Las empresas checas confían en el mercado ruso, a pesar de las sanciones

Foto: ČT24

Después de varios años de incertidumbre las empresas checas se lanzan de nuevo a la conquista del mercado ruso. Por un lado creen en el final de la recesión en este país y por el otro las sanciones de la UE se aplican a nivel federal, pero no en las regiones, que es adonde apuntan los checos.

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Rusia es cada vez más apetitosa para las inversiones checas, que ven con optimismo el desarrollo de la economía del país más grande del mundo. Un ejemplo es la empresa checa Brano, que fabrica piezas para la industria automotriz y que hace poco abrió una nueva fábrica en Nizhni Novgorod. La decisión se sustenta sobre el convencimiento de que lo peor ha pasado ya, afirma el director de la sucursal rusa de Brano, Jiří Adámek.

“Los pronósticos oficiales hasta el aňo 2021 vaticinan que la producción de nuevo crecerá hasta los 1,8 millones de automóviles, así que se sigue tratando de un mercado enorme”.

Debido a los bajos precios del petróleo y a las sanciones comerciales impuestas a Rusia por la Unión Europea y Estados Unidos, la economía rusa se ha visto en los últimos años bajo una importante recesión. En el sector de la automoción, por ejemplo, la venta de automóviles bajo un 36% el aňo pasado, hasta los 1,6 millones de unidades.

No obstante, parece que las tornas empiezan a cambiar. La agencia de calificación financiera internacional Standard and Poor´s ha cambiado su valoración de Rusia de negativa a estable, dando por tanto luz verde a la llegada de nuevas instituciones financieras. El cambio se realizó teniendo en cuenta la adaptación de Rusia a las sanciones y a una perspectiva de crecimiento.

El optimismo es compartido por el embajador checo en Moscú, Vladimír Remek.

“A pesar de todos los problemas a nivel internacional, es decir las sanciones y la situación económica en Rusia, la colaboración con las regiones demuestra que hay ciertas oportunidades”, comentó.

Vladimír Remek,  foto: ČT24
De hecho al centrarse las sanciones en los negocios con el Gobierno central ruso, queda libre la posibilidad de cerrar tratos con la esfera pública regional. Así, por ejemplo, y sin salir de Nizhni Novgorod, la empresa checa R Altra, tratará de vender su sistema de control de transporte y servicios públicos al Ayuntamiento de la ciudad. En la región de la que este municipio es capital se abrirá además un nuevo centro logístico sobre el que ya han mostrado su interés compañías checas.

Como principal inconveniente de Rusia sigue predominando la gran cantidad de burocracia a la que hay que enfrentarse, así como los rasgos específicos del mercado local. El volumen de los negocios es sin embargo bastante mayor del que los inversores obtendrían en la República Checa.

Autor: Carlos Ferrer
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