El artista más italiano de todos los checos: la impresionante vida de Štěpán Zavřel

Štěpán Zavřel

Los comunistas le prohibieron estudiar arte. Pero Štěpán Zavřel aprendió de los mejores, contribuyendo con su talento a una película franco-checoslovaca sobre la creación del mundo. Después huyó a Italia, donde a día de hoy es considerado un artista italiano.

 Marie Dufková | Foto:  Magdalena Hrozínková,  Radio Prague International

Un pequeño pueblo en Italia es llamado ‘Il paese delle fiabe’, el pueblo de los cuentos de hadas, por un checo exiliado, el pintor Štěpán Zavřel. Allí, en la región del Veneto encontró su hogar en la localidad de Sarmede, donde congregaba a ilustradores de todo el mundo en unas reuniones antológicas. Pero fue largo su viaje hasta allí. Sus complicaciones por culpa del régimen checoslovaco comenzaron casi desde que llegó al mundo. En su caso fue por las políticas contra las pequeñas y medianas empresas, como contó a RPI su prima lejana, Marie Dufková, ya que Štěpán nació en una familia de pequeños empresarios.

“Su padre era sastre y su madre costurera. Aquí en Praga tenían su taller con dos empleados. Por tratarse de dos pequeños autónomos, y además católicos, el régimen comunista les prohibió ejercer su trabajo y su hijo, que tenía un gran talento para el arte, no fue aceptado en ninguna escuela de artes después de terminar la educación secundaria”.

Eso no detuvo a Štěpán. Empezó a atender las clases de la Academia de Bellas Artes en Praga de manera no oficial. Sin embargo, el hito de su carrera fue aprender de un creador tan legendario como el director de películas de animación Jiří Trnka en su estudio “Bratři v triku”. De allí salieron personajes míticos no solo de Trnka, sino también, por ejemplo, Krteček, el famoso topito de Zdeněk Miler.

Los primeros méritos que (no) conoce cada checo

En el año 1958 ayudó con la famosa película La creación del mundo, una colaboración entre el director checo Eduard Hofman y el artista francés Jean Effel. Esta película se pone a los niños hasta el día de hoy para introducirlos en la religión cristiana. Poca gente sabe que Zavřel colaboró con esta película, ya que no está mencionado en los créditos finales.

Un año después de su estreno, Šěpán Zavřel abandona Checoslovaquia en circunstancias dramáticas.

El destino era Albania, pero… Una fuga de película

Para poder dedicarse a su pasión, a veces se tienen que hacer grandes sacrificios, como recuerda Marie Dufková.

Štěpán Zavřel | Foto: archivo de  Marie Dufková

“Una vez me encontré a Štěpán en el tranvía. Me dijo que nadie lo sabía pero que tenía una novia en Praga, que tendría que romper la relación”.

Štěpán, con su amigo Václav Klikar, eligieron Albania como lugar clave para su huida, ya que por aquel entonces era el único país del Este al que podían ir donde la Unión Soviética no tenía ninguna influencia. Además, se hacían grandes viajes organizados a Albania, así que era fácil llegar hasta allí.

Tenían un plan: querían cruzar la frontera entre Albania y Grecia por tierra, o alcanzar la isla de Corfú desde la costa albanesa. Sin embargo, cuando vieron la situación en la frontera, que también estaba bajo el control de la policía secreta, se dieron cuenta de que su plan era imposible de llevar a cabo.

«La urraca ladrona»,  1964

Pero, de repente, ocurrió algo que ni siquiera Štěpán imaginaba. El avión de vuelta tuvo que aterrizar por problemas técnicos en Belgrado, la capital de Yugoslavia. La policía controlaba estrictamente a los viajeros, Klikar y Zavřel ni podían hablar entre ellos. Al final, Klikar se rindió. Pero Zavřel decidió aprovechar la oportunidad. Pidió permiso para ir al baño y, para no levantar sospechas, dejó todas sus cosas en el sitio. Solo se llevó su cámara. Así comenzó la fuga.

Zavřel fue después detenido por la policía yugoslava y encerrado en un campo de prisioneros, de donde también huyó, y a finales de agosto de 1959 cruzó por fin la frontera italiana. Eso ocurrió casi dos meses después de salir de Praga. Su huida lo afectó profundamente y casi nunca habló de ello ni con sus amigos más cercanos.

Ganando experiencia con grandes nombres

Štěpán Zavřel llegó a Roma e inmediatamente empezó a cumplir sus sueños. Se inscribió a Accademia di Belle Arti donde estudió pintura y gráfica. En 1961 recibió el diploma.

«Jacob,  el payaso» | Foto: Magdalena Hrozínková,  Radio Prague International

En los años 60, Zavřel comenzó a exponer no solo en Italia, sino también en Alemania y Noruega. Desde 1965, trabajó en un estudio con famosos creadores de películas animadas como eran Giulio Giannini y Emmanuel Luzzatti. Entre otras, participó en la película de culto La urraca ladrona, mientras Štěpán rodaba sus propias películas y anuncios. Entre los años 1965 y 1968 dirigió el departamento de películas animadas en Londres en el estudio de Richard Williams, director, muchos años después, de la película ¿Quién engañó a Roger Rabbit?

Después de ganar toda la experiencia necesaria, se dedicó a crear e ilustrar libros para niños. Se convirtió en un genio en este ámbito. Combina diferentes técnicas, entre las cuales destacan el collage, los recortes, la pintura, los pasteles al óleo y la cera, acuarela y xilografía. La inspiración cristiana también estuvo presente, así como referencias a la cultura checa, con cuentos de hadas o leyendas de su país natal.

La Biblia para niños,  «In cammino con Dio» | Foto:  Magdalena Hrozínková,  Radio Prague International

En los años 70, con su arte viajó por el mundo. Expuso en Teherán, Zúrich, Ciudad de México o Johannesburgo.

Una casa de cuento de hadas como refugio del artista emigrante

La casa en Rugolo | Foto: archivo de Edith Berard

En verano de 1967 pasó algo importantísimo en la vida de Štěpán. Se compró una casa en Rugolo, que forma parte del pueblo de Sarmede, en las colinas de Treviso, en el Veneto. Era un edificio de piedra viejo que con sus amigos convirtió en un lugar que finalmente le dio paz, como cuenta Marina Tonzig, que se dedica a la vida de Zavřel.

La casa en Rugolo | Foto: archivo de Edith Berard

“Esta espaciosa sede proporcionaba refugio para amigos de todos los rincones del mundo. A Štěpán indudablemente le ayudaba a disminuir la soledad que lo acompañó toda su vida como huella imborrable de su doloroso destino de emigrante”.

Desde los años 80, Štěpán Zavřel organizó en Rugolo la Escuela Internacional de Ilustración de Libros para Niños. Fue la primera institución educativa en Italia dedicada a la ilustración.

De ilustrador a pintor de frescos

Foto: archivo de  Marie Dufková

Después de un pedido de un sacerdote francés, Zavřel se enamoró de la pintura mural. Primero, decoró con sus amigos su casa en Rugolo y después siguió con la casa de su novia en Padua. Hasta su muerte en 1999, Štěpán se dedicó a esto y como legado dejó decenas de frescos en Sarmede y alrededores, por lo que ahora la localidad es conocida como “il paese delle fiabe”, esto es, el pueblo de los cuentos de hadas.

Foto: archivo de  Marie Dufková

La Fundación Štěpán Zavřel

Marie Dufková y Štěpán Zavřel | Foto: archivo de  Marie Dufková

En 2006 se abrió un museo dedicado a Štěpán Zavřel y en 2008 recibió su nombre una plaza en Sarmede. Una fundación mantiene la herencia del artista checo. Especialmente se dedica a la organización la exposiciones de ilustraciones para niños Le Immagini della Fantasia que cada año visitan más de 20.000 personas. Además, cada verano imparten cursos de ilustración, tal y como, sin duda, hubiera deseado Štěpán Zavřel.