Miroslav Smotlacha, el "Libertador" de los hongos

Miroslav Smotlacha (Foto: CTK)

Esta vez les presentaremos a Miroslav Smotlacha, experto checo en micología, gracias a quien cada año hasta siete millones de checos pueden ir al bosque a recoger hongos comestibles. El trabajo de Miroslav y de su padre, Frantisek Smotlacha, dos pioneros micólogos, ha ayudado a disminuir a dos el número de personas que anualmente fallecen envenenadas de hongos. En la preguerra la intoxicación por hongos se cobraba 12 vidas humanas.

Miroslav Smotlacha (Foto: CTK)
Ir a recoger setas al bosque es uno de los pasatiempos más populares en la República Checa. Aunque tradicionalmente se dice que los hongos son un plato para pobres, ya los nobles de la antigüedad ordenaban a sus súbditos traerles setas frescas varias veces a la semana. Hasta el inicio del siglo veinte sólo pocas variedades de este tipo de plantas se consideraban comestibles. Las otras pertenecían a la categoría de no comestibles e incluso venenosas.

Por otro lado la lista de setas peligrosas no era completa y no había sistema seguro para reconocer los tipos venenosos, más bien se usaban falsas creencias populares. Esas creencias tenían a veces consecuencias trágicas. Por ejemplo, en el año 1946, seis amigos murieron tras haber comido un plato de oronja verde que no estaba incluida en la lista de hongos peligrosos.

Esta categorización cambió con la edición del Gran atlas de hongos comestibles y no comestibles, de Frantisek Smotlacha, publicado en el año 1947, y con el Atlas de hongos de Smotlacha, publicado en el año 1983. Ambos, padre e hijo, dedicaron toda su vida a la micología, que es el estudio de los hongos. Gracias a sus novedosas publicaciones recopilatorias las setas fueron liberadas de su mala fama de plantas venenosas.

Miroslav Smotlacha nació en 1920 y estuvo rodeado de hongos desde su niñez, así que era lógico para él dedicarse a esta actividad. Y aunque Smotlacha hijo consagró toda su vida a la micología, siempre lo hacía en su tiempo libre, ya que había estudiado química y trabajaba en la congelación de alimentos. Incluso llegó hasta casi perder su voz, cuando un verano trabajaba dentro de un refrigerador gigante, donde la temperatura alcanzaba 30 grados bajo cero, se le ocurrió salir al aire libre y allí se encontró con 30 grados sobre cero.

Foto: Hangwang, Creative Commons 3.0
Muchas personas lo conocían gracias al consultorio micológico, donde trabajó prácticamente durante toda su vida, ya que el primero lo fundó en 1909 su padre en el piso familiar. Así ya de pequeño Miroslav, después de llegar de la escuela, se encontraba con gente que venía a pedir la ayuda de su padre experto. Luego fue él mismo que en temporada alta respondía cada día decenas de preguntas de recolectores de hongos. Miroslav vivía en la Malá Strana al lado de la oficina del consultorio, así que casi no conocía el descanso.

Aparte de este trabajo educativo, desde el 1956 Smotlacha hijo fue presidente de la Asociación Micológica Checa, fundada por su padre en el año 1921, y desde 1934 escribió artículos en la revista el Almanaque Micológico, la cual luego dirigiría. En la revista se podían encontrar no sólo serios artículos técnicos, sino también muchos consejos prácticos de cómo encontrar setas en el bosque y recetas para preparar hongos menos conocidos. El mismo Miroslav Smotlacha publicó varios libros de recetas. Además quería enseñar a la gente a amar los hongos y el bosque, por eso luchó contra el vandalismo creado en torno a la superstición de que dar patadas a las setas servía para la buena suerte.

Todos lo conocían gracias a las setas que se encuentran en el bosque, pero él mismo estaba más orgulloso de su trabajo en el campo de la conservación de los monumentos históricos, relacionado con los hongos parasíticos. Uno de sus éxitos más grandes fue la salvación del Palacio Valdstejn, invadido por la podredumbre blanda. Gracias a su intervención profesional se logró salvar el recinto de edificios históricos de dicho complejo, donde en la actualidad está la sede del Senado checo y donde se organizan también conciertos y exposiciones de arte.

Miroslav Smotlacha murió el 6 de junio de este año. En el trabajo que él apreció más, en la conservación de monumentos históricos, sigue su hija Zuzana Lukesová, pero en el campo de las setas de bosque parece que no tendrá sucesor. Su hijo Tomás murió trágicamente antes de cumplir 25 años y su nieto sabe reconocer muchas setas, pero no le gusta nada comerlas.