Ropa vieja: del contenedor a paneles aislantes de construcción gracias a una innovación checa
Una nueva forma para aprovechar textiles desechados que se van acumulando se aplicará muy pronto en la Diaconía de Broumov. Con ayuda de una nueva tecnología transformarán la ropa usada en paneles aislantes para la construcción.
Los residuos textiles representan un gran peligro para el medio ambiente debido a su cantidad cada vez mayor en el mundo entero y a que no todos son reciclables. Tardan décadas en descomponerse en los vertederos y contaminan el entorno y el suelo con tintes y otros productos químicos.
La Diaconía de la ciudad de Broumov, en el este de Bohemia, es la primera en el mundo que dispone de una nueva tecnológica capaz de transformar esa materia en algo que puede seguir siendo útil. Procesará los textiles de desecho y los transformará en paneles aislantes para ser utilizados en la construcción. El coste de la línea de procesado fue de algo más de 4 millones de euros, parte de esa suma la concedió el Estado Checo.
“Sólo nosotros disponemos de una tecnología”
La compleja instalación mide varias decenas de metros. La Radio Checa es una de las pocas instituciones a las que Jaroslav Dvořák, director técnico de la Diaconía de Broumov, se la ha mostrado.
“Los textiles entran por unas cintas transportadoras. Primero se trituran y, una vez terminado este proceso, pasan a unos depósitos. Luego se separan los botones, los cierres y otros objetos que puedan estorbar al cortar este material. Posteriormente, los textiles pasan ya directamente a la cadena de procesamiento de los desechos”.
Con calor y presión, el material triturado se comprime hasta lograr el grosor deseado, apuntó Jaroslav Dvořák.
“Actualmente, las compañías que se dedican al procesamiento de los textiles de desecho saben utilizar solamente materiales textiles de un solo tipo. O sea, por ejemplo, sólo textiles de algodón o de lana. Pero si se trata de materiales textiles diversos, sólo nosotros disponemos de una tecnología capaz de procesar y aprovechar ese tipo de material, no hay otra hasta el presente”.
Por ello también está prohibido sacarle fotos a esa línea de producción única. Decenas de cámaras de seguridad vigilan 24 horas para que nadie pueda copiarla. La alarma se enciende de inmediato cuando alguien extraño entra en la sala de producción, aunque sea el conductor de la Diaconía. Y esto, a pesar de que la instalación aún no ha sido puesta en funcionamiento. Pero a la Diaconía se dirigen ya empresarios de unos 20 países, interesados en adquirir la nueva tecnología. Cuando la fabricación de los paneles arranque de verdad, que será muy pronto, se espera que sean muchos más los interesados. Los paneles serán acústicos e impermeables.
No obstante, para que en Chequia se logre procesar todos los textiles que la gente tira a la basura, se necesitarían unas 15 cadenas de producción como la de Broumov y a nivel mundial serían necesarias unas 3300.








