Los judíos de Praga celebran la llegada de su nueva Torá

Foto: Comunidad Judía de Praga

La sinagoga Viejo-Nueva de Praga, la más antigua del país, ha celebrado la adquisición de dos nuevos ejemplares de la Torá. Los rollos de pergamino fueron escritos a mano en Israel y pagados gracias a una donación para la Comunidad Judía de Praga. Sobre el tema hemos hablado con el rabino mayor de Chequia, Karol Sidon.

Foto: Comunidad Judía de Praga
Se trata de un acontecimiento que normalmente un judío celebra una vez en la vida: la llegada a la sinagoga de una nueva copia de la Torá, el principal texto sagrado del judaísmo, que contiene los Cinco Libros de Moisés. A pesar de la lluvia, cientos de judíos checos se congregaron el pasado domingo frente a la sinagoga Viejo-Nueva de Praga para cantar, bailar y dar la bienvenida a los rollos de pergamino.

Antes de la Segunda Guerra Mundial había en el país cientos, o incluso puede ser que miles de Torás en las sinagogas checas. La persecución nazi primero y la actuación del régimen comunista, que vendió muchos de los pergaminos, redujo drásticamente su número.

La sinagoga Viejo-Nueva utiliza un pergamino que data de los años 30, con lo que, debido al deterioro, ya había llegado la hora de adquirir nuevos ejemplares, explica en entrevista para Radio Praga el rabino mayor de Chequia, Karol Sidon.

Karol Sidon, foto: Carlos Ferrer
“La Torá es la base del servicio religioso de cada sinagoga. Cumple su función solo durante el periodo en el que es bien legible. Puede pasar que se caigan algunas letras, esas cosas se pueden arreglar, pero al final, después de un siglo o más el pergamino se empieza a desmenuzar y es necesario enterrar la Torá”.

La Comunidad judía ortodoxa de Praga ha visto aumentado así el número de copias de la Torá que posee, un hecho que, además de una obligación litúrgica, está relacionado con el prestigio de la comunidad, explica Sidon.

“En cada sinagoga, si funciona como debería, tiene que haber tres rollos, para que puedan ser usados por ejemplo en el día de la Reconciliación (Yom Kipur), en el que se usan tres copias de las Sagradas Escrituras. Pero por supuesto las comunidades más pobres no tienen tantas Torás. Pero en Praga la comunidad no es tan pobre, así que tenemos los rollos antiguos, que hemos hecho reparar por bastante dinero. Pero ya son muy viejos, así que necesitábamos por fuerza otro recién escrito, lo que es una cosa muy cara. Por suerte un patrocinador local nos ayudó e hizo la donación necesaria”.

Foto: Comunidad Judía de Praga
Y es que por imperativo religioso las copias de la Torá deben realizarse a mano, con un formato muy concreto, lo que eleva considerablemente su precio, explica el rabino.

“Solo pagar al escribano, un sofer, es muy caro. Completarla es trabajo para un año, y el escriba se lo cobra con el precio correspondiente. Es además un trabajo muy duro, sobre todo para la espalda, los ojos, hay que estar sentado todo el tiempo, es duro de verdad. A esto hay que sumar que está escrita en pergamino y que el hombre que lo escribe debe estar especializado en este trabajo, no lo puede hacer cualquiera”.

La Torá es guardada en un arca sagrada, en el muro oriental de la sinagoga, de la que se saca tres veces a la semana, normalmente lunes, jueves y sábado, para ser leída en la ceremonia religiosa.

Parte de la tradición a la hora de recibir una nueva Torá es que los representantes y patrocinadores de la sinagoga terminen de escribir las últimas treinta letras del texto. Por supuesto con la asistencia del escriba, nos cuenta Karol Sidon.

Foto: Comunidad Judía de Praga
“Básicamente se trata de terminar de escribir las últimas letras. El sofer, por supuesto, lo escribe todo hasta el final. Solo hay algunas letras sin terminar. Se elige a una persona para que termine esas letras, pero solo tiene que poner la mano. El sofer le dirige la mano y termina la Torá”.

Karol Sidon, además del antiguo rabino mayor de Praga, fue durante el comunismo un destacado disidente y signatario del manifiesto Carta 77. Además de por su labor teológica, destaca como guionista, dramaturgo y escritor de ficción. Entre sus trabajos más notables sobresale precisamente la última traducción al checo de la Torá, publicada en 2012 en edición bilingüe.

Sidon considera que había llegado el momento de volver plasmar el texto sagrado en checo, en esta ocasión en la lengua moderna.

Foto: Comunidad Judía de Praga
“Creo que sí porque había solo una traducción rabínica, y además surgió antes de la guerra y el lenguaje en este tiempo ha cambiado. En mi opinión era necesario acercar la Torá al lector actual, para que entendiera el mensaje que ha de ser transmitido”.

Antes del Holocausto había en las Tierras Checas unos 125.000 judíos, de los que 80.000 sucumbieron a la persecución nazi. En la actualidad la Federación Checa de Comunidades judías estima en entre 15.000 y 20.000 el número de judíos que viven en el país, aunque solo una cuarta parte pertenece a las comunidades ortodoxas o de otro tipo.