El pasto es para las vacas… y para los tenistas checos: un idilio en Wimbledon que sigue vigente

Martina Navratilova, ganadora del Campeonato Internacional de Tenis de Wimbledon (Inglaterra) en 1984, con el trofeo.

Desde hace más de 75 años, los nombres checos pisan fuerte en Wimbledon, el torneo más prestigioso del mundo del tenis. Jan Kodeš, Martina Navrátilová, Ivan Lendl, Petra Kvitová y Barbora Krejčíková son solo algunos de los nombres que han grabado su nombre en uno de los trofeos más codiciados de este deporte y, a juzgar por la actualidad, la historia les seguirá sonriendo a los nacidos en tierras checas.

Cuando Guillermo Vilas, el mejor tenista argentino de la historia, lanzó su famosa frase “el pasto es para las vacas”, venía frustrado por su eliminación en la tercera ronda de Wimbledon en 1974. Cinco años más tarde, con dos títulos en el Abierto de Australia bajo el brazo, que por entonces se jugaba en esta superficie, su postura cambió. “El pasto es un poco para las vacas y un poco para el tenis”, pasó a decir. Su cambio de opinión solo llegó cuando también lo hizo el éxito. Quizás sea por esta razón que los checos – y, en especial, las checas – jamás pronunciarían una frase similar: desde hace más de 75 años, los nacidos en tierras checas viven un idilio con el All England Lawn Tennis & Croquet Club.

El blanco les sienta bien

El ejemplo más reciente de ello es el de Barbora Krejčíková, quien levantó el trofeo de campeona en 2024 en individuales, luego de coronarse en dobles en 2018 y 2022. Logros dignos del Salón de la Fama, acompañados por su título de singles en Roland Garros y sus trofeos de campeona en dobles en los cuatro Grand Slams, entre otros hitos. Desafortunadamente, su carrera estelar no se encuentra en el mejor momento, precisamente cuando Wimbledon comenzó a disputarse esta semana. Sin embargo, la tenista se mostró ilusionada en conversación con la Radio Checa.

“Para mí, el último periodo fue bastante difícil porque me lesionaba o me enfermaba constantemente. Justo cuando parecía que iba a volver, aparecía otro problema. Eso lo hizo aún más difícil, sobre todo mentalmente. El descanso me ayudó mucho. Fue largo y duro, pero descansé de verdad. Y ahora tengo más ganas de volver a competir”.

Pero Krejčíková no es el único nombre destacado del tenis femenino checo. La legendaria Martina Navrátilová ha ganado más títulos incluso que Roger Federer en los individuales de Wimbledon, y es la reina indiscutida en la historia del torneo con nueve consagraciones. Su nombre excede los límites de Londres y sus números, que rozan lo absurdo, lo demuestran: la tenista nacionalizada estadounidense ganó 59 torneos de Grand Slam en total, 18 en singles y 31 en dobles. Cualquier comentario sobre esta marca está demás.

Campeonas y campeones de ayer y hoy

Jana Novotná sostiene su trofeo tras derrotar a la francesa Nathalie Tauziat,  en la final individual femenina de la Pista Central de Wimbledon  (1998). | Foto: Neil Munns,  PA Images / Profimedia

Pero no es necesario remontarse a los años de éxito de Navrátilová, en los 70, 80 y parte de los 90, para ver un nombre terminado en “ová” levantando la bandeja de campeona. En singles, Jana Novotná se coronó en 1998, mientras que Petra Kvitová, quien acaba de anunciar su retiro para este año, prevaleció en los años 2011 y 2014. Markéta Vondroušová hizo lo propio en 2023.

En dobles, el asunto se pone igualmente serio. Al menos un nombre checo se encuentra entre las campeonas de esta categoría en: 2024, 2023, 2022, 2019, 2018, 2011, 1998, 1996, 1995, 1990, 1988 y 1987. Novotná fue campeona en singles y dobles en 1998, un hito sorprendente que, más sorprendente aún, fue conseguido por más de una tenista checa. A esta altura, no sería ninguna novedad que la hazaña se repita también en 2025.

Jan Kodeš de Checoslovaquia tras ganar la final individual masculina en la Pista Central de Wimbledon  (1973) | Foto: EMPICS / Profimedia

Y, si bien las checas son las claras heroínas de este deporte, los hombres no se han quedado atrás. El gigante Ivan Lendl se destaca como el mayor exponente del tenis nacional checo, aunque se nacionalizó estadounidense luego de que su familia huyera del régimen comunista. Aunque nunca ganó Wimbledon, alcanzó la final del torneo en 1986 y en 1987, cayendo ante Boris Becker, primero, y contra Pat Cash en su segunda aparición. Estas derrotas no opacan el impresionante éxito que cosechó a lo largo de su carrera, en la que acumuló 94 títulos individuales, entre ellos ocho Grand Slams, además de haber alcanzado la cima del ránking mundial en 1983.

Una década antes, Jan Kodeš sí logró levantar la copa de campeón bajo la bandera de Checoslovaquia. El tenista praguense, además, conseguiría dos títulos en Roland Garros, dejando en claro la talla de su nombre. En entrevista con la Radio Checa, Kodeš recordó cómo la situación política de aquellos años tuvo un gran impacto en el desarrollo del tenis en la región, aunque Checoslovaquia gozó de cierta protección.

Jaroslav Drobný | Foto:  Buonasera,  Wikimedia Commons,  CC BY-SA 3.0

“Recuerdo un punto de inflexión que ocurrió en una reunión de países socialistas en Berlín Oriental. La mayoría de los estados socialistas acordaron no apoyar al tenis. Pero el presidente de nuestra unión deportiva, Antonín Himl, se puso de pie y dijo: ‘Checoslovaquia es un caso especial. Tenemos una tradición tenística y seguiremos apoyándolo”.

Y Himl no mentía. Ya en el año 1949, Jaroslav Drobný había alcanzado la final en el All England. Un año antes, se había quedado con otro segundo puesto, ya que había conseguido la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Sankt-Moritz, pero no en tenis, sino en hockey sobre hielo. La combinación de un tenista-jugador de hockey sobre hielo resulta inverosímil en la actualidad, pero, por entonces, las disciplinas aún estaban lejos de alcanzar el nivel de profesionalismo y exigencia de hoy.

Los estándares actuales no han impedido que otros checos pisen fuerte sobre el césped londinense. Tomáš Berdych, aficionado como todo buen checo al hockey sobre hielo, alcanzó la final de Wimbledon en 2010, superando en el camino nada menos que a Roger Federer y a Novak Djokovic. Sin embargo, en la final lo esperaba Rafael Nadal. Y vencer al Big Three en un torneo solo ha sido conseguido por un tenista en toda la historia: David Nalbandian, en el Masters 1000 de París en 2007.

¿Podrán Jiří Lehečka o Jakub Menšík poner la bandera checa en lo más alto por el lado de los hombres? ¿Repetirán el éxito las checas, de la mano de Krejčíková, Kvitová o Vondroušová? Lo único seguro es que, con el tenis checo, Wimbledon tiene la vaca atada.

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