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4) El Museo Minero de Příbram, una aventura subterránea interactiva

Museo Minero de Příbram

Subirse a un tren y un tobogán subterráneo, admirar una de las máquinas de vapor mineras más antiguas o mirar hacia el pozo Vojtěch, de 1600 metros de profundidad. Esos son algunos de los mayores atractivos del Museo Minero de Příbram, una experiencia que cautiva a visitantes de todas las edades.

El Museo Minero de Příbram se compone de varias minas y edificios históricos. Las exposiciones invitan a los visitantes a ponerse en la piel de los mineros, descubrir las particularidades de su trabajo y el lado técnico e histórico de la minería, todo acompañado de actividades interactivas que disfrutarán hasta los más pequeños. De hecho, más del 30% de los visitantes del museo lo forman familias con niños y excursiones escolares.

El  tobogán en la mina de Drkolnov | Foto: Česká televize

La aventura se puede iniciar en un pequeño tren, según cuenta el historiador y director del museo, Josef Velfl.

“El trenecito sigue el recorrido de los mineros, así que los visitantes pueden disfrutar de un poco de adrenalina. En la mina después pueden experimentar lo difícil que era explotar la roca con herramientas de trabajo muy simples”.

Otra opción para desplazarse bajo tierra es un tobogán de 51 metros en la mina de Drkolnov, abierta en 1836. Sus entrañas ocultan una enorme rueda hidráulica, cuyo tamaño es comparable al de un edificio de tres plantas. Que siga en el lugar ha sido más bien una coincidencia. Con el avance de la tecnología, la rueda iba a ser reemplazada por una máquina de vapor, pero en el último momento los gerentes de la mina descubrieron que ya no había nada más que excavar. Lo que sí hacía falta hacer era seguir extrayendo agua de la mina, así que la rueda siguió ofreciendo un buen servicio.

La mina Anna | Foto: Museo Minero de Příbram

Si los visitantes quieren llegar hasta ella, tienen dos opciones, cuenta Velfl.

“Los visitantes pueden llegar hasta la rueda caminando por una galería de 200 metros o hacer como los mineros en la Edad Media. En aquel entonces excavaban galerías inclinadas por las que después bajaban utilizando un tobogán. Para no hacerse daño, se ponían una especie de delantal de cuero que se amarraban sobre el trasero. Los visitantes del museo también reciben uno”.

Josef Velfl | Foto: Romana Marksová,  Radio Prague International

El museo exhibe asimismo una de las máquinas de vapor más antiguas en utilizarse en la minería. Se encuentra en la mina Vojtěch y fue fabricada en 1873 en Praga por la empresa Breitfeld y Daněk, más tarde Kolben y Daněk. La máquina pasó por una remodelación en 1888 y fue utilizada hasta 1978, no porque en la mina no pudieran comprar una nueva, sino porque era tan fiable y eficiente que no hacía falta. Además, su diseño era tan logrado, que bandas de heavy metal y rock se tomaban fotos con ella y organizaban conciertos con ese coloso a sus espaldas.

La mina de Vojtěch | Foto: Ivo Bešťák,  Wikimedia Commons,  CC BY-SA 3.0

Entre muchos otros atractivos, el Museo Minero de Příbram ofrece también una experiencia única en el viejo continente, según cuenta su director.

“Somos el único museo minero en Europa en permitir a los visitantes que se asomen a un pozo de 1600 metros de profundidad. Para llegar allí se toma un tren de la mina Anna al pozo Prokop. Se trata de un pozo excavado en 1832. Está iluminado y por encima colocamos una reja de metal. Los visitantes se pueden parar en ella y admirar un abismo de 1600 metros bajo sus pies”.

Los celtas y la minería

La minería en la zona de Příbram tiene una larga historia. Desde el punto de vista de la extracción y el procesamiento de minerales se trata de una de las regiones más importantes de la República Checa.

Museo Minero de Příbram  (el tren minero) | Foto: Pavel Pavlas,  Český rozhlas

La tradición minera se remonta hasta la colonización celta de las tierras checas entre los siglos III y II a.C. Las tribus lograron encontrar metales no ferrosos como cobre, estaño o plata. Su actividad metalúrgica se ve documentada en el museo por herramientas primitivas descubiertas por arqueólogos.

Las minas de Příbram figuran también en una de las leyendas fundacionales del reino checo, cuenta Velfl.

“La mítica princesa Libuše supuestamente miró desde las murallas de Vyšehrad en Praga hacia el suroeste y dijo: “En el horizonte veo un monte de abedul, está lleno de plata, allí excaven. Se trataría del sitio donde nos encontramos ahora, Březové hory (Montes de Abedul)”.

Březové hory  (Montes de Abedul) | Foto: Miloš Turek,  Radio Prague International

Puede que sea un simple mito nacional, pero los descubrimientos arqueológicos de artefactos provenientes de los siglos XII y XIII confirman una actividad minera bastante intensa en la zona, primero enfocada en la plata, después también en el plomo.

El desarrollo de la minería continuó en los siglos siguientes. En 1579, el emperador Rodolfo II de Habsburgo certificó la importancia de Příbram, otorgándole el estatuto de ciudad minera real. No obstante, como suele suceder, tras el boom viene un periodo de decaimiento.

Los mineros habían excavado toda la plata y el plomo que se ocultaban cerca de la superficie. El problema no era tanto llegar a niveles más profundos, sino que no sabían cómo extraer las aguas subterráneas. Los mineros en Příbram tuvieron que esperar hasta finales del siglo XVIII o inicios del siglo XIX, cuando llegó Jan Antonín Alis, nacido en la región y conocedor de nuevos métodos y tecnologías.

El boom del siglo XIX y la rivalidad del Nuevo Mundo

En el siglo XIX, la minería en la región vivió uno de los periodos de mayor prosperidad, según cuenta el director del museo.

Museo Minero de Příbram | Foto: Romana Marksová,  Radio Prague International

“En algunos períodos del siglo XIX hasta el 90 % de la plata y el plomo en Austria Hungría, que abarcaba básicamente toda Europa Central provenía de Příbram. Fue aquí donde fueron utilizadas por primera vez, en 1836, cuerdas de alambre. Hasta entonces se utilizaban cadenas o cuerdas de cáñamo, que se rompían en grandes profundidades o no lograban elevar cargas tan grandes. También fue aquí donde se introdujo, por primera vez en la minería, la máquina de vapor, fue en 1846. En el mismo periodo los mineros empezaron a utilizar una especie de ascensor para bajar a la mina, ya no tenían que usar escaleras”.

Mientras la minería checa experimentaba su gran boom, apoyada por grandes inversiones estatales, que permitían introducir todas las nuevas tecnologías, varios factores contribuyeron a que la edad de la plata europea se acercara paulatinamente a su fin, explica Josef Velfl.

El extractor de vapor en la mina Vojtěch | Foto: Pavel Pavlas,  Český rozhlas

“A finales del siglo XIX fueron descubiertos grandes yacimientos de plata. En México, en todo el continente americano y en África. El precio de la plata en los mercados globales cayó y Příbram ya no era capaz de competir con los territorios de ultramar. Adicionalmente, varios países europeos iban reemplazando las monedas de plata por monedas de oro o billetes de papel”.

La tercera razón fue el mayor accidente minero ocurrido hasta entonces en el mundo. El 31 de mayo de 1892 se declaró un incendio en una de las minas de Příbram. La tragedia se cobró la vida de 319 mineros, incluidas las de algunos rescatistas.

El boom del uranio y los prisioneros políticos

El segundo boom de la minería llega después del año 1945, con el descubrimiento del uranio y la energía nuclear. Según cuenta Velfl, con el estallido de la Guerra Fría, Checoslovaquia terminó suministrando uranio a la Unión Soviética.

Museo Minero de Příbram | Foto: Romana Marksová,  Radio Prague International

“Lamentablemente, tras la división de Europa después de la Segunda Guerra Mundial, Checoslovaquia terminó bajo el dominio de la Unión Soviética. Ya en 1945, el país firmó un acuerdo, extraño y poco ventajoso, dicho de manera diplomática, en el que se comprometía a suministrar uranio exclusivamente a la Unión Soviética. Y fue en ese entonces cuando su explotación se inició aquí en la zona de Příbram”.

Las primeras minas se abrieron en 1948 y la extracción continuó hasta 1991. En la República Checa como tal, la explotación del metal terminó en 2016. Según apunta Velfl, a pesar de lo pequeño que es el país en su extensión, figura hasta el día de hoy en el puesto doce entre los más grandes explotadores de uranio, dando un poco la idea de la enorme riqueza que se exportó de las tierras checas a la Unión Soviética.

Monumento Vojna | Foto: Barbora Kvapilová,  Český rozhlas

El Museo Minero de Příbram narra asimismo uno de los capítulos sombríos de la minería en la zona. Forma parte de sus establecimientos un lugar llamado Vojna. Se trata de un área penitenciara de carácter único en Europa Central. Originalmente se trataba de un campo de detención para prisioneros de guerra alemanes. Entre los años 1949 y 1951 sirvió como campo de trabajos forzados y a partir de 1961 como prisión para los adversarios del régimen comunista. Los presos a menudo trabajaban en las minas extrayendo uranio. Toda la historia, ya sea de los acontecimientos políticos tras el golpe comunista de 1948 o la propia explotación del uranio, forman parte de la exposición.

Socios europeos y el impacto de la pandemia

El museo de Příbram colabora con otros museos europeos, por ejemplo, los de Bochum y Dortmund en Alemania y el de Bánská Štiavnica en Eslovaquia. Las instituciones intercambian experiencia y exposiciones y comparten una misma misión, cuenta Josef Velf.

Foto: Romana Marksová,  Radio Prague International

“Queremos enfatizar que, en el pasado, la minería fue uno de los sectores que más influyeron en el desarrollo económico y cultural de muchas localidades. Durante la época de los Premislidas, o incluso la Casa de Luxemburgo, y durante algunos periodos bajo el Imperio Austrohúngaro, el Estado checo figuraba entre las mayores potencias del continente. Numerosos países se beneficiaron del enorme potencial de su riqueza mineral. Incluso la edad moderna da testimonio, aunque no el más positivo, de que la lucha entre el Oeste y el Este se apoyaba en el potencial nuclear de aquí, de Příbram”.

Museo Minero de Příbram | Foto: Hornické muzeum Příbram

El museo ha logrado continuar con su labor a pesar de la pandemia del coronavirus. Tras varios meses de cierre, los visitantes empezaron a volver paulatinamente. El año pasado fueron alrededor de 70 000, no obstante, el museo está acostumbrado a recibir a entre 120 000 y 130 000 visitantes anuales.

Josef Velfl no sabe aún cuáles serán las cifras de este año, pero espera que, con las numerosas actividades que el museo tiene planeado de aquí a Navidad, el resultado sea mejor que en 2020.

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