que, en 1995, recibió el Premio Estatal de Literatura, el reconocimiento más importante de la literatura checa. La última guía de Praga es, entonces, resultado del cruce de esos dos talentos durante su vida en el exilio, tal como cuenta su editora Klára Soukupová.
“Se trata, entonces, de dos autores distintos: Josef Jedlička, que es un brillante analista y ensayista; y, por otro lado, Ivan Diviš, un poeta muy expresivo. Estos dos autores se encuentran tras emigrar a Múnich. Y en los años setenta comienzan a crear juntos un libro que llaman ‘La última guía de Praga’. Es una guía peculiar, compuesta por entradas. Es una lista de lugares, recuerdos, eventos individuales. Tal como ellos recuerdan Praga y tal como la evocan desde el exilio. Eso es importante: no es la ciudad de Praga como deberíamos encontrarla en la realidad y en los hechos; sino que es una Praga formada por recuerdos, tal como ellos la modelan desde el extranjero al no poder regresar a Praga”.
En busca de la Praga perdida
Con ese sugerente título elegido por sus propios autores, aunque no se trata de una guía turística convencional, La última guía de Praga tampoco deja de tener algo que ver al respecto. El manuscrito se mantuvo inédito durante años y por la correspondencia de sus autores se sabe que el plan original era publicarlo en Sixty-Eight Publishers, la editorial que el escritor Josef Škvorecký y su esposa Zdena Salivarová abrieron también desde el exilio, en Toronto, Canadá. Sin embargo, por alguna razón desconocida, no lo hicieron y recién medio siglo después de haber sido escrito, y ya con ambos autores fallecidos, la editorial Torst publicó el manuscrito.
“El estilo del texto es muy peculiar en el sentido de que ambos autores participaron en su creación. Cada entrada tuvo, probablemente, un autor principal, pero en el manuscrito se puede ver que el otro, a menudo, intervenía. A veces las entradas están firmadas, a veces no, por lo que el estilo, el resultado final del texto, es simplemente una combinación de los estilos de ambos autores. Y lo que refleja esa modalidad son, sobre todo, ciertos recuerdos, más que nada recuerdos de infancia, que están construidos principalmente a través de sus emociones”.
Es decir que, más que dar cuenta de distintos lugares como cualquier guía común y corriente, las entradas de La última guía de Praga se centran en distintos objetos, texturas, rincones, detalles y aromas de la ciudad que, por distintos motivos, despiertan la emoción y el recuerdo de sus autores. De ese modo, van radiografiando el alma de mercados navideños, carnicerías, cafeterías como la famosa Slavia, estaciones de tren y hasta el descomunal estadio Strahov a partir de distintas evocaciones y vivencias que esos lugares les inspiran. En consecuencia, en vez de guiarse por los nombres de las calles, arman sus recorridos en torno a las pisadas sobre la nieve al regresar a casa, el sabor de las castañas asadas, las primeras cerezas de primavera y las vueltas en carrusel, una experiencia muy asociada a la infancia cuya ilustración a cargo de Jindřich Janíček fue elegida como portada del libro y parece sugerir, en algún punto, también una explosión nuclear, una especie de apocalipsis muy a tono con el título.
Dos colaboradores de Radio Free Europe
En tiempos donde esa emblemática radio está atravesando un momento más que complicado, no viene mal recordar que estos dos grandes autores trabajaron durante su exilio en Radio Free Europe ya que, tal como cuenta Klára Soukupová, para la mayoría de los escritores que debían dejar su país, ese medio de comunicación ofrecía un verdadero oasis en medio de los problemas que implicaba tener que cambiar de idioma y vérselas con un trabajo completamente ajeno.
“Y les surgió la oportunidad de trabajar en Radio Free Europe, realizando investigaciones, en el área de noticias o, en el caso de Ivan Diviš, también en la biblioteca. En cualquier caso, esta institución les ofreció un apoyo, por lo que no perdieron la conexión con Praga y Checoslovaquia, aunque tuvieran una relación muy reservada con el régimen de entonces. En Radio Free Europe pudieron seguir trabajando con el idioma checo y las realidades de su país natal, gracias a eso el idioma representó para ellos una parte esencial de esa difícil vida en el exilio”.
Una particular declaración de amor a Praga
Cuenta su editora que, a un año de su publicación, el libro ya fue reimpreso por lo que está contenta de que haya encontrado a su público. Al tratarse de dos escritores bastante conocidos en el medio local, la editorial confiaba en que los lectores de literatura checa de calidad se interesaran en leerlo. Pero lo que tal vez no se imaginaban es que esta particular guía termina atrayendo también a los amantes de la ciudad de Praga porque, tal como ella misma dice, este libro no deja de ser una peculiar declaración de amor a la capital checa.
“Como lo mencionó Ivan Diviš en una entrevista, él no echaba de menos a Checoslovaquia, porque, según él, ese país, bajo el gobierno de la dictadura comunista, tenía la columna vertebral rota. Pero sí extrañaba Praga, Praga como lugar y ciudad, algo insustituible, que es difícil de trasladar a cualquier otro lugar, precisamente porque representa el hogar, la esencia de la ‘chequedad’, así como de su infancia y crecimiento”.
Un tranvía llamado deseo
“El tranvía toma, de alguna manera, la esencia particular de cada lugar. Creo que es un buen ejemplo de cómo estos autores trabajan con los lugares de Praga”.
Klára Soukupová
Cuenta Klára Soukupová que, en su opinión, uno de los capítulos más atrapantes del libro es aquel en el que Josef Jedlička se detiene a establecer relaciones entre los tranvías de Praga y las diferentes rutas que recorren: qué tranvía asocia con los viajes a la escuela, qué tranvía tomaba su padre para ir al trabajo. Ella considera que la idea central de esa entrada es que cada línea de tranvía tiene un carácter propio y transmite una emoción particular, aun cuando, desde aquel entonces, hayan cambiado tanto los recorridos.
“Cada tranvía tiene su propio carácter según el recorrido que realiza. Porque es diferente un tranvía que pasa junto al Moldava y otro que atraviesa un barrio obrero, transportando a pasajeros completamente distintos. A través de los barrios por los que pasa, el tranvía toma, de alguna manera, la esencia particular de cada lugar. Creo que es un buen ejemplo de cómo ellos trabajan con los lugares de Praga. No se trata de una invitación directa a que el lector visite, por ejemplo, el Castillo de Praga, sino que, a través de recuerdos y emociones concretas, van creando una atmósfera nostálgica y esa sensación de que aquello que describen ya desapareció; es decir, que ya no se puede experimentar de la misma manera y solo se accede a ella a través del texto y su narración, evocando cómo era antes. Al lector no le queda más remedio que lamentar no haberlo vivido él mismo”.
La posibilidad de una guía
“Están describiendo una Praga que ha desaparecido, una Praga que pertenece al pasado de su infancia, que quedó atrás cuando se fueron y a la que nunca podrán volver”.
Klára Soukupová
Aunque por el momento no está en los planes traducir el libro a otros idiomas, no deja de ser cierto que La última guía de Praga podría resultar también muy interesante para aquellos turistas ya iniciados en la historia de la ciudad que quieran profundizar un poco en su historia, intentando, al menos, empezar a verla con los ojos de dos locales que se vieron obligados a dejarla. Klára Soukupová confirma que la Praga que describen es una mezcla entre la ciudad real y la metrópoli que ellos recuerdan. Y si se tiene en cuenta que la memoria no suele ser del todo confiable, tampoco podemos estar convencidos de que todo lo que ellos recuerdan sea absolutamente cierto, pero eso mismo aporta también cierto encanto al libro.
“Al mismo tiempo, es una Praga de alguna manera onírica, porque es una Praga soñada, una Praga que ellos desean, a la que quieren regresar. Esto implica que hay cierta idealización en su descripción. Además, es una Praga representada deliberadamente de forma nostálgica, porque son conscientes de que están describiendo una Praga que ha desaparecido, una Praga que pertenece al pasado de su infancia, que quedó atrás cuando se fueron y a la que nunca podrán volver. Así que es una Praga compuesta por diferentes capas, diferentes facetas, una especie de mosaico que crean y que resulta ser, de una manera peculiar, tanto real como fantástica”.








