La corrupción empaña la fiesta del 20 aniversario del Partido Cívico Democrático

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El Partido Cívico Democrático (ODS), una de las principales fuerzas políticas del país, cumple 20 años de su fundación este jueves. Sacudida por una intensa crisis gubernamental, la formación hará un alto en el camino para evaluar su aporte al desarrollo político de la sociedad checa.

El Foro Cívico (OF), el movimiento político que derrotó al comunismo en Checoslovaquia en 1989, estaba integrado por un amplio espectro de corrientes políticas. Destacaban entre ellos socialdemócratas, democristianos y conservadores, unidos por un denominador común: la democracia.

Se trató de una agrupación amorfa, representada entonces por el disidente anticomunista y luchador por la defensa de los Derechos Humanos, Václav Havel. Pronto los intereses políticos se fueron perfilando y varios representantes del Foro Cívico se separaron y crearon los primeros partidos políticos producto de la Revolución de Terciopelo.

El economista Václav Klaus, uno de los fundadores del Partido Cívico Democrático (ODS), pronto se convirtió en líder y cabeza visible de la mayor formación de derecha en la joven democracia checoslovaca.

El Partido Cívico Democrático ha participado a lo largo de estos 20 años en la contienda política registrando una serie de altibajos como indicó Přemysl Sobotka, miembro de la cúpula directiva de la agrupación.

“El Foro Cívico desempeñó un papel decisivo en su momento, pero se desgastó por la eterna discusión entre los representantes de la derecha y la izquierda. Para el Partido Cívico Democrático, han sido 20 años de luces y sombras, pero los electores conocen nuestro perfil político y es por eso que nos mantenemos”, indicó Sobotka.

La dirección cívico-demócrata organizó para la ocasión una fiesta por todo lo alto en Praga, no obstante por más luces que traten de poner, la celebración se verá marcada por la tensa situación que se vive en el Gobierno, debido al tire y afloje entre los líderes de las formaciones de la coalición oficialista.

En 20 años es natural que se registre un fuerte desgaste en la gestión política y los electores lo hicieron patente en las últimas elecciones. Los cívico-demócratas recibieron el menor número de votos de su historia.

La llegada de Mirek Topolánek al frente del partido, y a la jefatura del Gobierno, representó hace unos años atrás un cambio tan fuerte que el propio fundador del partido, Václav Klaus, abandonó la formación.

Klaus y Topolánek protagonizaron una lucha sin cuartel en los medios de comunicación. Klaus acusó a Topolánek de alejarse de los principios conservadores y de aplicar una política más bien cercana a la izquierda. Por su parte, Topolánek dijo que el mandatario obstaculizaba la gestión del Gobierno.

Petr Nečas, foto: ČTK
El opositor partido socialdemócrata aprovechó las guerras intestinas en las filas cívico-demócratas y logró imponer una moción de censura que tumbó al gabinete de Topolánek.

La batalla contra la corrupción ha sido una de las banderas de lucha del Partido Cívico Democrático, pero varios de sus ministros son sospechosos de corrupción y el mismo mal afecta a otro de los partidos de la coalición dirigida por el líder cívico-demócrata Petr Nečas.

Los 20 años del Partido Cívico Demócrata, la mayor formación política del país, se celebran en momentos en que el malestar general se apodera de la sociedad como resultado de los escándalos de corrupción y el anuncio de impopulares reformas que afectarán a las amplias capas de la población.