Los principales representantes empresariales quieren transformar la economía checa

Coincidiendo con el aniversario de la Revolución de Terciopelo, una treintena de representantes de las principales empresas de la República Checa como Škoda Auto, Avast y ČEZ han firmado una declaración donde piden, en sus propias palabras, “una segunda transformación económica” del país.

La petición, una carta de cuatro páginas, se centra en una mayor liberalización de la economía. Según uno de los firmantes, el vicepresidente de la Confederación de Industria de la República Checa Radek Špicar, es necesario hacer algunos cambios para que el país sea más competitivo a nivel europeo.

Tal como explica el empresario a Radio Praga Internacional, la primera transformación de la economía nacional fue en 1989, con la Revolución de Terciopelo. En su opinión fue muy exitosa, ya que permitió al país unirse a las democracias occidentales y a las economías de libre mercado, e igualar los indicadores económicos del sur de Europa. No obstante, Špicar apunta que hoy en día estos cambios ya están obsoletos.

Radek Špicar | Foto: Ian Willoughby,  Radio Prague International

“Pensamos que se ha agotado el modelo en el que se basó la primera transformación económica. Sus pilares fueron la apertura del país y una entrada masiva de capital extranjero. Se fundamentó en la mano de obra barata y en nuestra posición geográfica en Europa. Lo único que nos queda ahora es esto último, pero nada más”.

Por esta razón, argumenta, es el momento de una segunda transformación económica para igualarse con Occidente, con las economías más competitivas y exitosas de Europa como la alemana.

“La economía está coja. La única pierna que funciona son las empresas extranjeras y sus filiales checas. Y deberíamos sostenernos con las dos."

Hace 32 años, la apertura del país se basó en una entrada masiva de capital extranjero. Las empresas checas, que antes eran propiedad del estado, fueron compradas. Y, aún hoy en día, las más importantes siguen estando en manos de empresas de otros países. Esto hace que la República Checa sea, muchas veces, el proveedor de filiales de compañías mucho más grandes que tienen el I+D en otra parte del mundo.

A pesar de ello, para Radek Špicar esto no es necesariamente malo. El empresario explica que el capital extranjero ayudó mucho al país durante la primera transformación económica, por lo que los conciudadanos deberían estar orgullosos de que inversores de fuera vinieran y decidieran quedarse, abriendo negocios de éxito. Aun así, hay que reforzar las compañías nacionales, explica.

Foto:  Škoda Auto

“La economía está coja. La única pierna que funciona son las empresas extranjeras y sus filiales checas. Y deberíamos sostenernos con las dos. Las empresas del país también deberían asentarse, fortalecerse, y ofrecer productos finales con fuertes marcas reconocidas internacionalmente. Aquí es donde se crea el mayor valor añadido”.

Es decir, para Špicar no hay nada de malo en basarse en capital extranjero, pero el secreto del éxito está en las marcas nacionales. Por ejemplo, Alemania tiene coches, ordenadores o tecnología internacionalmente reconocida. Esto, apunta el empresario, es necesario para desarrollarse, y, aunque la República Checa ya tiene algunos modelos de éxito, hay que seguir apostando por ello.

“No será fácil establecer una marca exitosa que domine en su sector a nivel mundial. Sin embargo, hay muchos ejemplos checos que demuestran que es posible incluso si se empieza de cero. Avast, el programa antivirus más popular del mundo, se instaló en Checoslovaquia incluso antes de la revolución. Linet, el fabricante de camas de hospital, también comenzó desde cero hace 30 años, y ahora es el cuarto fabricante más grande del mundo. No es fácil, lleva tiempo, pero es posible”.

Foto: Avast

Después de algunos días desde la publicación de dicha carta para la transformación económica, los empresarios están asentando sus objetivos. Tanto Špicar como el resto de firmantes, creen que el cambio tiene que estar liderado desde las empresas. Destacan que quieren ser ejemplos de éxito de negocio en la República Checa, “ejemplos de la dirección correcta”, en palabras del vicepresidente de la Confederación de Industria. No obstante, también asumen que habrá espacio para los políticos y para otras instituciones públicas que quieran ser activas en la transformación económica. Su apoyo, explica, lo haría todo más fácil, rápido y barato.

“El futuro primer ministro Petr Fiala dijo que le gusta la declaración de intenciones. Dijo que, en general, se corresponde con lo que contiene el acuerdo de gobierno de la coalición. Algunas otras personas que podrían convertirse en ministros también dijeron que esta es una reacción que les gusta por parte de los empresarios. Por ello, esperamos que la cooperación con el nuevo gobierno facilite el cumplimiento de las metas que identificamos”.

La carta, que es el primer paso para todo lo que está por venir, es una llamada a la acción. A corto plazo, los representantes empresariales quieren mejorar la legislación relativa a las acciones de los empleados en las empresas, y quieren invertir y mejorar la digitalización del sector privado y la esfera pública.

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