La antigua fábrica siderúrgica de Vítkovice se transforma en centro cultural

Foto: Zdeňka Kuchyňová

El antiguo centro de la industria siderúrgica de Vítkovice, barrio en las afueras de la ciudad de Ostrava, se convierte poco a poco en el más grande monumento cultural del país. En la zona que comprende un territorio de 15 hectáreas, encontrarán actualmente varios edificios industriales que han sido declarados patrimonio nacional. Los primeros visitantes han podido recorrer el área el 1 de mayo de 2012.

En el curso de los siglos XIX y XX, la ciudad de Ostrava, situada al noreste del país, se transformó en un gran centro industrial. Esto se debió al descubrimiento de los yacimientos de carbón en Ostrava-Karviná, que durante largos decenios fue una de las más importantes zonas de extracción de esa materia prima y a la construcción de la fábrica metalúrgica de Vítkovice, que fue uno de los mayores centros de la industria pesada del país.

El legado industrial forma parte inseparable de la vida actual y del aspecto de Ostrava. Pero, antes de hablar del presente, rememoremos la historia de la fábrica siderúrgica de Vítkovice.

Arzobispo Rodolfo
Esta fue fundada en 1828 por encargo del cardenal y arzobispo de Olomouc, Rodolfo, hermano del emperador Fernando I de Austria. Sin embargo, Rodolfo murió cinco años antes de que fuera puesto en funcionamiento el primer alto horno.

Tras la muerte de Rodolfo, el arzobispado de Olomouc arrendó la fábrica a una compañía de Viena en la que trabajaba también Salomón Mayer Rothschild, de la famosa familia de banqueros y empresarios, según sostiene nuestro guía por el antiguo centro industrial de Vítkovice, Petr Rojíček.

“Salomón Rothschild fue una persona muy inteligente y perspicaz, al igual que sus hermanos que se instalaron en otros países de Europa. En 1843 Salomón compró la fábrica de Vítkovice y desde aquel momento su producción comenzó a subir. En 1873 los Rothschild se unieron con los empresarios alemanes, los hermanos Guttmann, lo que también ayudó al desarrollo de la empresa. En aquellos tiempos estaban en funcionamiento en Vítkovice seis altos hornos a la vez”.

Paul Kupelwieser
Sin embargo, el mayor auge de la fábrica metalúrgica fue registrado en los últimos 20 años del siglo XIX, cuando fue nombrado como director general de la empresa Paul Kupelwieser, quien además de extender la fábrica, mandó a ampliar el pueblo en sus proximidades y construir en él casas, un hospital, escuelas, plazas y una iglesia, señala Petr Rojíček.

”En el curso de unos 17 años, Kupelwieser logró incrementar la producción enormemente. El rendimiento llegó a ser 25 veces mayor que antes de su llegada. Amplió los centros de producción y el pueblo local. A Kupelwieser se debe la iglesia de San Pablo en Vítkovice, el ayuntamiento, la casa de la cultura, así como los dos mercadillos que hay en el barrio y que actualmente son monumentos inmuebles protegidos por el Estado. También construyó varias colonias de viviendas para los obreros de la fábrica siderúrgica”.

Vítkovice
Mientras que en 1843 el pueblo de Vítkovice tenía unos 300 habitantes, en el año 1900 eran ya más de 19.000. En 1908 Vítkovice recibió los derechos de ciudad, pero en 1924 pasó a formar parte de la ciudad de Ostrava como unos de sus barrios.

Antes de la Segunda Guerra Mundial, la fábrica metalúrgica de Vítkovice fue una de las más grandes de Europa. También durante la era del comunismo, la fábrica ya nacionalizada por el nuevo régimen siguió siendo uno de los más importantes centros de la industria pesada del país.

Foto: Zdeňka Kuchyňová
No obstante, con los cambios democráticos en Checoslovaquia después de 1989 y la formación de dos estados independientes, Chequia y Eslovaquia, se procedió a la reestructuración de la economía nacional. Muchas empresas fueron cerradas, otras vendidas a propietarios extranjeros.

En la empresa siderúrgica de Vítkovice, poco a poco se fueron apagando los altos hornos, el último en 2008. Pero desde entonces la zona industrial local registró grandes cambios positivos, lo que se debió a que las autoridades reconocieron el significado histórico de la empresa y de la arquitectura industrial de sus dependencias y decidieron incluir el área entre los monumentos protegidos por el Estado.

Josef Pleskot
Gracias a un proyecto del arquitecto Josef Pleskot, se hizo posible transformar la zona en un área cultural que fue inaugurado al público el 1 de mayo de 2012. El alto horno número uno se convirtió en el Museo de la Producción de Hierro. Los turistas pueden subir en un elevador a una plataforma a la altura de los altos hornos y observar desde allí el área industrial de Vítkovice y sus alrededores, según indica Petr Rojíček.

”En estos ascensores se transportaba antaño la materia prima a los altos hornos. Una cabina cargada subía, otra vacía bajaba. El material tenía que ser suministrado las 24 horas y el alto horno podía estar en servicio unos 10 años. El alto horno al que suben los turistas fue reconstruido en 1988 y estuvo en funcionamiento hasta 2008, o sea el doble de lo previsto. Fue el último horno que seguía funcionando hasta entonces en Vítkovice. Con su cierre terminó la producción del hierro en este lugar que había existido durante 162 años”.

Foto: Zdeňka Kuchyňová
Desde la altura de la plataforma se ve muy bien otro monumento local, el antiguo depósito de gas, transformado en un pabellón de cultura al que, por iniciativa de los habitantes de Ostrava, le fue dado el nombre de Gong.

El depósito de gas de Vítkovice fue construido entre 1924 y 1925. Entonces tenía 18 metros de altura y 72 metros de diámetro. Su reconstrucción en un pabellón polivalente llevó más de dos años. El trabajo fue bastante exigente, ya que hubo que respetar numerosas normas que rigen para los monumentos nacionales.

Foto: Zdeňka Kuchyňová
También fue necesario levantar el inmueble para que su altura alcanzara unos 31 metros y remodelar completamente sus interiores. Pero, según cuenta el encargado del proyecto, el arquitecto Josef Pleskot, fue un trabajo muy interesante.

”Toda esta zona, en la que hay varios monumentos industriales protegidos, fue escogida para ser revitalizada, para que vuelva a ser visitada por los ciudadanos y retorne acá la vida. Fue un placer ayudar a que el antiguo coloso de la empresa siderúrgica de Vítkovice vuelva a formar parte activa de Ostrava. La reconstrucción del depósito de gas ayudó a ello. Y podemos decir ahora incluso que Vítkovice se convierte en toda una nueva ciudad independiente”.

Naděžda Goryczková
La apertura del pabellón Gong en mayo de 2012 atrajo a Ostrava a un sinnúmero de personas y estuvo acompañada de grandes festividades. Todos querían ver el nuevo aspecto del antiguo depósito de gas. Entre los invitados de honor estuvo Naďa Goryczková, directora general del Instituto Nacional para el Cuidado de los Monumentos, quien afirmó que quedó maravillada con la obra.

”El resultado de la restauración del antiguo depósito de gas me sorprendió gratamente. Es excelente, el lugar tiene una atmósfera incomparable. Puedo decir que la transformación de la instalación industrial en un centro cultural cumplió nuestras esperanzas”.

El centro Gong dispone de varias salas de conferencias, de las que la más grande tiene una cabida para 1.500 personas y está destinada a conciertos, conferencias y otras actividades. Hay allí también una galería de arte, cafetería, restaurante, en fin, diversas instalaciones donde los ciudadanos pueden pasar de manera agradable su tiempo libre.

Foto: Zdeňka Kuchyňová
En el pabellón Gong de Vítkovice tendrán lugar asimismo algunos de los conciertos del festival Colours of Ostrava 2012, uno de los festivales musicales internacionales más importantes del país. Este se celebrará del 12 al 15 de julio y, como otras veces, sus escenarios se encontrarán por toda la ciudad de Ostrava.

El festival ofrecerá también talleres musicales, programas para niños y otras actividades que enriquecerán la vida cultural de toda la zona al noreste de la República Checa.

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