Diez Premios Nacionales de Ilustración españoles la lían parda en un palacio barroco de Český Krumlov

El Palacio de la Ilustración, en el castillo de Český Krumlov, alberga hasta finales de octubre una exposición con originales de muchos de los mejores ilustradores y autores de cómic contemporáneos en España. El comisario de la muestra, Javier Zabala, que es uno de los creadores expuestos, habló para RPI de cómo le influyeron los ilustradores de Europa Central y del Este o del fascinante Štěpán Zavřel, que convirtió su lugar de exilio en el norte de Italia en el “pueblo de los cuentos de hada”.

Javier Zabala y Susanne Zeller | Foto: Daniel Ordóñez,  Radio Prague International

Javier Zabala, ilustrador español internacionalmente reconocido, es el comisario de una de las primeras exposiciones temporales organizadas por el Palacio de la Ilustración de Český Krumlov, inaugurado el año pasado para dar cabida a la increíble colección reunida a lo largo de su vida en el exilio por Otakar Božejovský, con su editorial Bohem Press, en donde publicó a buena parte de los mejores autores europeos desde los años 70.

RPI: ¿Cómo surgió el proyecto de esta exposición de diez autores españoles en Český Krumlov?

Susanne Zeller y Otakar Božejovský | Foto: Palác ilustrace

Javier Zabala: la última vez que fui a casa de Otakar Božejovský von Rawennoff en Italia, al lado del Lago de Garda, me preguntó si le podía ayudar a hacer una exposición de españoles en un palacio en el que está su colección de ilustraciones, que son como 800 ilustraciones de los mejores ilustradores del siglo XX y parte de este siglo, es una barbaridad. Hacer una exposición de autores españoles le parecía interesante. Porque además es que somos muy interesantes los españoles como ilustradores, eso es así. Son 10 creadores, de los que tres ya estaban elegidos porque tenía él obra en el museo ya. Bueno, tres no, cuatro, porque yo era uno de los artistas elegidos. Entonces, le ayudé a elegir seis.

Javier Zabala y Guillermo Rebollo,  cónsul de España,  'un señor de León' | Foto: Palác ilustrace

Los criterios son, para empezar, la calidad, indiscutible. Imagínate que los diez son Premios Nacionales de España. El segundo criterio es que fueran originales de papel. Eso te circunscribe a una cierta generación que es más o menos la mía o la siguiente a la mía, porque entonces es ya muy importante que fueran muy accesibles para mí. Yo tenía que tener una relación con ellos un poco de amistad para que pudiera hablar con ellos tranquilamente, explicarles bien y que me pudieran enviar los originales en papel de una manera segura.

“Ir a su casa en Italia era como ir a la ONU, entre los dos hablan diez lenguas. Te encontrabas gente como el ilustrador David McKee, otros ingleses, checos, rumanos y muchos del este. Por alguna razón, todos mis maestros son del este”.

Y yo creo que esta generación o dos generaciones que están representadas en esta exposición tienen una cosa importante para mí y es que son muy experimentales y muy distintos todos entre sí. Quizás bastante más ahora aún, que con la entrada de las nuevas tecnologías y los ordenadores en escena, se han unificado bastante los estilos. Aunque esto también ha sucedido por el hecho de que ha habido muchos cursos de ilustración impartidos por mi generación y la siguiente.

Foto: Palác ilustrace

Yo creo que la exposición es impresionante. Obviamente, en España tenemos diez millones de ilustradores y, evidentemente, todos no, pero igual 50 buenísimos sí que tenemos. Así que es una exposición que siempre se queda un poco escasa. Pero habrá más.

Jesús Cisneros se hizo con el Premio Nacional de Ilustración el pasado mes de junio, cuando la exposición en Český Krumlov ya estaba inaugurada. Por entonces, era el único de los diez que no tenía la distinción y Javier Zabala vaticinó que lo lograría en “uno o dos años si hay justicia en este mundo”.

Foto: Palác ilustrace

RPI: Bueno, diez autores no está mal para empezar. Además, le tienen que dar bastante importancia a la ilustración española cuando en este Palacio de la Ilustración inaugurado hace un año, le dedican una de sus primeras exposiciones que se hacen sin buscar dentro de su propio fondo. Supongo que Otakar Božejovský tiene una relación muy especial con los ilustradores españoles.

“Štěpán Zavřel se exilió en Italia en el pueblo que ahora llaman ‘El pueblo de los cuentos de hadas’. Ahora es superfamoso porque Štěpán Zavřel se hizo una casa y la llenó de frescos. Es una experiencia ver la casa de ese hombre en medio de las colinas venetas. Desarrolló una escuela de ilustración internacional que ahora lleva su nombre”.

JZ: Él tenía una editorial que se llama Bohem Press y que era famosísima, o sea, yo creo que es la editorial que más premios ganó en el entorno editorial en Europa Central. Desde los años 70 al 2000 cuando la vendió. Y en ella estábamos varios españoles que éramos Arcadio Lobato, Emilio Urberuaga, Paz Rodero, Luis de Horna y yo. Y desde el principio éramos muy amigos suyos, hemos tenido mucha relación con él, pero vamos, él ha tenido relación con todo el mundo. Entre él y su mujer, igual saben nueve o diez lenguas, incluyendo el español, y, por supuesto, ir a su casa en Italia era como ir a la ONU. Te encontrabas gente como David McKee, otros ingleses, checos, rumanos y muchos del este. De hecho, por alguna razón, todos mis maestros son del este.

Otakar Božejovský siempre me ha hablado de la tradición checa de la ilustración, de la República Checa o, más bien, lo que era Checoslovaquia, porque tenemos la Bienal de Bratislava, que en este momento es, yo creo, de los tres premios más importantes que hay, o de las bienales más importantes que hay, hoy y antes.

RPI: Decías que tus referentes fueron del este, ¿algún checo entre ellos?

Javier Zabala | Foto: Palác ilustrace

JZ: Voy a mencionar primero a uno que es polaco porque es mi maestro principal. Es Józef Wilkoń, que es un señor que tiene noventa y muchos años ya, pero que es un niño, un encanto de persona y un maestro generosísimo. Aunque yo nunca he ido a clases con él, ¿sabes? Pero le he visto todos los años y, no sé, de alguna manera me enseñaba las cosas, y para mí, era mi maestro. Y luego había uno que sí que es checo, que se llama Štěpán Zavřel, que se fue a vivir a Italia, a Sarmede, que ahora llaman ‘El pueblo de los cuentos de hadas’, que es un pueblecito cerca de Venecia, como tantísimos que hay por ahí, bonito, entre colinas y tal, pero no era nada famoso. Ahora es superfamoso porque es el pueblo de los cuentos de hadas gracias a él. Štěpán Zavřel se fue a hacer una casa ahí y a llenarla de frescos. Es una experiencia ver la casa de ese hombre en medio de las colinas venetas. Desarrolló una escuela de ilustración internacional que ahora lleva su nombre, Štěpán Zavřel. Hace tiempo que murió. Y era el director de arte de Bohem Press. O sea, que había una conexión muy directa con Otakar Božejovský, que era el editor de Bohem Press.

RPI: No sé si habías estado antes en Český Krumlov, pero cuando tú, como ilustrador, llegas a sitios como Český Krumlov o Praga, tan pintorescos, ¿no tienes como una sobrestimulación de tus sentidos?

“Había una banda de música en un tejado con cuatro personajes vestidos de época tocando como si fueran de Ben-Hur. Luego llegó al tejado un señor con una guitarra, sería el ‘Niño de Praga’, porque era un checo tocaba estupendamente. Y una chica con un caballo lusitano haciendo cabriolas españolas. Había soldados de época…”

JZ: Hice muchas fotos. Porque yo, no sé si es un problema o una virtud, tengo un cerebro que me funciona como con seis meses de retraso. O sea, yo miro una cosa hoy y, salvo excepciones, esa influencia me va a llegar dentro de 6 meses. O sea, mi cerebro tarda en metabolizar una influencia nueva unos seis meses. Y, entonces, igual en un cuaderno mío de bocetos, pues llegará Český Krumlov dentro de seis meses. Es una barbaridad de pueblecito de 13.000 habitantes, que creo que recibe dos millones de visitantes todos los años. Pero claro, es que es como un cuento, no sé, es una ciudad tan bonita que me parece absurda. ¿De verdad existe esto hoy? Pues existe. Es muy centroeuropea, del Imperio Austrohúngaro. Es como ver una película de Sissi Emperatriz. Y ahí tienes el palacio donde está la exposición, ese enorme museo de la ilustración enorme.

RPI: La propia inauguración de la exposición fue un todo un espectáculo, ¿no?

'Soldados de época' | Foto: Palác ilustrace

JZ: ¡Buah, ya te digo! Había en un tejado una banda de música de cuatro personajes vestidos de época con metales tocando como si fueran de la época de Ben-Hur. ¿Te acuerdas de Ben-Hur que entraba con todo? Pues eso. Pero luego llegó un señor con la guitarra que, no sé, sería el ‘Niño de Praga’, porque era un señor checo que tocaba estupendamente la guitarra española desde el mismo tejado. Y mientras pasaba eso, llegó una chica con un caballo lusitano, nos dijeron que era lusitano, o sea, nacido en Madrid, pero de cuadra lusitana, haciendo cabriolas españolas. Había soldados de época, y estaba el cónsul de la Embajada española, que es de León como yo, de Sagunto de Campos, entonces muy bien.

Una inauguración por todo lo alto | Foto: Palác ilustrace

Además, el museo es fantástico. Es un palacio del siglo XVIII. Bueno, aunque lo empiezan a hacer en el siglo XII, me parece. Me llamó mucho la atención las estufas que tiene, que son originales, una cosa enorme, como esculturas, cada una distinta a la anterior en cada habitación. Ahora parece que funcionan con electricidad, pero antes funcionaban con un horno de leña que era como tener una especie de calefacción central.

Ah, mira, está llegando Susanne Zeller, la mujer de Otakar Božejovský.

RPI: Susanne, para vosotros tuvo que ser como un sentimiento de victoria increíble poder abrir ese palacio y poder dejar esa colección increíble en un sitio tan bonito, ¿verdad?

Javier Zabala y Susanne Zeller | Foto: Daniel Ordóñez,  Radio Prague International

Susanne Zeller: Sí, así es. Es un sueño de mi marido y está muy contento, feliz, de haber encontrado un lugar de fábula para la colección.

RPI: Y en su país, del país del que se tuvo que ir.

SZ: Sí, sí. En el 68 él se fue en Suiza y allí nos encontramos, montamos la editorial y ahora regresamos, es un círculo que se cierra de forma inmejorable.

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