Jornada laboral reducida, una medida contra las sanciones entre Rusia y UE

El grupo gubernamental de expertos (de derecha): Josef Středula, Tomáš Prouza, Jaroslav Hanák y Vladimír Dlouhý, foto: ČTK

La jornada laboral reducida y el envío de diplomáticos especiales para la agricultura a determinados países. Esas son algunas de las medidas para paliar los inminentes daños que podría sufrir la economía checa a raíz de las sanciones impuestas bilateralmente entre la Unión Europea y Rusia.

El grupo gubernamental de expertos (de derecha): Josef Středula, Tomáš Prouza, Jaroslav Hanák y Vladimír Dlouhý, foto: ČTK
Un grupo gubernamental de expertos checos se está afanando por buscar las medidas para suavizar el impacto de las sanciones entre la UE y Rusia sobre la economía checa.

Entre ellas destaca el llamado “kurzarbeit”, o sea la jornada laboral reducida. Se trata de una medida para evitar el despido de empleados en épocas de crisis económica que supone que los empleados aceptan la jornada reducida recibiendo un apoyo estatal que cubre parte de su reducción salarial.

La ministra de Asuntos Sociales, Michaela Marksová, resaltó que dicha disposición, que ha dado muy buenos resultados en Alemania por ejemplo, resulta para el Estado más económica que los despidos masivos.

Michaela Marksová, foto: Filip Jandourek
“Calculamos que al aplicar la jornada laboral reducida el Estado gastaría seis millones y medio de euros por empleado. De cubrirle el subsidio por desempleo el gasto estatal ascendería a 19 millones y medio”, indicó.

Otra de las medidas para paliar los daños económicos sería la creación de cargos de diplomáticos especiales para la agricultura que ayudarían a los productores checos a imponerse en los mercados extranjeros, según dijo el secretario estatal para Asuntos Europeos, Tomáš Prouza.

“Actualmente estamos barajando la posibilidad de enviar a los diplomáticos para la agricultura a Moscú, Kiev, Riad, Belgrado y Beijing. Deberían ayudar a los productores checos a entrar en los mercados locales y buscar oportunidades comerciales, aconsejarles con la legislación válida en los respectivos países y buscar ocasiones interesantes en general”, señaló.

Tomáš Prouza, foto: ČTK
Rusia prohibió hace dos semanas la importación de productos agroalimentarios de la Unión Europea, Estados Unidos, Australia, Canadá y Noruega en respuesta al embargo de Occidente.

Se especula que en caso de que la UE amplíe las sanciones, Rusia podría responder prohibiendo además por ejemplo la importación de automóviles, lo que impactaría con fuerza a la economía checa, según indicó el vicepresidente de la Asociación de la Industria y Transporte, Radek Špicar.

Radek Špicar, foto: Matěj Pálka
“Eso sería muy desagradable. Desde el punto de vista de producción de automóviles per cápita, la República Checa figura entre las potencias mundiales. Es decir que no hay manera de que salgamos ilesos de tal sanción. Dependería de la forma de las sanciones, si se trata sólo de las importaciones de coches turismo, o también de camiones y autobuses, si se trata solamente de vehículos enteros o se ve afectado también el suministro de recambios, etc.”, señaló.

Por otro lado, los expertos coincidieron en que la República Checa está bien preparada para hacer frente al eventual corte del suministro de gas provocado por el conflicto bélico en Ucrania. En caso de crisis, Chequia debería ser capaz de sobrevivir gracias a su reserva durante varios meses, subrayaron los peritos.

Autor: Roman Casado
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