La RCh tiene un nuevo ministro de Salud, el décimo desde 1993

Jozef Kubinyi y Vaclav Klaus, foto: CTK

Jozef Kubinyi, así se llama el nuevo ministro de Salud de la República Checa. Se trata del décimo titular de esta cartera desde 1993. Al igual que sus predecesores, también Kubinyi declaró que su objetivo principal es estabilizar la sanidad pública.

Jozef Kubinyi y Vaclav Klaus, foto: CTK
Jozef Kubinyi sustituyó en el cargo a la vicepresidenta de la Socialdemocracia, Marie Soucková. El primer ministro, Vladimír Spidla, la destituyó por no haber sido satisfecho con su labor. El Gobierno rechazó el proyecto de reforma sanitaria de Soucková dos veces.

Según el jefe del Gobierno checo, el nuevo ministro de Salud debería acelerar la reforma sanitaria e introducir el equilibrio financiero en el sistema de aseguración sanitaria pública.

"En primer lugar debo formar un grupo de especialistas y luego proceder a consolidar la sanidad pública tanto a nivel regional como a nivel estatal. Quiero que el sector funcione bien y salga de la crisis", así comentó sus primeros pasos en el cargo Jozef Kubinyi.

Aunque el nuevo ministro de Salud todavía no ha revelado más detalles sobre sus planes, los analistas coinciden en que no se pueden esperar medidas radicales.

El primer ministro aseguró al público checo que con la reforma sanitaria no aumentará la participación financiera de los pacientes en su tratamiento. Pero precisamente éste es, según los economistas, el paso necesario para reducir el déficit en el financiamiento de la sanidad pública.

Al nombrar para el cargo a Jozef Kubinyi, el presidente de la República, Václav Klaus, apuntó que desearía que el nuevo ministro de Salud empezara por cancelar el ingreso obligatorio en la Cámara de Médicos, privatizar el sector sanitario e introducir cuentas privadas de los pacientes.

"Me temo que estas medidas tan radicales no se las puede exigir a un ministro socialdemócrata. Deberá esperar a un nuevo ministro", respondió en bromas Kubinyi, pero añadió con seriedad que se esforzará en definir claramente las competencias del Estado, de las regiones y de los hospitales en el tratamiento médico, así como en limitar la influencia de las grandes compañías farmacéuticas.