La sanidad checa examinada por una enfermera española

Lourdes Sánchez, foto: autora

Acudir a un hospital no es agradable para nadie. Sin embargo, una hospitalización se hace más llevadera cuando te atiende personal cualificado y amable. Lourdes Sánchez, enfermera del Hospital Militar de Praga, nos cuenta los secretos de la sanidad checa.

Lourdes Sánchez, foto: autora
Lourdes Sánchez Crespo llegó a la República Checa con billete de ida y vuelta, gracias a una beca Leonardo. Jamás pensó que Praga sería su hogar durante más de tres meses. Los comienzos no fueron fáciles, la gente con la que se topó en la calle no era precisamente muy amable. Sin embargo cuando llegó al Hospital Militar de Praga (Ústřední Vojenská Nemocnice), conoció la otra cara de la moneda. Cierto es que su mayor obstáculo fue el checo, pero a pesar de todo, logró entenderse con sus compañeras de la Unidad de Cuidados Intensivos. Pero, ¿y con los pacientes?

Hospital Militar de Praga, foto: autora
“Con los pacientes es un poquito más complicado porque sí es cierto que la gran mayoría, por no decirte todos, no hablan inglés, sólo hablan checo. Pero bueno, después de un tiempo allí, he incorporado bastantes palabras del idioma checo a mi vocabulario y entre signos y cuatro palabritas yo creo que la comunicación es buena”.

Le preguntan por España con bastante curiosidad y los que conocen el país, le cuentan anécdotas vividas en tierras hispanas. Y es que la comunicación con el paciente es algo fundamental para su recuperación, cosa que tienen muy en cuenta en este hospital. Por eso, la estimulación basal es una de las técnicas más importantes realizadas aquí.

Foto de ilustración
“Consiste en técnicas de maniobras, de masajes, y estimulación a nivel de la piel, a nivel sensorial, de todos los sentidos, y que es llevada a cabo por enfermeras, constantemente, 24 horas al día. Y la verdad que he visto que en los pacientes en los que se aplica la recuperación es mucho más rápida y, desde luego, es muy beneficioso para los pacientes”.

Sin embargo en España, resulta complicado esmerarse en este tipo de técnicas puesto que hay más de un paciente por enfermera, cosa que en Chequia no ocurre. Lourdes aquí desde que entra a las siete de la mañana, hasta que regresa a casa a las tres de la tarde tiene un único paciente al que atender, al igual que sus compañeras de la UCI. En este sentido, recuerda la rápida rehabilitación de un paciente gracias a la atención de enfermería.

Lourdes con sus companeras del hospital, foto: autora
“Cuando llegué y vi a un paciente tendido en el suelo mi reacción fue preguntar qué hace este hombre aquí. Me comentaron que para que un paciente se rehabilite necesita su espacio y necesita libertad de movimiento. No lo querían sedar, porque la sedación impide el proceso de recuperación y lo tenían en dos colchonetas en el suelo, y él se movía, se levantaba...Había una enfermera constantemente pendiente de él, y claro, el paciente en tres días le dieron el alta y se pudo ir a su casa completamente recuperado”.

Lourdes admira los protocolos de esterilización que utilizan los checos para una simple herida. Y es que hay un principio fundamental que diferencia a la sanidad checa de la española.

Lourdes preparando un campo estéril, foto: Autora
“Todo lo que hacen, lo hacen con la intención de prevenir. Y sin duda ésta es la asignatura pendiente de la sanidad española. Porque si inviertes en prevención, lógicamente evitas la curación. Sin embargo, en España, se invierte mucho en curación y esto lleva a prolongar los ingresos, mayor gasto de recursos, y por supuesto la rehabilitación del paciente es mucho más dura”.

Todos estos protocolos Lourdes asegura que los implantaría en España, aunque reconoce que allí tenemos maquinarias más avanzadas y que su labor está mejor pagada.

Lourdes Sánchez, foto: autora
Aunque tiene claro que una enfermera no se mide por lo que cobra. Tiene que ser empática y paciente ante todas las cosas, además de tener otras muchas cualidades.

“Saber escuchar, ser optimista, nunca puedes llevar tus problemas a tu lugar de trabajo, ni pagar tus problemas con un paciente que no tiene culpa. Tienes que saber separar lo personal de lo profesional y saber que estás tratando con personas que sienten, que padecen y que por supuesto no tienen culpa de estar allí”.

Pronto regresará a su pueblo natal, Arahal, en Sevilla. Pero Lourdes Sánchez no se va de vacío, vuelve a España con la maleta repleta de momentos muy gratificantes de éste que está siendo el invierno más frío de su vida.

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