Si es chica se llamará Tereza, y si es chico Jan

Tereza, Jana, Jiří y Honza

Al poco tiempo de vivir en la República Checa, uno se da cuenta rápidamente de la abundancia de Honzas, la forma cariñosa del nombre Jan (Juan en español) y de Jiřís, es decir, Jorges. No es para menos. En el país viven más de 320.000 Jiřís y 270.000 Janes. En esta edición de A toda marcha les hablaremos sobre los nombres favoritos de los checos.

Tereza, Jana, Jiří y Honza
Janes hay muchos y los seguirá habiendo. En los últimos diez años ha estado siempre en el primer o segundo lugar de los nombres más frecuentes puestos a los recién nacidos. Por el puesto se peleaba no con Jiří, que cada vez se pone menos, sino con Jakub, en español Santiago. Por detrás vienen nombres como Tomáš, Martin, Michal o Lukáš.

Curiosamente ninguno de ellos se encuentra entre los cinco nombres masculinos más frecuentes, por lo que se adivina una tendencia de los padres a buscar formas más originales.

Eva es profesora de inglés y tenía claro que para sus hijos no quería el típico nombre checo.

“Esos son los nombres normales para mi generación, pero no son tan modernos. Y me parece que hay mucha gente con esos nombres. Quiero algo diferente. Mi hermano se llama Jan, mi hermana se llama Jana. Tengo muchas amigas que se llaman Jana o Marie”.

De hecho, Eva le puso a su primer hijo Adam, uno de los nombres que más está pegando en los últimos años. Ahora está esperando el segundo, al que llamará Albert.

“Tenemos a Adam, así que pensé que podíamos tener los dos niños con nombres que empiezan por a. Y me gustan Albert y Alex. Y Albert me parece mejor porque tiene más variedad, es más variable. Podemos llamarle Bertík o Bert”.

En cuanto a las mujeres, el nombre femenino más común es con diferencia Marie, seguido de Jana y Eva. El cambio de gustos es con las chicas mucho más exagerado. Marie roza apenas el “top ten” de los nombres favoritos de los últimos años y Jana y Eva han quedado muy postergadas.

Libuše
Los padres optan ahora por poner a su hija Tereza, sin excepción el nombre más socorrido desde 1999. Le siguen Kateřina, Michaela o Krystýna. Como en el caso de los chicos, se huye de los nombres más abundantes de las generaciones anteriores. Al mismo tiempo siguen siendo infrecuentes las formas propiamente eslavas. Hablamos de nombres tradicionales checos intraducibles al español como Libuše, Jaromír, Vladislav, Dagmar o Bohdana.

Eva, como muchas otras madres, prefiere algo más cosmopolita.

“No queremos porque nos parece mejor si tiene un nombre más internacional, que la gente no tenga problemas para entenderlo y pronunciarlo”.

En un sentido parecido se expresa Kateřina, profesora de español y francés, que hace poco puso Krystian a su recién nacido.

“Eso me parece muy intelectual. Los nombres como Běla o Božena, que se están poniendo de moda ahora también, creo, me parecen demasiado. Es un castigo para el niño, que nace y después sus amigos se van a mofar de él”.

De todas formas, cada día crece más el número de padres que bautiza a sus hijos con nombres exóticos o infrecuentes, incluyendo estas formas tradicionales. Los padres solo han de probar ante el registro civil que el nombre existe. También se ha incrementado el número de niños con dos nombres, como Melissa Magdalena o Natali Jiřina, una práctica que de todas maneras es todavía menos frecuente que en los países hispánicos.

Y si a uno no le gusta su nombre, es bien fácil. Para cambiárselo basta con ser mayor de edad y pagar unos 30 euros al registro.

Autor: Carlos Ferrer
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