Pat y Mat, los manitas menos mañosos, cumplen 40 años

Pat y Mat, foto: Patmat film s.r.o. / CC BY-SA 3.0

Hace 40 años se emitió en la televisión checoslovaca el cortometraje de animación ‘Los Manitas’ (‘Kuťáci’), que presentaba por primera vez a los personajes que más tarde se llamarían Pat y Mat. Ahora y con motivo del aniversario, esta popular serie televisiva ha dado el salto al largometraje.

Pat y Mat, foto: Patmat film s.r.o. / CC BY-SA 3.0
En agosto de 1976 se emitió el episodio piloto de la serie ‘Los Manitas’, que en formato de muñecos animados por stop-motion presentaba las peripecias de dos personajes en sus catastróficos quehaceres de bricolaje doméstico. El proyecto fue paralizado por su presunta falta de moral socialista y no fue retomado hasta los 80, cuando con el nombre de ‘Y ya está’ (‘A je to!’), estos dos muñecos con gorro y camiseta roja uno y amarilla el otro se convirtieron en un clásico de la animación checa.

Sus creadores, el artista Vladimír Jiránek y el director de animación Lubomír Beneš, lo concibieron originalmente como entretenimiento para adultos, pero los dos manazas encontraron admiradores en todas las franjas de edades. En 1989 fueron bautizados definitivamente como Pat y Mat.

Vladimír Jiránek, foto: ČT
La caída del comunismo no significó su relegación, sino más bien el comienzo de su proyección internacional. Las chapuzas de Pat y Mat, narradas sin diálogos, hacen reír a japoneses, surcoreanos e incluso árabes. Recientemente han sido un fenómeno en Irán y están causando sensación en Países Bajos. Su actual creador, Marek Beneš, hijo del director original, lo atribuye a su mensaje positivo.

“El fenómeno del bricolaje se da por todo el mundo. Y lo importante es que Pat y Mat son optimistas. Y hagan lo que hagan, siempre se alegran de que les haya salido bien, aunque lo hayan hecho de la peor forma posible, destrozándolo todo”.

Pat y Mat, foto: ČT
Su bastión sigue siendo sin embargo Chequia y Eslovaquia, donde sus episodios siguen generando expectación y donde es posible comprar todo tipo de productos relacionados, desde juguetes hasta libros. Ahora, con motivo del 40 aniversario de su creación, se ha estrenado en los cines una versión cinematográfica, que sin embargo sigue conservando el formato de historia corta, uniendo nuevos capítulos en una sola sesión.

Gráficamente, el entorno de Pat y Mat presenta una estética realista, con reproducciones en miniatura de los objetos y viviendas donde se mueven. Por su complejidad y el rodaje fotograma a fotograma, cada día de trabajo representa solo cinco segundos de la serie. Beneš sigue sin embargo enamorado del proyecto.

“Para las cosas pequeñas son necesarias las pinzas, que junto con las curetas de dentista, los alicates, el lápiz y las tenazas de corte son el instrumental básico del animador. Trabajo con Pat y Mat, salvo una pequeña pausa, desde 2004. Todavía me divierte, es animación clásica, con una gran estilización y muy divertida”.

Tal es la popularidad de Pat y Mat, que su gesto final con el codo al acabar un trabajo, acompañado de la frase “y ya está” forma en Chequia parte del lenguaje habitual al acabar cualquier chapuza. Este no es el único elemento que se repite en la serie, y de hecho puede considerarse que la expectativa de que se den determinadas circunstancias es uno de sus mejores alicientes.

Así, por ejemplo, cada capítulo presenta un problema doméstico que Pat y Mat tratan de resolver echando mano a sus habilidades bricoladoras. Los manitas resultan al final unos manazas, y cada intento de solución agrava el problema. Por fin, cuando todo parece resuelto, inesperadamente algo sale mal y el desastre empeora. Finalmente el problema se soluciona de forma complicada e ineficiente, sin que ello reste satisfacción a los protagonistas, que además nunca se reprochan nada mutuamente. Unos amigos ejemplares.

Autor: Carlos Ferrer
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