Los esposos asesinos condenados a cadena perpetua

Jaroslav Stodola těsně před vynesením rozsudku o doživotním trestu ve věznici s ostrahou, foto: ČTK

A cadena perpetua fueron condenados los mayores asesinos en serie de la historia de la criminalística checa, el matrimonio Stodola. El Tribunal Regional de Hradec Králové, Bohemia Oriental, les impuso la pena más dura que permite el sistema jurídico checo.

Jaroslav Stodola, foto: CTK
Sin mostrar cualquier emoción escucharon Jaroslav Stodola, de 37 años de edad, y su esposa Dana, de cuatro años menos, la sentencia por una serie de ocho asesinatos, los preparativos del noveno y dos intentos de asesinato malogrados que los condena a pasar el resto de su vida tras las rejas del penal con el régimen más severo. El juez prácticamente excluyó la posibilidad de resocialización de los condenados.

Durante el juicio, Dana Stodolová trataba de echar toda la culpa a su esposo, mientras que éste nunco dio testimonio contra ella. "Fue por razones familiares", señaló el abogado Frantisek Derik.

"Stodola no quería actuar contra su esposa, confiando en que vuelva a entablarse contacto entre ellos, aunque sólo sea en forma escrita. Dana Stodolová se concentra ahora en su familia, tiene una hija, y escribió a su esposo pidiéndolo que no la perjudicara, y él lo tomó en serio", dijo Derik.

Dana Stodolova, foto: CTK
Entre los años 2001 y 2003 el matrimonio Stodola agredió principalmente a personas mayores e incapacitadas, golpeándolas brutalmente y estrangulándolas al final. En una ocasión Dana Stodolová mató a su víctima a cuchilladas. "El único móvil fue el económico", comentó el caso la fiscal Renáta Vesecká, quien advirtió que en caso de buen comportamiento los Stodola pueden solicitar después de veinte años que la pena les sea acortada.

La pareja de asesinos lograba borrar exitosamente las huellas en el lugar del crimen, creando la impresión de que se había tratado de muertes repentinas, casualidades o suicidios. La policía cometió durante la investigación varios fallos graves, lo que ya les costó el puesto a cuatro altos cargos. Por ejemplo, en noviembre de 2001 Stodola atacó a un hombre de 75 años de edad. Después de asesinarlo, colocó el cuerpo en la cama y luego encendió en el piso decenas de velas. La policía llegó a la conclusión de que el inquilino se convirtió en víctima de un incendio casual.

La sentencia contra los Stodola aún no ha entrado en vigor. Los dos esposos la apelaron inmediatamente.