Los socialdemócratas quieren multar a los estudiantes universitarios quesuspendan

Los estudiantes que suspendan tendrán que pagar. Esa es la propuesta de los socialdemócratas checos para motivar a los alumnos y financiar las universidades. Tanto los estudiantes como el Ministerio de Educación se muestran en contra.

El opositor Partido Socialdemócrata Checo propone sancionar a los estudiantes universitarios que obtengan malos resultados. No se trataría de una tasa de matrícula, sino de una multa que impulsaría a los estudiantes a situarse por encima del promedio de su Facultad.

Las sanciones consistirían, por ejemplo, en que el estudiante pague unos ocho euros por repetir un examen, y cuatro euros por un semestre con malas notas. El importe de las sanciones y los detalles exactos los decidiría cada Facultad. La propuesta ha despertado el temor de los estudiantes, según nos cuenta el vicepresidente de la Cámara estudiantil del Consejo Universitario, Jan Řiha.

“Nos preocupan las posibilidades de que se abuse de esta medida, de que no haya transparencia al aplicarla y de que fomente que se pospongan los exámenes, lo que llevaría a una prolongación de los estudios”, se quejó Řiha.

Por su parte, el ministro de educación, Ondřej Liška, cree que el proyecto socialdemócrata es más una manera de castigar a los estudiantes que de motivarlos. En su opinión, las prioridades son otras.

“Antes que nada quiero que estén bien establecidos los préstamos para los estudiantes, la cuenta de ahorro para la educación y todo el sistema de apoyo al estudiante para que gracias a esta red social nadie pueda suspender”, explicó Liška.

El plan del Partido Cívico Democrático, en el poder, es que los estudiantes paguen sus estudios mediante un préstamo que devolverían al terminar la carrera. Según el Partido Socialdemócrata, las multas a los peores estudiantes tienen la ventaja de aportar dinero a la Facultad inmediatamente.

La iniciativa forma parte del Libro Verde para la Educación que los socialdemócratas checos han presentado esta semana. Entre las medidas que se planean destaca además la incorporación de un examen obligatorio en el segundo año de la educación secundaria. Los estudiantes que no lo aprobaran tendrían que repetir curso o abandonar la escuela.