San Venceslao bajo andamios

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La estatua ecuestre del patrono checo, San Venceslao, dominante de la céntrica Plaza Venceslao de Praga, se ocultará durante dos años bajo andamios.

La estatua del San Venceslao
"No nos dejes perecer, ni a nosotros ni a nuestros sucesores", se dice en el solemne "Coral de San Venceslao". En los momentos malos el pueblo checo recurría a su patrono para pedirle amparo. Ahora ha llegado la hora de ayudar a San Venceslao.

La estatua ecuestre del príncipe Venceslao, uno de los símbolos de Praga y punto de citas favorito de los praguenses, fue cubierta la semana pasada con andamios. Este martes los restauradores iniciaron una inspección minuciosa de la obra maestra del escultor Josef Václav Myslbek.

En las patas de bronce del caballo de San Venceslao fueron introducidas sondas con microcámaras para revisar el sistema de soporte de la estatua. La singularidad de este monumento emblemático consiste en que el animal se sostiene únicamente en dos patas, lo que lo hace más frágil.

Después de los primeros sondeos, los restauradores pudieron respirar con alivio. Parece que la construcción interior de la estatua no fue dañada gravemente. En la pata trasera derecha las cámaras descubrieron una sierra, que probablemente olvidaron allí los que restauraron el monumento a San Venceslao en 1966, año en que se llevó a cabo la mayor intervención sobre la obra. Durante la misma fue necesario cortar esa pata trasera a una altura de aproximadamente 180 centímetros.

La estatua del San Venceslao hoy
Pero la sierra no fue el único descubrimiento de la inspección. En la barriga hueca del caballo los restauradores encontraron una escobilla.

El príncipe San Venceslao con una lanza en la ristre de la mano mira desde su caballo hacia la amplia plaza, bajo él desde 1913. Se dice que el escultor Josef Václav Myslbek empezó a trabajar en el monumento ya en 1888. Colaboró con él el arquitecto Alois Dryák, y de los ornamentos se encargó el escultor Celda Kloucek.

Myslbek dedicó gran atención no sólo a la propia estatua de San Venceslao, estudiando esmeradamente el aspecto del rostro del príncipe o la vestimenta de la época. No menos interés dirigió el artista hacia el caballo de San Venceslao. De modelo le sirvió un animal de la caballeriza militar de Karlín denominado Ardo. Su nombre, por coincidencia, ayudó a encontrar al final al patrocinador de la restauración del monumento. De su financiación se encargó la empresa que importa al mercado checo los electrodomésticos de la marca Ardo.

Los trabajos en el monumento ecuestre de San Venceslao se prolongarán durante dos años. El próximo verano los restauradores empezarán a reconstruir las estatuas de los santos Ludmila, Inés, Adalberto y Procopio, patronos checos que rodean a San Venceslao.