Klaus en la ONU: La culpa de la crisis es de los gobiernos, no del mercado

Václav Klaus, foto: ČTK

El presidente de la República Checa, Václav Klaus, hizo una encendida defensa del liberalismo económico como solución a la crisis durante su comparecencia en la reunión de la Asamblea General de la ONU. Asimismo, Klaus apoyó en nombre de la República Checa la reforma del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

Václav Klaus, foto: ČTK
Václav Klaus sigue siendo el adalid del ala más radical del liberalismo europeo, como demostró este miércoles en su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas. El presidente checo celebró que en el actual escenario de depresión económica no se haya caído en el proteccionismo, y se lamentó de que se tomaran medidas intervencionistas, con grandes partidas presupuestarias, para aliviar la situación económica.

En este sentido, defendió el papel de la mano invisible del mercado, a la que libró de toda responsabilidad respecto a la crisis.

“Tenemos que basarnos en la idea de que la crisis ha sido un error de los gobiernos y no del mercado. La manipulación de la política monetaria para alargar artificialmente los periodos de bonanza, la sobrevaloración del sector de la construcción y los fallos de las regulaciones del mercado financiero han contribuido substancialmente a la crisis. No pensemos que los ciclos de la economía se pueden evitar con intervenciones estatales”, sostuvo Klaus.

Respecto al cambio climático, Klaus subrayó la necesidad de proseguir el debate científico y advirtió que debería calcularse el coste que supondría aplicar medidas para evitarlo.

En cuanto a las propuestas de modificación del Consejo de Seguridad de la ONU, Klaus se mostró partidario de la reforma, en aras de una mayor representatividad. Al mismo tiempo, expresó el compromiso de la República Checa con la organización.

Tratado de Lisboa, foto: Comisión de Europa
La presencia de Václav Klaus en Nueva York dejó también jugosas declaraciones en la prensa norteamericana. El presidente restó importancia a la decisión del ejecutivo estadounidense de no construir el radar antimisiles en territorio checo, ya que no teme que alguna potencia extranjera lance misiles a Europa. Su verdadera preocupación va por otro lado, como declaró al Washington Times.

“Lo que realmente considero como un asunto real es el estado de las cosas en la Unión Europea, si vamos a ser capaces de conservar nuestra identidad, de continuar como Estado. Ese es el problema en el que estoy intensamente implicado, en la discusión sobre cómo transformar Europa. Por eso soy tan escandaloso al rechazar el proceso de unificación del continente europeo”, afirmó el presidente checo.

En esta cruzada el caballo de batalla es el Tratado de Lisboa, documento por el que se profundizaría en la integración europea y que de momento Klaus se niega a firmar, a pesar de que ha sido aprobado por el Parlamento checo. De momento ya tiene un aliado en Gran Bretaña. El líder conservador británico, David Cameron ha prometido a Klaus que de ganar las elecciones convocará un referéndum en el país sobre el Tratado de Lisboa.