Ya son diez las checas entre las cien mejores tenistas del mundo

Darja Viďmanová

Con el ingreso de Darja Viďmanová al top 100 del ránking de la WTA, la República Checa ya cuenta con diez representantes entre las cien mejores tenistas del mundo, una cifra solo superada por Estados Unidos y que confirma el extraordinario momento del tenis femenino checo, impulsado por recientes éxitos como el título de Wimbledon de Linda Nosková. Una tradición que se agiganta.

El tenis femenino checo continúa acumulando hitos. Darja Viďmanová alcanzó su primera final de un torneo de la WTA (Women's Tennis Association) en Memphis logró, así, ubicarse por primera vez en su carrera entre las cien mejores jugadoras del mundo. De esta manera, el tenis checo ahora cuenta con diez representantes dentro del top 100, una marca que únicamente supera Estados Unidos con catorce jugadoras.

En otras palabras, el 10% de la élite del tenis mundial rima con ová.

Era dorada

Todo parece alineado para que las checas protagonicen una verdadera era de oro. Por ejemplo, el salto de Viďmanová resulta curioso si se tiene en cuenta que antes del torneo de Memphis solo había conseguido una victoria en cuadros principales del circuito WTA. Aunque cayó en la final, la cantidad de puntos obtenida le permitió alcanzar por primera vez un lugar en el exclusivo club de las mejores cien.

Darja Viďmanová | Foto: Justin Ford,  Getty Images North America via AFP / Profimedia

Pero este número redondo no es el único hito logrado por las checas en lo que va del año. En la temporada 2026, Karolína Muchová, Linda Nosková y Marie Bouzková conquistaron dos títulos WTA cada una, mientras que Sára Bejlek y Barbora Krejčíková también levantaron un trofeo. Además, Muchová y Nosková protagonizaron una final íntegramente checa en Wimbledon, un hecho inédito que garantizó un nuevo título para el país en el torneo más prestigioso del mundo.

Actualmente, Muchová y Nosková ocupan el sexto y el séptimo puesto del mundo, respectivamente. Marie Bouzková aparece en la posición 25, seguida inmediatamente por Barbora Krejčíková. También forman parte del top 100 Kateřina Siniaková, Sára Bejlek, Nikola Bartůňková, Karolína Plíšková, Tereza Valentová y, desde esta semana, Darja Viďmanová.

El idilio de las checas en Wimbledon

Este dominio checo en el tenis femenino, sin embargo, no es un fenómeno estrictamente actual, algo que lo hace aun más sorprendente. En los últimos años, el país ha convertido Wimbledon en uno de sus escenarios predilectos. De hecho, tres de las últimas cuatro campeonas del torneo han sido checas y cinco títulos individuales llegaron a manos del país en los últimos quince años.

En conversación con Radio Praga Internacional tras conquistar Wimbledon, Linda Nosková ofreció una explicación sobre el fenómeno que desde hace tiempo despierta la curiosidad del mundo del tenis.

“Tenemos una gran tradición en el tenis, especialmente en los Grand Slams y particularmente en Wimbledon. Así que diría que para nosotras, cuando somos niñas, es posible mirar esa historia y decirnos: ‘Podemos intentarlo. Si ellas lo consiguieron, ¿por qué nosotras no?’”.

Las palabras de la campeona de Wimbledon resumen una herencia construida durante décadas. Nombres como Martina Navrátilová, Jana Novotná, Petra Kvitová, Barbora Krejčíková o Markéta Vondroušová forman parte de una lista que convirtió a la República Checa en una de las grandes potencias históricas del tenis femenino. El vínculo con el césped londinense se mantiene intacto desde hace más de setenta años.

Con los ojos puestos en este presente, todo indica que al país sobran razones para soñar con seguir ampliando su colección de campeonas de Grand Slam. Por mencionar un caso, entre las jugadoras llamadas a pisar fuertes en un futuro cercano,aparece Nikola Bartůňková, que con apenas 20 años ya figura entre las cincuenta mejores del mundo y confirma el constante surgimiento de nuevos talentos en el tenis checo. Nosková, ya consagrada como figura, es tan solo un año mayor.

Un punto oscuro en una etapa de luces

Desafortunadamente, dentro de esta edad de oro también aparecen algunos puntos oscuros. Chequia podría contar hoy con once jugadoras dentro de las mejores 100 si la campeona de Wimbledon 2023, Markéta Vondroušová, no hubiera sido suspendida por cuatro años por no entregar una muestra en un control antidopaje fuera de competición. La ex número seis del mundo negó haber consumido sustancias prohibidas y todavía puede recurrir la sanción ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo (CAS).

Tras conocerse la decisión, Vondroušová manifestó el profundo impacto personal que le provocó el proceso.

“Nunca he consumido sustancias prohibidas, nunca he tenido un resultado positivo. A lo largo de toda mi carrera me he sometido a innumerables controles antidopaje. Siempre he entrado a la cancha con la conciencia tranquila. Solo tres días después del incidente que cambió completamente mi vida volví a ser sometida a un control. El resultado fue negativo, igual que todos los anteriores”.

La tenista también reconoció la incertidumbre que rodea su futuro deportivo.

“Hoy no puedo decir qué vendrá después. Los últimos siete meses han dejado huellas que no desaparecerán de la noche a la mañana. Me han quitado la alegría, la confianza en mí misma y la sensación de seguridad que antes tenía. Sinceramente, no sé cuánto tiempo tardaré en recuperar estas cosas”.

País pequeño, tradición enorme

Foto ilustrativa: Valentin Balan,  Unsplash,  CC0 1.0 DEED

Mientras el caso de Vondroušová permanece abierto a la espera de una posible apelación, la fábrica de talentos del tenis checos parece no detenerse. Un fenómeno de un éxito tan abrumador que potencias como Francia o Reino Unido ni sueñan con replicar en el corto plazo.

Sin dudas, diez jugadoras entre las cien mejores del mundo constituyen un logro extraordinario para un país de poco más de diez millones de habitantes y una nueva prueba de que la tradición del tenis femenino está en buenas raquetas.

Autor: Juan Muttoni | Fuente: Český rozhlas
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