El Palacio de la Ilustración infantil de Český Krumlov, el impresionante legado del aristócrata que te vendería un submarino
La mayor colección de ilustración infantil de Europa se puede visitar desde este verano en un bello palacio barroco del Castillo de Český Krumlov. El Palacio de la Ilustración muestra la apabullante colección personal que Otakar Božejovský logró reunir con su editorial, Bohem Press, que fundó en Suiza tras huir de la Checoslovaquia comunista.
La antigua Casa de la Moneda del castillo de Český Krumlov ha vuelto a abrir sus puertas este verano pero con un uso bien distinto al original, pero no deja de tratarse también de un valioso tesoro. Los miles de turistas que visitan esa perla de la arquitectura y la naturaleza del sur de Bohemia que es Český Krumlov, pueden ahora deleitar sus ojos más aún incluso con una colección de 800 ilustraciones de literatura infantil de autores toda Europa que marcaron toda una época, como contó a Radio Praga Internacional el director del Palacio de la Ilustración, Ivo Janoušek.
“Es un gran logro para nosotros porque hemos llenado literalmente un hermoso palacio barroco del castillo de Český Krumlov sobre el río Moldava de ilustración infantil. De hecho, es la mayor colección de ilustración de libros infantiles de toda Europa. Es la historia de los últimos 50 años de ilustraciones de libros infantiles del continente, ya que la colección incluye cientos de originales de 33 ilustradores de 16 países europeos, desde España hasta Lituania, de Inglaterra a Italia. Hay autores polacos, alemanes, suizos, franceses y podría seguir. Esto es lo que hace completamente única la colección. Por supuesto, también hay ilustradores checos, y no pocos”.
La colección es la que a lo largo de su vida reunió una sola persona, Otakar Božejovský von Rawennoff, que a sus 77 años recibió en junio el premio Gratias Agit de manos del ministro de Relaciones Exteriores, Jan Lipavský, por su promoción de la cultura checa en el mundo.
“Es la colección de un checo, Otakar Božejovský von Rawennoff. La colección son los trofeos de toda su vida y, de alguna manera, materializa su increíble historia. De él siempre digo que es uno de los pocos checos que, por ejemplo, ha bailado con Meryl Streep o ha bebido vino con el rey de España, ha tenido una audiencia con la emperatriz de Japón, conoció a Andy Warhol, o en su villa, cerca del lago de Garda, Eric Clapton durmió en su cama. Checos así, puede que solo haya existido también Karel Schwarzenberg”.
Dos exiliados y un destino
Así que se trata de una exposición de ilustración de cuentos de hadas en un palacio barroco que parece salido de un cuento de hadas, en medio de un castillo de cuento de hadas en una ciudad de cuento de hadas. El propio Otakar Božejovský, con sus orígenes aristocráticos, también tiene algo de cuento de hadas. Pero toda su historia personal es más bien de película, prosigue el director del museo.
“Emigró en 1968. Como era tan granuja, y todo un bon vivant, participó activamente en los combates en torno a la Radio Checoslovaca. Fue de los que lograron robar una unidad móvil con sus amigos de la Radio Checoslovaca y fueron informando sobre la ubicación de los tanques rusos. Así que contaba con que tendría que abandonar Checoslovaquia en 24 horas, de lo contrario, las cosas le iban a ir mal. Lo logró. Escapó de Checoslovaquia por Austria, luego a Suiza, con el sueño de fundar una galería de arte moderno. Y lo cumplió. Sin embargo, en Italia, durante un viaje para visitar a unos amigos, conoció a otro exiliado que ya había escapado de Checoslovaquia en la década de 1950: el ilustrador Štěpán Zavřel”.
Otra película merece la huida de Štěpán Zavřel, que fue mano derecha del propio Jiří Trnka hasta que decidió abandonar el país y cuyas deliciosas obras tienen, cómo no, un papel destacado en la muestra en Český Krumlov.
“Estaba de viaje en Yugoslavia con el estudio de Jiří Trnka, Bratři v triku, y se escapó por la ventana del baño del aeropuerto. Lo capturaron cuando el avión ya había despegado en dirección a Praga. Lo metieron en prisión pero se escapó. Fue muy complicado, porque estuvo en un campo de refugiados, donde tuvo que trabajar en una cantera. Fue muy duro. Logró escapar por las montañas hacia Italia y soñaba con llegar a la Toscana. Pero cuando pasaba por el norte de Italia, en el Véneto, le pareció muy bonito y se preguntó si no podría comprarse una casa por allí. Y en el pueblo de Rugolo, al lado de Sarmede, al norte de Venecia y al sur de los Alpes, se compró una en ruinas, que de hecho, se pasó toda la vida reparando. Si alguna vez vas a ver ese pueblo de Rugolo, realmente vale la pena porque su casa, toda esa casa, es una escultura artística. Igual que su obra, toda la casa está pintada con frescos, está llena de obras de arte”.
“Si arrojas en medio del mar a Otakar Božejovský, sale en seguida y te vende un submarino”
No en vano, llaman por su culpa a Sarmede en Italia “il paese della fiaba”, o sea, el pueblo de los cuentos de hadas. Štěpán Zavřel tiene, de hecho, dos museos en Italia. Hay plazas, escuelas y calles con su nombre.
El encuentro de Zavřel con Otakar Božejovský cambió la historia de la ilustración infantil.
“Zavřel lo convenció para que se olvidara de la galería y montaran una editorial, le dijo que sería muy divertido, que sería genial, solo que con eso no había forma de ganar dinero. Y eso fue justo lo que llamó la atención de Otakar Božejovský y el impulso que lo llevó a querer demostrarle que no era cierto. Štěpán solía decir de Otakar Božejovský que si lo arrojabas desde un barco en medio del mar, emergería en un instante y te vendería un submarino. Es un hombre de negocios increíble”.
Algunos de los mejores ilustradores que conocemos hoy en día comenzaron con ellos, dice Ivo Janoušek, citando, para empezar, al checo –aunque ahora nacionalizado estadounidense– Petr Sís, y el eslovaco Dušan Kállay. O al polaco Jan Lenica, quien, junto con Hundertwasser y Andy Warhol creó visuales para los Juegos Olímpicos de Múnich y diseñó carteles para las películas de Roman Polanski, tanto antes como después de llegar a Hollywood. También hay ilustraciones del lituano Stasys Eidrigevičius, que tiene un enorme museo en Lituania, el Stasys Museum, tan grande como la Galería de Arte Contemporáneo DOX de Praga, remarca Ivo Janoušek.
Pero también hay que mencionar al inglés David McKee, al polaco Józef Wilkoń, la suiza Sita Jucker o los españoles Emilio González Urberuaga y Arcadio Lobato, entre muchos otros.
Literatura infantil comprometida en sardo, suajili, feroés, groenlandés…
Todo ello bajo un sello que se volvió inconfundible, el de la editorial basada en Zúrich, pero con reminiscencias checas desde su propio nombre, Bohem Press, que fundaron Božejovský y Zavřel, a los que más tarde se les unió la mujer de Otakar, la suiza Susanne Zeller, que se hizo cargo de la correspondencia y la producción internacional, que tuvo mucho éxito.
“Así que los tres tenían la editorial Bohem Press, que de hecho bautizaron así por su país natal. Debió de ser una vida maravillosa, porque publicaban libros infantiles, que después de unos años se vendían por millones de ejemplares en 68 idiomas. Publicaron libros en sardo o groenlandés, en varias lenguas africanas… La historia es realmente increíble y sus libros eran conocidos por niños de todo el mundo”.
Otakar Božejovský siempre dice que cuando haces algo por los niños, abres las puertas al mundo entero, comenta Ivo Janoušek.
La producción de Bohem Press no se caracterizó solo por la calidad de sus ilustradores, sino también por apuestas incluso arriesgadas.
“Bohem Press también destacó por abordar temas que nadie más se atrevía a abordar por aquel entonces. Por ejemplo, el primer libro sobre drogas para niños, que entró en la lista de Best Sellers del New York Times; o el primer libro sobre el medio ambiente. O la primera Biblia para niños, que se pasó mucho tiempo ilustrando Štěpán Zavřel y que se encuentra en la Biblioteca del Vaticano”.
Del Metropolitan y el Centro Pompidou a Český Krumlov
La exposición que ahora se puede ver en el Palacio de la Ilustración ha pasado por algunos de los museos más prestigiosos del mundo.
“La colección que vemos aquí ahora se exhibió en el Museo Metropolitano de Nueva York, entre la exposición de Rembrandt y la de las colecciones del Vaticano. Se exhibió también, por ejemplo, en el Centro Pompidou de París o en 13 museos de Japón en una exposición itinerante que duró aproximadamente un año y medio”.
Otakar Božejovský, que viajó a Český Krumlov para la inauguración, invita en una pantalla que ocupa toda una pared de la galería a entrar a ver el tesoro que reunió en su vida y que finalmente ha vendido en una operación no exenta de polémica y por la que incluso se interesó la Policía. Quizá es cierto lo que decía su socio Zavřel, que si lo tiras al mar, te vende un submarino en cuanto asoma la cabeza. Bohem Press, su criatura, también la vendió en su momento.
“Otakar Božejovský al final vendió su editorial, incluyendo las sucursales que tenía en París, Viena, Trieste, Zúrich, etc. Y regresó a su Bohemia natal. Y como trofeo de su vida, y es algo que aún hoy no me lo puedo creer, trajo aquí su colección, su biblioteca y todos sus premios. Por cierto, es el único checo, pero también el único suizo, que ha ganado el León de Oro de Venecia al mérito cultural. Pero también ha ganado 11 premios en la Feria del Libro Infantil de Bolonia, lo que en el mundo de la literatura infantil es como ganar 11 Oscar en el cine”.
El Palacio de la Ilustración de Český Krumlov no es solo un espacio expositivo; también ofrece una biblioteca de Bohem Press que irá poniendo a disposición del público toda la producción de la editorial. Planea talleres, talleres creativos, residencias y exposiciones itinerantes en el futuro. Sin ir más lejos, el director Ivo Janoušek, anuncia ya que el verano que viene tendrá una muestra de ocho ilustradores infantiles españoles.
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