Sicólogos recomiendan no espiar en el móvil de la pareja

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Hasta un 80 por ciento de las infidelidades conyugales en el país son descubiertas hurgando en los mensajes telefónicos del cónyuge, pero no siempre esos SMS son entendidos correctamente por quien espía. Los expertos alzan la voz ante este fenómeno y la justicia empieza a tomar cartas en el asunto.

La República Checa es uno de los países con mayor número de teléfonos móviles per cápita en el mundo, con más de doce millones de estos aparatos en una población apenas superior a los diez millones de habitantes.

Por eso, no es de extrañar que los sicólogos y consejeros matrimoniales estén cada día más ocupados y preocupados por un fenómeno que va en aumento, que es el de las personas que espían a su pareja leyendo a escondidas los mensajes de su móvil.

"Se trata de un problema nuevo pero que está creciendo. Diría que casi el 80 por ciento de las infidelidades que he tratado se han descubierto a través del SMS, hurgando en el móvil del otro", comenta la consejera matrimonial Jana Arbelová, de Ostrava, en el periódico Lidové Noviny.

"La mayoría de las parejas que descubren la infidelidad del otro lo hacen así, espiando en los móviles. Esto es ya casi una moda, pero negativa", coincide el sicólogo Marek Vít, de Pardubice, en el mismo rotativo.

El gran problema es que no siempre los SMS son entendidos correctamente por quien espía, coinciden los expertos.

Mensajes como "fue genial, ya quiero hacerlo de nuevo", "lo pasamos muy bien anoche" o "estas mejorando cada día" pueden parecer muy comprometedores y eróticos a simple vista, pero tal vez sean inocentes.

El sicólogo praguense David Dolezal sostiene, también en Lidové Noviny, que "un mensaje de ese tipo, a primera vista, puede inferir infidelidad, pero al final puede tratarse de algo inocente, de un amigo que comenta un partido de tenis, por ejemplo".

Por eso los sicólogos y consejeros recomiendan no espiar en el móvil de la pareja, porque aparte de ser masoquismo puro, como indica Dolezal, puede crear malentendidos y estos pueden acabar muy mal.

Además, la justicia ya está empezando a tomar cartas en el asunto, porque espiar en el móvil, tal como violar la correspondencia, es un delito.

Petr Koldus, de 23 años, leía los mensajes de su novia y se los reenviaba a sí mismo a su móvil. Ella lo descubrió y lo denunció a la policía. Koldus fue juzgado y condenado a cuatro meses de cárcel por un juez en la ciudad de Prachatice, al sur de Bohemia.

Se trata del primer caso al respecto en el que se dicta sentencia, pero hay otros cinco en espera de resolución. Y, tal como siguen las cosas, muchos más por venir.

Así que si está tentado de espiar en el móvil de su pareja, piénselo bien antes de hacerlo, porque puede acabar en la cárcel.