Ministro de Salud: “Las medidas están funcionando”

Jan Blatný, foto: Archivo de la Oficina del Gobierno de la RCh

El ministro Jan Blatný asegura que no ve razón para endurecer las restricciones en la lucha contra el COVID-19 e incluso considera que se puede empezar a pensar en cómo suavizarlas. Aun así, apela a seguir reduciendo al máximo los contactos y a trabajar desde casa.    

Finalmente la curva de contagios empezó a aplanarse e incluso a descender lentamente después de un mes de descontrol que sitúa a la República Checa entre los países que más están sufriendo la segunda ola del coronavirus en todo el mundo.

Este lunes, por ejemplo, los enfermos de COVID-19 aumentaron en 6048 personas, una tercera parte menos que hace siete días. Se trata de la mejor cifra registrada en un día laboral en las últimas cuatro semanas. Si bien es cierto que se están realizando menos test, también lo es que está bajando la proporción de pruebas que dan positivo, que ya se sitúa entre el 25% y el 30%, así como el ritmo de reproducción básico, que ha descendido por debajo de 1.

Foto: ČTK / Vojtěch Hájek

Ahora que incluso ha empezado a reducirse la cantidad de casos activos, para el ministro de Salud, Jan Blatný, la tendencia es por fin positiva. Las medidas tomadas están dando sus frutos y no hay razones para endurecerlas, sino que más bien se puede ir pensando en cómo suavizarlas de una forma controlada, aseguró este lunes. Pero aún queda un largo camino por delante y toda la sociedad debería colaborar, advirtió en rueda de prensa.

“La situación está estabilizada en este momento, pero, desde luego, no hay lugar para un gran optimismo. Tengo en mente la situación de tensión que se vive en los hospitales. Es posible aumentar el número de personas trabajando desde casa y es posible reducir el número de contactos entre trabajadores y amigos”.

Como recordó el ministro, en muchos hospitales la situación es muy complicada. De la región de Zlín ya se ha tenido que trasladar por falta de capacidad a los primeros pacientes a Praga, por ejemplo.

Foto ilustrativa: Archivo del Hospital de Jihlava

Pero la peor estadística de todas, la de fallecimientos, se mantiene en cifras muy elevadas. Desde hace dos semanas mueren todos los días con coronavirus entre 160 y 240 personas. La representación más clara de ello se ha dado en el crematorio de Ostrava, en el que han tenido que ampliar provisionalmente su capacidad para conservar los cuerpos en condiciones adecuadas de frío. De los 40-50 fallecidos que suele recibir al día de media, ahora llegan unos 70, informan desde el crematorio. Este lunes ya se superaron los 5000 decesos en la República Checa por la enfermedad desde el comienzo de la pandemia.

Para intentar reducir aún más los contactos durante varios días seguidos, los sindicatos pidieron aprovechar que el 17 de noviembre, festivo en Chequia, caía en martes, para pedir un día extra de fiesta el lunes 16, e incluso también el viernes 13.

El ministro Blatný reconoce que el objetivo es exactamente ese, pero también señala que el Estado no puede permitir festivos extra. En su lugar, apeló a pedir vacaciones el próximo lunes o, de nuevo, aprovechar la posibilidad para trabajar desde casa durante ese día suelto.

CovidPoint, foto: Jan Bachorík, ČRo

“Así la mayor parte de nosotros podrá pasar cuatro días fuera de las grandes ciudades, limitando al máximo los contactos, algo que después puede tener unos efectos muy importantes en el desarrollo de la epidemia”.

Otra de las preocupaciones actuales del ministro son las residencias de ancianos, en las que se tenía que haber empezado a realizar pruebas de forma regular a todos los residentes y trabajadores. La primera ronda de test tendría que concluir este miércoles, según la ley aprobada por el Gobierno. Sin embargo, las pruebas de antígenos no han llegado aún a gran parte de estos centros, como reconoció Jan Blatný.

“Desde el momento en el que estas instalaciones sanitarias no disponen de los test, no pueden cumplir con la obligación de realizarlas y, lógicamente, no serán castigadas por ello. Cuando dispongan de los test podrán cumplir con la orden”.

Según la Televisión Checa, los contratos con la farmacéutica Avenier y con la distribuidora se terminaron de firmar el domingo, y el lunes empezaron a llegar las primeras unidades de los dos millones de test previstos a los almacenes del suministrador. Las furgonetas empezaron en la tarde del lunes a repartir las pruebas de antígenos, pero hasta que los reciban los 1200 centros de todo el país que tienen que realizarlas, puede pasar una semana entera, aseguran.

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